
El plan del equipo de Pablo Iglesias (Podemos para todas) con la vista alegre puesta en el horizonte de 2020 se resume en tres objetivos: ganar al PP, gobernar España y construir derechos. El paréntesis que se abrió tras la primera asamblea ciudadana, allá por noviembre de 2014, se cierra en febrero de 2017 con la duda de cuál será el equilibrio entre las fuerzas expresivas que representan los signos de exclamación y las interrogantes. El líder del partido morado lleva en su lista a la secretaria general de Canarias, Meri Pita, al diputado en el Congreso Alberto Rodríguez y a la portavoz en el Parlamento autonómico, Noemí Santana. Con Íñigo Errejón está Manolo González, de La Laguna, que apoya a Iglesias como máximo dirigente aunque con menos atribuciones orgánicas. Pita reconoce que en este “debate profundo” se ha cometido “la torpeza y el infantilismo” de convertir las discusiones internas” en un combate de titulares en los medios de comunicación. “No ocurre nada que no sea democrático y normal en una organización política que se caracteriza por su transparencia. Nos miran con lupa y se tiende a magnificar algunas discrepancias hasta la exageración de transformarlas en acaloradas disputas por el poder. Somos conscientes de esa sobrerresponsabilidad, pero no debemos ceder a las presiones. En este proceso nos ha faltado sosiego”.
Meri Pita asevera que en Podemos cabe “muchísima gente, de muchas sensibilidades”, y arguye que la “obligación” de los cuadros o cargos públicos es “hablar de los problemas de las personas y huir de los personalismos”. Tal argumentación la ilustra con la romántica imagen de los carteros -quizá inspirada en el poeta Pablo Neruda-, que recogen las cartas de los derechos y las necesidades de la ciudadanía para entregarlas a las instituciones con acuse de recibo. “Asumimos la responsabilidad de obedecer a quienes nos han elegido para eso”, reflexiona.
A la profecía de Errejón de que “si gana Iglesias es más difícil sacar a Rajoy de la Moncloa”, el aludido responde con que fue “un error colectivo” haberle otorgado tanta manga ancha. “Para mí está claro que en 2020 vamos a estar en el Gobierno”, tercia Pita. “Me parece que Pablo es el que mejor defiende el proyecto de Podemos. Su perfil, su honestidad y su verdad así lo avalan. Transmite muy bien cuál es el sentimiento y el corazón de Podemos”.
Uno de los puntos de fricción radica en la discusión acerca de la capacidad de actuación del secretario general. Al respecto, Pita engrasa la herramienta de consultar a las bases: “No sería razonable renunciar a esa tremenda aportación que hemos hecho a la política de este país”.
Las conclusiones que emanen de esta convocatoria se trasladarán en abril o mayo a las estructuras territoriales. “Saldremos reforzados”, asegura Meri Pita. En este camino hacia la reafirmación ya se han dado pasos como la activación de círculos, que son “la esencia misma” de Podemos.
Vistalegre II, “una prueba de madurez” en tiempos difíciles

Iglesias ve en Vistalegre II una “prueba de madurez” para Podemos: “España vive una tensión entre restauración y cambio tras un periodo en el que hemos impulsado dinámicas de difícil reversión que apuntan a un modelo de país soberano, solidario, justo y moderno”.





