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174 personas duermen al raso en playas o cuevas de la comarca sur

El informe anual de Cruz Roja, al que ha tenido acceso DIARIO DE AVISOS, revela que el número de ciudadanos entre Arico y Arona que piden ayuda a esta organización humanitaria no para de crecer; la población inmigrante, de entre 30 y 40 años, es la más afectada
Cruz Roja advierte de que los usuarios de la comarca sur no paran de crecer año tras año, especialmente entre la población inmigrante. DA

“Cada año, el número de personas que llama a la puerta de Cruz Roja en el Sur es mayor; nuestros servicios aumentan en toda la comarca. Ese es el dato que nos indica cómo está la situación; no hemos salido, ni mucho menos, de la crisis”, asegura a DIARIO DE AVISOS, aportando cifras que avalan sus palabras, José Luis Camisón, coordinador comarcal de la asamblea de Abona de Cruz Roja. “Puede variar que sean inmigrantes o nacionales, hombres o mujeres, pero el caso es que cada año que pasa contamos con más usuarios con unas necesidades o con otras”.

La fotografía de la realidad social en el Sur no puede ser más nítida. Su revelado corresponde al laboratorio más certero, el que está 24 horas al día a pie de calle, llegando donde no llegan las administraciones públicas. Y es que al otro lado de la balanza de los récords turísticos, millas de oro y hoteles de lujo pesa cada vez más el plato de los pobres. Quizá ocurra como uno de los célebres eslóganes de Cruz Roja: A lo mejor no nos ven, pero estamos ahí.

El responsable de la organización humanitaria de la comarca, que abarca los municipios de Arico, Granadilla, San Miguel, Vilaflor y Arona (aunque también colabora con Adeje, Guía de Isora y Santiago del Teide), achaca esta situación a los contratos “de pocas horas de duración, que no cubren las necesidades que tiene una familia”, de quienes logran volver al mercado laboral. “Consiguen trabajo, pero ¿en qué condiciones, si trabajan ocho o nueve horas y firman un contrato de solo cuatro?”.

El 80% extranjeros

Los datos revelan que la población inmigrante es la más afectada por esta situación. La memoria del año pasado de Cruz Roja en esta zona de la Isla, que se presentará próximamente, indica que en 2016 esta ONG atendió a 174 personas que vivían en la calle, pasando las noches al raso o en cuevas. De ellas, el 80% procedía de algún país extranjero no comunitario. El retrato de la pobreza en el Sur es el de un hombre (76% frente al 24% de mujeres), joven, con una media de edad de 37 años. “Hay demasiadas personas que siguen durmiendo en las playas, sobre todo en Las Burras (El Fraile), ya sea en cuevas o tiendas de campaña, y en Los Cristianos, tanto en la playa como en locales próximos abandonados”, cuenta José Luis Camisón, una circunstancia en la que tiene mucho que ver el clima benigno del Sur.
Respecto a los núcleos de población con mayor número de familias con problemas económicos severos, el coordinador de Cruz Roja apunta a una de las localidades del Sur que se ha expandido a una gran velocidad: San Isidro. “Ahí es donde más trabajamos ahora mismo, porque ha pegado un repunte grandísimo. Es verdad que hemos abierto una delegación y quizás lo percibimos más de cerca, pero es ahí donde más tocan a la puerta de Cruz Roja en todo el Sur”. Después del núcleo granadillero, los pueblos aroneros de El Fraile y Las Galletas acaparan el mayor volumen de atenciones, “en ambos casos con niveles altos, pero más o menos estables en los últimos años”, apostilla Camisón. Los usuarios demandan ayudas de todo tipo: desde dinero para pagar el alquiler y evitar quedarse en la calle hasta ropa, material escolar, bonos para guaguas y, por supuesto, alimentos.

Alimentos para 209 familias

La semana pasada llegó la última remesa de comida procedente del Fondo Social: más de 5.000 kilos que serán repartidos mayoritariamente entre 209 familias, ya identificadas, de Granadilla y Arona. Hace unos días, una iniciativa del colegio Pérez Valero, de Los Cristianos, permitió recolectar 3.000 kilos de alimentos no perecederos.
Pero ¿se logra salir de la pobreza? La experiencia de quienes están al cabo de la calle desde hace años dice que se puede, pero depende de la fuerza de voluntad de cada individuo. “Se sale siempre que la persona esté mentalizada para ello. El futuro está en sus manos, aunque dependerá de su actitud para conseguir un trabajo”, apunta el coordinador de Cruz Roja, si bien advierte de que últimamente abundan los perfiles que se acomodan a su situación. “Muchos reciben sus ayudas, un día aquí, otro allí… y planifican su vida en función de su calendario de ayudas. Es un fenómeno que se percibe cada vez más”.

“Los ayuntamientos valoran los proyectos de bajo coste”

Cruz Roja tiene un total de 17 proyectos en marcha en la comarca de Abona, entre Granadilla y Arona. Desde el área de Socorro y Emergencias, a la de Intervención Social, Medio Ambiente, Trabajo con Voluntariado, Transporte Adaptado, Formación y Teleasistencia. La organización humanitaria confía en ampliar el número de actividades, para lo cual resulta imprescindible que las administraciones públicas “arrimen el hombro”.

“Cada ayuntamiento es un mundo; hay algunos que colaboran sin demasiadas pegas y otros que lo ponen más complicado”, afirma José Luis Camisón, coordinador de Cruz Roja en la zona. “Últimamente, lo que estamos notando es que cada vez que sale un proyecto a licitación, el valor imperante para dar la subvención es el aporte económico; los ayuntamientos valoran más la menor cuantía que conocer a los usuarios, la materia, el trabajo, la demanda y la parte humanitaria que hay detrás del proyecto. Cuando en temas de salud prima el dinero, es que algo falla”, sostiene Camisón.

Casi 3.000 socios

Quienes no fallan son los socios. Solo en la comarca sureña se contabilizan 2.800, entre los que aportan modestas cantidades, ya sea a la semana o al mes, y los grandes donantes. La solidaridad de los socios le reporta a Cruz Roja en la comarca entre 250.000 y 300.000 euros anuales.

Transporte adaptado y teleasistencia para los mayores

José Luis Camisón remarca que la atención a las personas mayores es una prioridad. El transporte adaptado moviliza diariamente a 183 usuarios con necesidades especiales en Arona, San Miguel y Arico. Mientras, en teleasistencia domiciliaria son ya 190 personas. En esa labor resulta imprescindible la dedicación de los voluntarios activos. Solo en el Sur hay 150 que una o dos veces por semana hacen algo por los demás de forma desinteresada. Ellos también son un ejemplo.

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