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Educando personitas, no campeones

Canarias se convierte en una referencia mundial de la utilización del ajedrez como herramienta educativa tras el éxito de un proyecto ideado y ejecutado por la tinerfeña Lorena García en centros isleños

Foto DA

“En Canarias está pasando algo muy interesante que pocos canarios saben, y que, en mi opinión, todos los ciudadanos deberían saber, por su interés y por su autoestima”. La reflexión es del Maestro Internacional de ajedrez Leontxo García, mucho más conocido por tratarse del periodista especializado en las 64 casillas más destacado de todo el planeta entre los castellano hablantes. García se refiere al éxito registrado por un programa ideado y puesto en práctica que lidera la psicóloga tinerfeña Lorena García y que ha contado con el respaldo de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias bajo una denominación que resume con acierto lo esencial del proyecto: se trata de educar personas, no campeones. “Ha sido positivo a más no poder”, explica la propia Lorena, en estos días de gira por varios países en su condición de integrante de la Fundación Kasparov. “Todos los centros participantes han demostrado su satisfacción, no solo de forma verbal, sino con su trabajo, y tanto el profesorado como el alumnado se han mostrado ilusionados y motivados para el futuro”.

En 2012, el Parlamento de Canarias se convirtió en el segundo de España en sumarse a un concepto que poco a poco se impone en los países más avanzados educativamente hablando: incluir el ajedrez en las aulas para mejorar el rendimiento escolar. Es la propia Lorena García quien da las claves: “El objetivo es visibilizar el concepto de ajedrez educativo, rompiendo con la idea de que se trata solo de jugar al ajedrez en el aula. Los maestros han aprendido este año, a través de distintas experiencias, charlas y situaciones prácticas, cómo el ajedrez se puede trabajar de forma transversal e interdisciplinar. Cada docente lo ha llevado a su aula desde sus fortalezas, es decir, desde el área en que más cómodo se sentía1 matemáticas, educación física, artística, lengua, inglés… Todo ello, acompañado por intervenciones en el centro y por asesoramiento por parte de la coordinadora”.

La idea ha contado con la colaboración de hasta 10 centros educativos de Tenerife: CEIP Maximiliano Gil, CEIP Almácigo, CEIP Teófilo Pérez, CEIP Camino Largo, CEIP Rafael Gaviño del Bosque, CEIP Chimisay, CEIP Nuestra Señora de la Concepción, CEIP Granadilla de Abona, CEIP Tomé Cano y CEO Bethencourt y Molina.

“El trabajo con estos centros ha sido una experiencia muy gratificante, porque hemos compartido nuestras inquietudes, experiencias e ideas por realizar. El ajedrez en manos de docentes tan motivados (imperdonable no felicitarles) se convierte en una herramienta muy útil y eficaz”, rememora la psicóloga y docente. Sin embargo, no son pocos los docentes que guardan cierto recelo ante esta innovación educativa. Lorena García explica al respecto que, “aunque al principio había algunos centros y docentes más reacios a trabajar en esta línea, ha sido muy gratificante ver un cambio abismal en ellos. Todos han trabajado desde la creatividad, el trabajo en grupo y la sonrisa”.

Quizás la mejor ilustración de lo acaecido este año en la educación canaria se observa en el acto de cierre, celebrado en el Paraninfo de la Universidad de La Laguna. Se equivocan si creen que los niños y las niñas se pusieron a jugar al ajedrez. Fue un acto emotivo con representaciones teatrales, proyecciones de elaboración de actividades, usos del ajedrez con nuevas tecnologías o experiencias a través del idioma. Pero también se mostró un corto rodado para la ocasión e incluso el coro del Maximiliano Gil, compuesto por 107 niños de Primaria, puso la clausura cantando cuatro canciones que versan sobre ajedrez.

Resta añadir cómo se conecta con la gigantesca aportación al ajedrez isleño de la Fundación CajaCanarias. “El ajedrez está llegando a las escuelas, de tal forma que el alumnado interesado por seguir trabajando con esta disciplina buscará medios para seguir jugando fuera de ella. La Fundación CajaCanarias da la oportunidad a las familias de proporcionar ese espacio para seguir creciendo ajedrecísticamente. Considero que el ajedrez en las escuelas hará que en pocos años puedan surgir grandes estrellas. Jugadores a los cuales sus maestros de aula les supieron transmitir el amor por esta bella disciplina”, remacha la especialista.

Psicopedagoga y maestra con notables estudios publicados

Lorena García es, junto a sus compañeros de la Universidad de La Laguna Ramón Aciego y Moisés Betancort, autora del primer estudio científico que probó cómo el ajedrez también desarrolla notablemente la inteligencia emocional, no solo la cognitiva. La enseñó a jugar su profesora de Matemáticas Lucy Brook en Primaria, y fue en Tacoronte donde empezó a aplicarlo a la docencia.

Aprender a pensar en un mundo en jaque

Por Leontxo García

Dentro de sólo quince años, la mitad de los niños actuales ejercerán profesiones que hoy no existen, utilizando tecnología que todavía no existe. Enseñar a pensar siempre ha sido fundamental, pero ahora habrá que aprender además a adaptarse a una realidad que cambia cada día. Y ahí el ajedrez encaja como un guante.
En cualquier partida, incluso entre aficionados, una sola jugada puede cambiar la evaluación de toda la posición, lo que obliga a cambiar el plan estratégico. Y hay que hacerlo rápido, porque hay un límite de tiempo. Los niños acostumbrados a ese proceso cerebral porque juegan al ajedrez con frecuencia lo tienen automatizado. Y piensan igual en su vida real.
El mundo también está en jaque por nuestro miedo a que las computadoras dominen a los humanos. La clave para que no ocurra es que la última decisión sea nuestra, delegando en las máquinas el cálculo bruto, la clasificación de los datos y los procesos rutinarios. El ajedrez también es una escuela para tomar decisiones razonadas pero -esto es muy importante- en un entorno lúdico: jugar aprendiendo y aprender jugando. No hay duda alguna de que el ajedrez desarrolla la inteligencia cognitiva. Pero tres psicólogos de la Universidad de La Laguna (Ramón Aciego, Lorena García y Moisés Betancort) publicaron en 2012 el primer estudio científico en el mundo que llega mucho más lejos: el ajedrez también desarrolla la inteligencia emocional, más incluso que deportes de equipo, como el fútbol y el baloncesto.

Y algo muy relevante: los alumnos de ajedrez educativo (aquellos con quienes se utilizó el ajedrez como herramienta educativa) desarrollaron su inteligencia emocional aún más que quienes simplemente jugaron al ajedrez. Si a ello añadimos, por poner sólo uno de muchos ejemplos, que gran parte de las matemáticas (geometría, aritmética, álgebra, etc.) se puede explicar muy bien a través del ajedrez, su poder educativo es evidente.

Canarias es hoy una de las referencias internacionales en ajedrez educativo gracias a ese estudio, a la decisión unánime del Parlamento autonómico, y a la gran tradición del ajedrez deportivo en las islas desde los años setenta.

Personas como Lorena García son muy necesarias en ese contexto, porque es psicóloga, docente y ajedrecista a la vez.
Sus conferencias, en las que proyecta esa triple pasión, suelen comenzar con la foto de ocho niños abrazados que intentan memorizar la posición de las piezas en un tablero en el suelo. Podría pensarse que es un ejercicio de memoria visual, pero todo cambia cuando Lorena explica que, pocos días antes, esos niños se llevaban muy mal y se daban patadas. La magia del ajedrez consigue que formen un equipo.

El proyecto del Gobierno de Canarias Educando personitas, no campeones, dirigido por Lorena, es un referente en educación innovadora.