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Otra oportunidad para Bety, la perrita que cayó desde una ventana

El dueño original, de La Victoria, la abandonó hace dos semanas en el Teide porque "es un perro de mierda, no lo quiero y no sabe cazar", dijo a la Policía Local. Varios vecinos de La Laguna le salvaron la vida

Lamentable el estado en el que se encontraba Bety. | POLICÍA LOCAL DE LA LAGUNA

Completamente raquítica, básicamente en los huesos y sin musculatura. Así llegó Bety, la perrita de raza podenco que ayer cayó desde el segundo piso de un edificio en la céntrica calle Heraclio Sánchez de San Cristóbal de La Laguna, al Albergue Comarcal Valle Colino ayer martes. “Está exhausta y ahora descansando. Nos llegó ayer completamente en los huesos, seguramente de comer lo poco que iba encontrando”, confirma Adriana Naranjo, directora del albergue. Allí, Bety se está alimentando, cogiendo fuerzas y esperando para, tras una evaluación de su salud, pueda ser adoptada. El residente en ese piso desde donde Bety cayó la encontró el pasado domingo en la zona del Teide totalmente desnutrida. “Nos ha contado que su intención es acogerla”, confirma Adriana.

“No lo quiero, es un perro de mierda que no sabe cazar”

La Unidad Ecológica de la Policía Local de La Laguna se hizo cargo de la investigación, “que se resolvió en tiempo récord gracias al buen trabajo de los agentes y su implicación. Hay bastante sensibilidad ciudadana con el maltrato animal”, cuenta Jonathan Domínguez, concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de La Laguna. “Se recibió la llamada de alerta a las 17.15 horas y, después de que los vecinos la salvaran de la caída con una manta mientras los policías intentaban contactar con los inquilinos del piso, los agentes la llevaron al veterinario donde se confirmó a través del chip que su dueño original era un vecino de los altos de La Victoria”, prosigue Domínguez. Avisada la Policía Local del municipio de Acentejo, estos se entrevistaron con el mismo constatando la crueldad con la que había tratado a Bety. Sin pelos en la lengua, cuenta el concejal, este señor afirmó que efectivamente había abandonado a la perra hacía dos semanas en el Teide “porque es un perro de mierda, no lo quiero para nada. No sirve para cazar”. Su actitud hacia los policías fue en todo momento “chulesco”, revela Domínguez.

Al mismo tiempo, agentes de La Laguna localizaban e interrogaban a los residentes del piso de Heraclio Sánchez donde estaba Bety, quienes declararon que encontraron a la perra este domingo, Día de la Madre, en el Teide y que decidieron cuidarla y alimentarla antes de buscar a su dueño.

“Con todos los datos recabados, la Policía de La Laguna ha levantado acta y denunciado los hechos ante la Fiscalía. Y, aunque todavía esperamos el informe del veterinario, no descartamos que la situación de Bety fuera peor. Hay indicios de que recibió golpes”, cuenta el concejal de Seguridad Ciudadana. La típica situación de: abandono al perro, corre detrás del coche y le “meto” una paliza para que no siga.

Según recoge el Código Penal en el caso de abandono de animales, “el que abandone a un animal […] en condiciones en que pueda peligrar su vida o integridad será castigado con una pena de multa de 1 a 6 meses. Asimismo, el juez podrá imponer la pena de inhabilitación especial de 3 meses a 1 año para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales”, con sanciones de entre 1.502 a 15.025 euros.

Maltrato: situación habitual

Lo más triste de la historia de Bety y de la llegada de perros y gatos a Valle Colino en situación de salud extrema es su frecuencia. Solo en 2016 acogieron a más de 2.800 mascotas “y todos los días nos llega alguna”, afirma la directora. Allí los cuidan, los alimentan, los evalúa un veterinario y, finalmente, tienen su segunda oportunidad para ser felices con una familia. “Incluso a veces, mientras los animales están en recuperación o, por ejemplo cachorros que necesitan ser alimentados con biberón, hay personas que los acogen, que quieren cuidarlos en un entorno más tranquilo”, cuenta Adriana Naranjo.