baloncesto

El Iberostar, a un paso de semifinales

Los aurinegros fuerzan el tercer partido, que se disputará mañana, a partir de las 20.30 horas, en el José María Martín Carpena

El Iberostar Tenerife ha conseguido vencer a Unicaja Málaga (73-67) en el segundo partido de la serie tras perder en el primero y fuerza así un tercer y definitivo partido en tierras andaluzas.


FOTOS SERGIO MÉNDEZ

Llegará un momento en el que se acabarán los adjetivos para este Iberostar Tenerife. Cuando parece que las cosas peor se le ponen, saca la mano, la cabeza, el cuerpo entero, tira con todo lo que tiene y, generalmente, gana. Los de Txus Vidorreta se impusieron ayer por 73-67 al Unicaja, forzando el tercer encuentro de los cuartos de final de la Liga Endesa mañana, en el Martín Carpena, a partir de las 20.30 horas..

Habría que hablar de casta, de coraje, de carácter y todas esas cosas, pero sería injusto. El Canarias dio ayer una lección defensiva, de baloncesto táctico, de poner siempre la pelota en el lugar y el sitio indicado y ahí resulta prácticamente imbatible.
Para pensar en un tercer partido en Málaga el Iberostar Tenerife tenía que firmar un encuentro muy de su estilo, corriendo, lanzando de tres, defendiendo, apretando los dientes y teniendo una comunión perfecta con su afición.

Las sensaciones visitantes no debieron ser buenas cuando Joan Plaza cambió a Alen Omic por Dejan Musli cuando no se llevaba jugado ni minuto y medio. El Canarias había abierto el encuentro con un parcial de 5-0 y la presencia en pista de Musli surtió efecto, igualándose las cosas hasta el 13-12 tras canasta de Doornekamp.

¡Defensa!

Entonces llegó la exhibición defensiva aurinegra, logrando secar el ataque de uno de los equipos más en forma de toda la Liga Endesa. Uno de los conjuntos más cerebrales de la categoría, que menos se deja llevar por sus emociones, comenzó a mostrarse impotente en la ofensiva, llegando al final del primer cuarto con 17-12 en el electrónico y con solo tres jugadores habiendo anotado.

Dani Díez había hecho siete de los 12 puntos de los suyos, de resto, la desesperación de Joan Plaza era el mejor ejemplo de lo que se estaba viendo sobre el parqué del Santiago Martín, que ya por ese entonces vivía en una euforia permanente.

Pocos puntos pudieron verse en la segunda manga. A falta de cuatro minutos para el descanso, el marcador mostraba un 22-16 más propio de un primer cuarto. El parcial hasta el momento era de 3-4, pero entonces todo cambió.

El Iberostar Tenerife se desató, fundamentalmente porque Nico Richotti volvió a ser el de siempre y comenzó a echarse a su equipo a la espalda. Cada vez que le llegaba la pelota al argentino la defensa de Unicaja temblaba y, por si fuera poco, Tariq Kirksay y Aaron Doornekamp se mostraban efectivos en el tiro. Fue un triple del canadiense, sobre la bocina, el que llevó el duelo al descanso con 39-27, la mayor ventaja a favor del Canarias en todo el encuentro hasta ese momento.

Era fundamental seguir en la misma dinámica, sin dejar que Unicaja lograra coger confianza y, aunque en los primeros minutos tras la reanudación los ataques se soltaron algo, el Canarias volvió a dominar con mano firme. Es cierto que Jamar Smith, con una canasta en suspensión, ponía el 47-40, pero la ofensiva malagueña no era fluida, no era, por ejemplo, el de la ida en el Carpena, por lo que los locales, siguiendo a lo suyo,volvieron a ponerse 11 puntos por encima (51-40).
Para entender la victoria de ayer, aunque pueda parecer redundante, hay que volver a hablar de la defensa. La misma que no dejó a Nemanja Nedovic estar cómodo, la que anuló a Omic, que ya no parecía el gigante del pasado domingo, y a Eyenga que, de repente, había vuelto a ser mortal.

Davin White, con otro triple sobre la bocina, cerró el cuarto con 59-45 antes de dar paso a una última manga en la que Unicaja, por momentos, se centró más en faltas, protestas y otros menesteres antes que en tratar de recortar las diferencias.

Un 69-63 sembró alguna duda, pero era el día del Iberostar, su partido, sus sensaciones, su oportunidad de seguir haciendo historia y de creer en la posibilidad de acceder, por primera vez, a unas semifinales de la Liga Endesa. No se trata de soñar, sino de seguir creyendo en el equipo.

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