Salud Pública, sobre las antenas de El Sobradillo: “La salud está garantizada”

Las emisiones están “200 veces por debajo de los niveles de referencia” y la “percepción” vecinal no justifica un estudio epidemiológico
Foto A. GUTIÉRREZ

“En la población de la zona, la posible exposición a ondas de radiofrecuencia con origen en las antenas está muy por debajo del nivel de referencia; por tanto, se puede afirmar que no es peligrosa para la salud”. Esta es la principal conclusión a la que llegó la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias sobre la petición que realizó la Plataforma de Afectados por la Telefonía Móvil (Planmocan) para que se realizara un estudio epidemiológico en El Sobradillo. La plataforma sostiene que en los últimos años se han producido 150 muertes por cáncer que asocian a la emisión de las antenas de telefonía móvil instaladas en la zona.

Salud Pública ha facilitado a DIARIO DE AVISOS los informes en los que, de manera detallada, argumenta los motivos por los que deniega la petición de Planmocan. Recuerda que “no existe ninguna evidencia científica sobre un mecanismo biológico que desencadene o altere la evolución de ningún tipo de cáncer. Por tanto, solo se puede transmitir la máxima tranquilidad en la certeza de que las radiofrecuencias de esas antenas no se asocian con la percepción del alto número de casos de cáncer que tienen los vecinos”.

“Por tanto -concluye el informe-, con los argumentos anteriores se descarta la pertinencia de realizar un estudio epidemiológico, sin olvidar que la aplicación estricta de la normativa y la existencia de sistemas de información sanitaria que evalúan los patrones de enfermedad son las herramientas más efectivas para la protección de la salud”. Insiste la Dirección General de Salud Pública en que “la percepción del público sobre la existencia de un nexo causal entre los síntomas y enfermedades y su residencia cercana a antenas es comprensible, pero, desde la administración sanitaria, se debe informar en base al conocimiento científico”.

Así, resume el área dependiente del Servicio Canario de la Salud que la realización de un estudio epidemiológico aislado sobre una población habitualmente se justifica por dos hechos. El primero tiene que ver con “el incremento, agudo y episódico o a largo plazo de determinada exposición ambiental”. Una situación está en la que, detalla el informe, en el caso de la zona de El Sobradillo, “los niveles de inmisión se encuentran más de 200 veces por debajo de los niveles de referencia y por tanto la salud está garantizada para este tipo de exposición”.
El segundo hecho que justifica la realización de un estudio epidemiológico es “un incremento en el número de casos o por alteración en el patrón epidemiológico de determinada enfermedad, cuestión esta, enfatiza Salud Pública, “que habría sido detectada, analizada y evaluada por los sistemas de vigilancia epidemiológica existentes”. Añade el informe que, en el caso de las emisiones asociadas a las antenas de telefonía móvil, hay otro argumento definitivo: “Sobre la hipótesis de una posible asociación entre ondas electromagnéticas y efectos adversos en la salud, el estado de la ciencia concluye que no existe asociación entre la exposición ambiental a las radiofrecuencias procedentes de las antenas de telefonía móvil y la salud, entre ellas el cáncer”. “Por tanto, se concluye que, no cumpliéndose los puntos 1 y 2, y por coherencia con el conocimiento científico actual, no es pertinente la realización de un estudio epidemiológico”.

Protección

Aclara, además, el departamento regional que “lo que importa de un estudio son las consecuencias de sus resultados, es decir, el desarrollo de las actuaciones organizadas ante un problema concreto, por tanto, la ausencia de un estudio epidemiológico no significa que los ciudadanos estén desprotegidos, porque se está haciendo ya lo que dictan las conclusiones de los estudios epidemiológicos y que está recogido en la norma desde hace 15 años y lo que todas las instituciones han indicado, y es limitar la exposición ambiental a las radiofrecuencias mediante la aplicación estricta de la normativa”. El informe admite la evidente preocupación social por los efectos sobre la salud humana, asociados a la exposición de los campos electromagnéticos. También reconoce que la preocupación ha ido en aumento para, a continuación, señalar que hay consenso científico y de las administraciones en que “la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencias en los límites establecidos no ocasiona efectos adversos para la salud”.

El 25% de las muertes se produce por cáncer

Salud Pública defiende que el cáncer ha pasado a ser una enfermedad común, “cuya probabilidad de que tenga lugar se va incrementando con la edad”. Recuerda que, actualmente, el 25% de las personas fallece por esta causa y se le considera una enfermedad crónica. “No existe evidencia científica en la actualidad de que la exposición a campos de radiofrecuencias produzca cáncer”, insiste el informe. “Cada cáncer es una enfermedad distinta y, por tanto, tiene causas distintas. De esta forma, cuando en un área concreta encontramos diferentes cánceres, se debe a diferentes causas, la mayoría de las veces el origen es genético o derivado de los hábitos personales”.

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