
Abandera un estilo único, basado en su idea irrenunciable de integrar sus creaciones en el paisaje o, como él mismo dice, “meter en la vivienda toda la naturaleza que hay alrededor”. Representa un concepto de arquitectura vanguardista, en la que abunda la geometría, y en la que se establece una perfecta simbiosis entre la construcción y el entorno.
A sus 42 años, el tinerfeño Leonardo Omar es, hoy por hoy, uno de los valores más sólidos de la arquitectura de las Islas y de mayor proyección internacional. El hotel de lujo Baobab, en Costa Adeje, el complejo de apartamentos Caleta Palms, en La Caleta, 44 villas en el entorno del centro comercial El Duque y varias construcciones de lujo en el hotel Abama, en Guía de Isora, son algunas de sus obras más significativas. Su próximo gran proyecto que verá la luz será el primer hotel de cinco estrellas gran lujo que se construye en La Caleta (Adeje).

“Estamos en Canarias y no hemos nacido aquí para vivir en un espacio muy pequeño metido entre ventanas, por eso nuestra arquitectura le da mucha más importancia a los espacios exteriores que a los interiores. Tratamos, a través del acristalamiento, que haya una continuidad entre el espacio de dentro y el de fuera para que desde el interior se domine visualmente toda la perspectiva del paisaje”, explica. Para poder materializar esa idea, Omar diseña un conjunto de defensas que protejan la vivienda, el hotel o el complejo de apartamentos de los vientos, pero sobre todo del calor, y más en el sur de la Isla. “Lo primero es que el sol nunca incida en el cristal porque calienta la casa. Para eso construimos muchos espacios en vuelo (techados), cuyas longitudes se calculan en función de la posición del sol todo el año. De esa manera conseguiremos una casa fresca los 365 días. Además, utilizamos la ventilación cruzada que se usaba en Canarias hace cientos de años, lo cual hace que la mayoría de nuestras construcciones no necesiten aire acondicionado, aunque lo tengan”.
Por aspectos como este, Leonardo Omar sostiene que sus creaciones, “a pesar de que todo el mundo diga que son muy modernas, no lo son, ya que siguen la pauta de la arquitectura tradicional canaria en cuanto a orientación, posición y ubicación. Buscamos resolver los mismos problemas que ya tenían hace 100 años, como disipar el calor hacia el exterior”.

diálogo casa-paisaje
Su estilo es fácilmente identificable: formas rectilíneas y puras revestidas de blanco, un color que define como “neutro, luminoso y tranquilo”, y que resulta ideal para adaptarlo al paisaje árido y rocoso del Sur y al conjunto de luces y sombras en las montañas con cada puesta de sol. “Cuando tú colocas una casa dentro del paisaje tienes que pensar que estás estableciendo un diálogo entre los dos elementos. Si haces una arquitectura recargada absorberás mucho más protagonismo de lo que tienes alrededor, y lo que tienes alrededor es mil veces más importante que lo que tú puedas crear”.
Los materiales que emplea son duraderos y de fácil mantenimiento, y están adaptados a unas condiciones naturales agresivas (“un sol que lo quema todo y un mar que lo destruye todo”). Esta circunstancia facilita la construcción de una forma “rápida, sencilla y económica”.
Leonardo Omar, que trabaja sobre todo con clientes belgas, ingleses, alemanes y rusos, “aunque también hay algunos canarios”, ha apostado, con éxito, por una técnica innovadora en las Islas que consiste en poner la casa, literalmente, patas arriba. “Con las viviendas de dos plantas nos atrevimos a darle la vuelta al concepto tradicional de distribución y hemos optado por que los espacios donde pasamos más tiempo (cocina, comedor y piscina) estén en la parte alta, aprovechando las mejores vistas, mientras que el dormitorio lo trasladamos a la planta baja, o sea al revés de lo que hace todo el mundo”. Comenta que sus clientes se enamoran con el “efecto guau”, como define el momento en que entran en la casa y ven a través de una gran cristalera un panorama espectacular a un campo de golf o al mar.

“A mí nadie me ha tocado la puerta para decirme: ‘quiero que me hagas una casa’. Hemos hecho una, la gente la ha visto, se ha enamorado y han querido tener algo como eso al lado”. Algunas de las viviendas diseñadas por este arquitecto tinerfeño en La Caleta se han llegado a vender a precios que rozan los dos millones de euros.
Defensor de la idea de que la arquitectura debe ser como la moda, es decir cómoda y práctica, señala que la prioridad de sus diseños es la funcionalidad de la casa. “Cuando eso está resuelto, la estética viene por sí sola”. Leonardo Omar lamenta que en Canarias no se haya desarrollado una cultura arquitectónica integradora en nuestro paisaje. “Hemos intentado copiar modelos que puedes ver en otras partes del mundo, sin ninguna gracia ni estética y a base de consumir suelo, una promoción tras otra”.
Preguntado por una cierta similitud de su estilo con el del artista lanzaroteño César Manrique, afirma que “los lenguajes de la arquitectura han cambiado”, aunque reconoce que comparte la idea del genio de Haría de integración en el paisaje y de hacer una arquitectura propia del lugar.














