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Un ‘calvario’ de geriátrico

La residencia Sor María de Jesús de Güímar se inauguró en el año 2000 y desde 2004 ha recibido denuncias por sus carencias y trato a los mayores, hasta que finalmente fue cerrada esta semana

Si Sor María de Jesús, la Siervita de El Sauzal, levantara la cabeza no podría imaginar que bajo su santo nombre se escondiera una cadena de carencias padecida por una veintena de ancianos en un inmueble de Güímar, que después de 17 años de su inauguración se ha visto obligado a cerrar sus puertas ante las evidencias de sus pésimas condiciones y malas praxis con los abuelos y abuelas que allí residían, sin que hasta hace unos días las administraciones competentes hubieran tomado cartas en el asunto, ante tal calvario.

Administraciones que, según el Ayuntamiento de Güímar, han mirado para otro lado, tal y como afirman Carmen Luisa Castro, actual alcaldesa y exconcejala de Servicios Sociales, así como Socorro González, quien lleva hoy esa área en el Consistorio. Ambas recuerdan que en 2004 el centro Sor María de Jesús ya sufrió una orden de inspección y que tres años después el Gobierno de Canarias decretó el cierre cautelar que no se llegó a ejecutar, permaneciendo abierto hasta la semana pasada, cuando otro expediente de cierre cautelar expiró su plazo el miércoles 17, si bien la directora de la residencia, Margarita Morales, ya había echado el cierre el lunes, un día después de que desalojara del inmueble de la calle El Calvario a los 12 ancianos que quedaban, trasladándolos, al parecer, a su casa en Arafo.

Los otros cuatro ancianos que permanecían en Sor María de Jesús hasta ese fin de semana fueron derivados por el Ayuntamiento a Santa Rita, en el Puerto de la Cruz, mientras el sábado día 13, por la noche, los familiares de Laura, una señora de 87 años, se hicieron cargo de ella y la trasladaron al Hospital de La Candelaria con una úlcera, después de que Margarita Morales les advirtiera el viernes de que el centro cerraría sus puestas el sábado a las 20 horas, y ella era la única usuaria que permanecía en su interior, extremo que se demintió posteriormente, cuando, al parecer, sacó el domingo en furgones de alquiler, a una docena de mayores para trasladarlos a Arafo.

Otros dos ancianos fueron evacuados por los propios Servicios Sociales de Güímar, que el lunes, requeridos por sus familiares, entraron en el centro, mientras que un tercero, una señora de Vilaflor, fue recepcionada por sus familiares en una gasolinera de Arafo y posteriormente reubicada en Santa Rita.

Margarita Morales, una vez conocido el expediente de cierre cautelar ordenado por el Gobierno de Canarias, insistió en que la residencia Sor María de Jesús había dejado de ser un centro de mayores desde enero, cuando pasó a convertirse en un centro zen de terapias alternativas y un local extrahotelero, además a nombre de una hija suya. Sin embargo, los familiares de Laura señalaron el sábado día 13 que en el centro quedaban 15 usuarios más y Conchi, vecina pared con pared del inmueble desde hace 13 años, afirmó a este periódico, y así lo dijo en el juzgado, que “el centro seguía lleno de viejitos, como se observa en el vídeo que grabé el 31 de abril, cuando comenzó a instalar una plancha de metal sobre el patio para que no viera cómo deambulaban por allí todas las tardes”, mientras les preparaba una merienda con “un agua guisada y unas galletas”.

Ese vídeo y algunas fotografías desmontan, supuestamente, las versiones dadas por Margarita Morales a la prensa y ante el juez, quien la requirió horas después para saber el paradero de 12 usuarios sin atender, por lo visto, al requerimiento.

Margarita Morales se empadronó la semana pasada en Güímar y afirma ahora que el centro es su casa. Un inmueble que alquiló en el año 2000 a una familia de Fuerteventura, que, al parecer, la denunció por impago de dos años, hasta que levantó la orden de desahucio tras la supuesta adquirición de la propiedad por sus exsuegros.

La familia de Laura presentó tres denuncias la semana pasada

Candelaria, la nieta de Laura, la señora de 87 años, que el sábado día 13 salió del centro con destino al Hospital La Candelaria, fue la que confirmó que ese día quedaban en el centro otros 15 ancianos y que había presentado hasta tres denuncias por el trato vejatorio dado a su abuela.

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