
Una vez, el hijo mayor de Mayer Trujillo, que tiene siete años, le rompió el teclado del ordenador. Era la protesta del niño porque su padre, cuando llegaba a casa, no lo escuchaba sino que seguía trabajando. Este hecho hizo reflexionar al director de Contenidos de COPE Canarias, Mayer Trujillo Palenzuela (Los Silos, 1977). Siempre hay una circunstancia que cambia la vida de las personas, por pequeña que sea. Ahora tienen él y su mujer tres hijos, les han venido seguiditos. Mayer se llama así no porque su nombre tuviera su origen en los guanches, sino por un capricho de su padre, que idolatraba al portero internacional alemán SeppMaier, uno de los grandes del fútbol mundial, del que tiene una foto dedicada, gracias a una vecina del meta que vivía en Los Silos. Mi interlocutor es licenciado en Biología y licenciado y doctor en Periodismo por La Laguna. Su tesis versó sobre periodismo científico. “Y fue curioso”, me dice, “el 80% de los investigadores a los que me dirigí, para trabajar sobre mi tesis, no había hablado nunca con un medio de comunicación”. ¿Desalentador? No sé. Aquí estamos, sentados en la terraza del “Mencey”. Y, además, con una gran noticia.
-Han sido ustedes capaces de superar en oyentes a la SER en la provincia tinerfeña. Y lo digo por su programa.
“Bueno, sí, el último EGM nos dio 2.000 oyentes más que la SER en la franja de seis de la mañana a una de la tarde, que es en la que intervengo. Y, la verdad, es un hito y estoy muy contento. Nunca había ocurrido eso”.
-Primero quiso usted ser biólogo.
“Sí, pero ya luego opté por el periodismo. La tesis es una consecuencia de mi afición por la ciencia”.
-¿Puede existir una radio regional en una región tan fragmentada?
“Lo estamos demostrando, creamos COPE Canarias y funciona”.
-Mejor en la provincia tinerfeña que en la otra.
“Todo se andará. Es difícil competir con un poste de onda media en el suelo; y el papeleo para levantarlo es terrible. De hecho, los oyentes de Internet y la aplicación de COPE Canarias están a la par”.
-Para los políticos sí que es buena la radio regional; a lo mejor para el oyente no tanto. ¿No cree?
“Está claro que los políticos prefieren entrar con nosotros porque los escuchan en todas las islas. Y en cuanto a lo otro, al oyente, hacemos región y eso es importante. Cada vez viajamos más y nos interesa lo que pasa en el resto de las islas”.
-¿Nota que la gente pasa un poco de la política?
“Sí se nota. La gente está por la noticia humana. Está por esa señora a la que la radio le ha solucionado su problema médico: le habían dado hora para meses y la radio consiguió que fuera para días. Este es el verdadero servicio público”.
-El periodismo ha cambiado. El suyo no tiene nada que ver con el mío, con el de hace 50 años.
“Claro que no. Ahora el WhatsApp hace servicios de reporterismo y es también un termómetro. La gente se incorpora a la radio por este sistema, traslada preguntas a tu interlocutor en las ondas en tiempo real y practica un periodismo muy inteligente”.
-Y, además, los nuevos periodistas manejan la técnica como fieras.
“Sí, más que la actualidad, incluso. Son muy pocos los estudiantes de periodismo que leen los periódicos, les falta curiosidad. Pero les das un móvil, un router y unos auriculares y ya te están enviando la crónica. Esto también significa cambio en la profesión”.
-¿Cómo nació su afición?
“Fue por mi madre, que me regaló un magnetofón con micrófono. Enseguida me puse a hacer entrevistas. Luego entré en una emisora local de Garachico, parece que lo hice bien y dejaron que siguiera. Más tarde a la COPE, a la Radiotelevisión Canaria y otra vez a la COPE”.
-O sea, que atendió usted la llamada de Dios.
“Más bien de Juan Narbona, que me repescó”
-¿Se hace buen periodismo en Canarias; y conste que yo creo que no?
“Pues yo creo que hay de todo, pero, en general, sí. Al menos, periodismo inquieto. Hace poco di una charla en la universidad y estuvieron hora y media preguntando; de todo”.
-Usted tiene fama de no llevarse mal con nadie. ¿Es verdad?
“Hombre, lo procuro. Al menos, todo el mundo me habla. No tengo a nadie, que yo sepa, que me rehúya”.
-¿No cree que existen demasiados medios en Canarias? Desde los tiempos en que Maffiotte recogió todo lo que se publicaba aquí, la cosa abruma.
“Quizá sea mejor pensar que cuantos más medios existan, más oportunidades para los 100 chicos y chicas que saldrán en la próxima promoción de periodistas”.

-Que se vayan a los gabinetes de prensa, que son un chollo.
“Y en los que en muchas ocasiones no hay periodistas al frente”.
-¿Se siente libre en la COPE?
“Pues, sí. Mi director regional me ofrece muchísima libertad. Yo procuro ser imparcial aunque sé lo que usted opina de la imparcialidad, que no existe, pero al menos la procuro. No voy a por nadie, voy a dar información”.
-¿Y qué le sugieren los juicios paralelos?
“Pues que si luego las personas resultan inocentes son un castigo terrible para los afectados, hay que reconocerlo. Y que son, por tanto, injustos y dolorosos cuando esto sucede. Hay que reconocer que vende más y es más llamativa la imputación que el auto de archivo”.
-¿Qué le parece lo que pasa en Canarias: se tira un edificio (el de Perrault) para fabricar otro igual; un técnico de un Ayuntamiento, ¡de Garafía!, se opone a que se instalen telescopios que pueden ser vitales para la supervivencia de la Tierra?
“Hemos pasado de una situación en la que los políticos hacían de todo y se consideraban intocables a otra, la actual, en la que se mide hasta una pequeña decisión”.
-¿Es Canarias una región corrupta, o nos escapamos de la quema?
“En general, no creo que sea una región corrupta. Pero eso no quita para que sí haya gente que ha chupado”.
-Se dedican grandes espacios en los medios a denunciar supuestos escándalos y pequeñas columnas a los que resultan absueltos o se libran de la imputación. ¿O no?
“Eso es cierto. Pero por una autopista pasan miles de coches cada día y la noticia sólo aparece cuando uno choca y mueren dos o tres personas. No digamos cuando se cae un avión, que es la excepción a los que realizan normalmente sus vuelos. Es terrible, pero es así”.
-¿Ve a Podemos gobernando?
“No, un partido que demuestra tan poca generosidad es difícil que sea elegido para gobernar”.
-Defíname a Sánchez. ¿Chulo, coherente?
“Coherente más que lo otro. Defiende una ideología y lo han apoyado los militantes. Veremos lo que pasa con los votantes”.
-¿Rajoy?
“Ha levantado el país, pero ha dejado que en su partido, o en una parte de él, se instalara la corrupción y no ha sabido atajarla a tiempo”.
-¿Usted es de los que creen que un periodista debe ser pobre?
“No, yo soy de los que creen que debe tener un sueldo digno”.
-¿Cómo Carlos Herrera?
“Hombre, existen periodistas que pueden pedir lo que quieran porque influyen mucho en la cuenta de resultados de los medios. Pienso, además, que hay que velar por la dignidad de la profesión. Que alguien pretenda que yo modere una mesa redonda gratis, va dado. Yo quiero cobrar por mi trabajo”.
-¿Le cobró a Los Silos, su pueblo, por escribir y leer el pregón?
“No, eso lo considero un honor”.
-¿Qué es lo mejor que le han dicho sus oyentes de la radio?
“No sé, muchas cosas. Me siento bien cuando resolvemos problemas a los oyentes y la gente llama para agradecerlo”.
-¿Y se liga mucho?
“No, pero una vez, una chica que me había visto en la tele me llamó a la radio para llamarme bombón”.
-¿Gratificante, no?
“Simpático”.
-¿Qué echa de menos del periodismo actual?
“Yo creo que la formación. Un periodista no tiene que conocerlo todo, pero sí tener la curiosidad de aprenderlo”.
-Me parece que fue Oscar Wilde quien dijo que la diferencia entre la literatura y el periodismo es que la literatura no se lee y el periodismo no sirve para nada.
“Yo creo que el periodista debe tener conocimientos para colaborar a que una señora no diga en la radio que ella no come genes, cuando se le pregunta por los productos transgénicos. Y cosas así. Tenemos que colaborar a extender la cultura y el conocimiento de las cosas; el periodismo claro que sirve”.
-¿Se ven ya los recambios a su generación?
“Quizá sea pronto, pero no los veo todavía”.
-¿Se ha llegado a aburrir, a sus casi 40 años?
“No, para eso es demasiado pronto también. A mí me gusta lo que hago”.
-¿Está contento en la COPE?
“Sí. La COPE siempre premia tu fidelidad, y además disfrutamos de un buen convenio. Hay libertad, sabes lo que debes hacer. Estoy contento”.
Sergio Méndez atiende mi sugerencia de foto. El “Mencey” es un horno, a la una de la tarde. Hemos consumido las viandas. Mayer coge el coche para La Laguna, que es donde vive. Viene de recorrer las islas, haciendo un programa de radio. Me habla de telescopios y de distancias siderales. Es un tipo inquieto, lleva dentro el periodismo y parece que me estoy viendo hace treinta años, cuando yo iba a la prisión a dar charlas, o impartía conferencias en el CICICOM o me convirtieron en un profesor frustrado. En fin, él está viviendo ahora aquellos tiempos míos. Pero todavía no le han mandado un dedo en un sobre. Menos mal. Paga él mi sándwich y mi jugo de naranja.




