santa cruz

Ángel y demonio

La Ley de Memoria Histórica cumple diez años y lo hace aún con mucha tarea pendiente por delante, como la de decidir si el Monumento a Franco se reinterpreta o se destruye, aunque esto solo es posible si se descataloga
Foto FRAN PALLERO

Vicente Pérez / Natalia Torres Santa Cruz de Tenerife

El próximo mes de diciembre la Ley de Memoria Histórica cumple diez años. Una década en la que su aplicación ha sido más bien escasa, tanto, que su falta de ficha financiera, en la práctica, la ha derogado. “Se nos están muriendo los testigos que pueden decirnos donde están las fosas, donde están los miles que aún siguen desaparecidos y el Estado no hace nada”. Quien así se expresa es la presidenta de la Asociación de Memoria Histórica de Tenerife, Mercedes Schwartz, quien lamenta que la “escasa” por no decir “nula” voluntad de las instituciones para hacer cumplir la ley, porque, “nadie se olvide que es una ley”, recalca Schwartz. Una norma, cuyo cumplimiento apenas ha supuesto en la capital el cambio de nombre de ocho calles. Un municipio que constituyó su Consejo de Memoria Histórica el año pasado y que, de momento, lo único que ha acordado es encargar a una catedrática, Mayca Navarro, el estudio de la biografía de una treintena de personas que dan nombre a otras tantas calles de la capital para, “valorar” si se les retira el honor que supone una vía con su nombre o no. Una comisión en la que también se ha abordado el más polémico de cuántos temas están relacionados aún con el franquismo en Tenerife, y puede que en Canarias, y que no es otro que el Monumento a Franco. Porque, sí, esa fuente con un ángel que lleva un hombre a sus espaldas, rodeado de columnas de donde brota el agua, ese Ángel de la Victoria, es un tributo a la figura del dictador, así se encargó y como tal se diseñó e inauguró, hace 50 años, el 16 de marzo de 1966, en la confluencia de la Rambla de Santa Cruz con la Avenida de Anaga. La inauguración contó con la presencia del ministro de Comercio franquista Faustino García Moncó, quien, tal y como recoge la edición de DIARIO DE AVISOS de ese día, “pronunció un patriótico discurso”.

Memoria Histórica

Para Mercedes Schwartz está claro que este conjunto escultórico es una de las excepciones que la Ley de Memoria Histórica recoge en su artículo 15, en el que bajo el epígrafe de Símbolos y Monumentos públicos, detalla que las administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Sin embargo, aclara que, “lo previsto en el apartado anterior no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley”. Y esas razones las artísticas protegidas por la ley son las que, a priori, evitan que esta obra de Juan de Ávalos, sea retirada o destruida. Entonces, la pregunta es, qué hacer con un monumento que fue creado con la intencionalidad que fue creado y que, se recuerde o no, las hemerotecas dejan bien a las claras a quién rinde homenaje.

La Asociación de Memoria Histórica de Tenerife es partidaria de informar sobre su origen y el sentido que se le dio al monumento. “Somos partidarios de que se le de un interpretación y que en el propio monumento se diga su origen, a quién homenajea y se den detalles de qué hizo el fascismo en este país, detalles de la Guerra Civil que recuerden a quien se pare a verlo, el horror que, a pesar de su valor artístico, encierra”, concluye Schwartz.

Desde el Ayuntamiento de Santa Cruz, el presidente de la Comisión de Memoria Histórica, el concejal de Cultura, José Carlos Acha (PP), también es partidario de una reinterpretación aunque algo diferente de la que propone Schwartz. “Estamos debatiendo, aún no tenemos claro cómo hacerlo pero sí estamos de acuerdo en la reinterpretación”. “Podría dársele un sentido más positivo, que hable de paz, de conceptos pacifistas”. Acha recuerda que el monumento se encuentra protegido por el Plan General de Ordenación (PGO), que lo incluye en su catálogo de patrimonio histórico, que se encuentra suspendido al igual que el ámbito en el que se ubica el monumento, al menos hasta que se levante la suspensión. Esto podría dar pie a que, al no estar catalogado, no hay nada que impida su traslado o destrucción. Sin embargo, Acha, recuerda que el Ayuntamiento en su día le otorgó su propia protección al considerarlo un bien de interés histórico cultural.
Por tanto, más allá de la reinterpretación, la pregunta que surge es si existe alguna posibilidad de retirar el Monumento a Franco de la capital. Pues la hay. Complicada y remota pero existe, como informa la consejera de Patrimonio Histórico del Cabildo, la socialista Josefa Mesa, y no es otra que su desprotección. Así lo explicó a DIARIO DE AVISOS Mesa, quien, sin embargo, admitió que obtener la descatalogación de un bien protegido es harto difícil. La consejera señala que, “solo si se descataloga se puede retirar un bien catalogado”, y, al igual que Ayuntamiento y Memoria Histórica, aboga por la reinterpretación. Así, nadie cuestiona que si un bien como el Monumento a Franco está catalogado, y figura, por tanto, en el Catálogo Municipal de Protección de Patrimonio Histórico y Artístico, la vía legal para poder retirarlo es su descatalogación. Mesa precisa que, al margen de que la historia de ese monumento es la que es (y confiesa que a ella “obviamente” no le gusta su significado ni el motivo por el que se construyó), hay que atenerse a lo que establece la Ley de Memoria Histórica, que obliga a retirar símbolos de exaltación del franquismo, salvo que concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas. Como quiera que este monumento figura en el Catálogo santacrucero, es indiscutible que se requiere, por tanto, descatalogarlo para poder retirarlo de su lugar actual. Eso supone, además, que es necesario recabar informes de especialistas en la materia, bien del Ayuntamiento, si los tuviera, o bien externos, como podrían ser expertos de las universidades o del propio Cabildo.

Foto FRAN PALLERO

La consejera aclara que este sería el procedimiento preciso, y que otra cosa es que, en efecto, se puedan aportar informes que certifiquen de forma motivada que la obra no tiene valor alguno. “De todos modos, recuerda Mesa, el Ayuntamiento de Santa Cruz dispone de una comisión de expertos creada para la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, y que en sus deliberaciones se planteó que hay monumentos que se pueden “reinterpretar”, bien colocando una placa explicando su significado histórico y, en contraposición, la defensa actual de las libertades y derechos democráticos, o con cualquier otra fórmula que ayude a reinterpretarlo. Lo que parece claro es que la retirada de una obra requiere seguir un procedimiento legal. Tampoco puede obviarse en este debate que el autor, Juan de Ávalos, fue republicano, se le vinculó con los socialistas, fue expedientado por ello, y que además fue uno de los grandes escultores de su época.

Por tanto, como ya se indicó, la catalogación del monumento está suspendida, es decir, no es aplicable hasta que se levante la suspensión del ámbito en el que se encuentra. Sin embargo, esto tampoco desprotege al monumento porque se aplica el catálogo del Plan General de Ordenación del 92, que es ahora el que está en vigor en esa zona, y en ese, también se incluye el monumento. Además, aunque no fuera así, se aplica la Ley de Ordenación del Territorio que en su artículo 158.3 recoge que toda edificación en proceso de catalogación no puede ser demolida.

Juan de Ávalos, de la depuración a escultor del franquismo

La escultura de Juan de Ávalos (1911-2006), autor del Monumento a Franco, es de las más representativas del arte español contemporáneo, siguiendo la corriente figurativa. Su carrera, impulsada por el régimen de Franco, quedó asociada a las esculturas realizadas para del Valle de los Caídos y se le considera uno de los escultores más importantes del siglo XX. Tras la guerra del 36, en la que luchó en el bando Nacional, en 1940 se le abrió un expediente de depuración por colaborar con actividades culturales republicanas. En 1942 se consideran probados los hechos en virtud de una hipotética afiliación al PSOE (con el carné número 7 de Mérida). El castigo fue inhabilitarlo para cualquier cargo público o trabajar para la Administración. Se centró en la escultura y se marchó a Portugal, donde desarrolló su trabajo. El concurso para el Valle de los Caídos lo trajo a España de nuevo y ya no dejó de trabajar. El Monumento a Franco se inauguró en 1966. La obra representa a un ángel volando con las alas extendidas, en representación del avión Dragón Rapide en el que partió Franco para iniciar el golpe militar.

PUNTO FINAL

O se deja o se quita. Vuelve a debate la escultura que nos dejó Juan de Ávalos (un republicano) al final de las Ramblas. Siendo un homenaje a la dictadura debe retirarse, pero está catalogado como Bien Histórico-Artístico por el Ayuntamiento y su calidad es notable. Pero lo que no se puede es falsear lo que es reinterpretándolo como lo que no es, como se propone. La historia no se reescribe. O lo dejan, o lo quitan. Punto final.

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