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El ladrón de Los Rodeos duerme allí y ayer huyó tras ser perseguido por la pista

El mismo que se llevó un bebé por error al robar un taxi y que luego atracó una cafetería tuvo en jaque a la escasa seguridad del aeropuerto durante horas
AEROPUERTO NORTE LOS RODEOS
AEROPUERTO NORTE LOS RODEOS
Aunque hubo persecución por la pista y carreteras aledañas, el delincuente logró escapar. DA

Se ha ganado con creces el sobrenombre de El ladrón de Los Rodeos. Que se sepa, ha cometido ya cinco delitos de envergadura relacionados con el aeropuerto Tenerife Norte. Se dio a conocer cuando se llevó al despiste un taxi para abandonarlo minutos después al percatarse de que en el interior había un bebé de cinco meses. Esa misma noche atracó una cafetería en el interior. Ayer sumó unos cuantos delitos más tras ser detectado cuando dormía dentro de un vehículo de la empresa de handling de Air Europa: presuntamente robó ese vehículo, lo estrelló, robó otro y destruyó parte de la valla del perímetro. Lo más sorprendente es que, por la tarde, devolvió dicho vehículo. Del protagonista se sabe que es un varón tinerfeño bien conocido por las fuerzas del orden a cuenta de anteriores trapisondas. Estas son, cronológicamente, las que ha hecho en Los Rodeos, que, con más de cuatro millones de pasajeros al año, es el décimo cuarto de España en este aspecto.

Taxi con susto

Fue poco después del mediodía del pasado domingo día 9. Subió con el Renault Twingo de un amigo al aeródromo lagunero y allí aprovechó que un taxista y sus clientes adultos se ocupaban del equipaje para llevarse el taxi con el bebé dentro. Al darse cuenta, lo abandonó minutos después en Juan XXIII. Se le cayeron las llaves del Twingo, localizado en el parking de Los Rodeos.

La cafetería

Fruto de la audacia o de la temeridad y a pesar del inmediato impacto mediático surgido por el secuestro del niño, el ladrón de Los Rodeos volvió por la tarde acompañado de su familia, al menos de un menor de edad que llevaba de la mano y que, al parecer, es su hijo. Aprovechó que ya habían cerrado parte de las dependencias para acceder a una cafetería, de donde se llevó víveres y la recaudación, unos 500 euros. Luego recogió al niño, que le esperaba en el exterior, y se marchó en un taxi, esta vez de forma legal.

Durmiendo

Identificado plenamente, era extraño que se retrasara el anuncio de su captura. Quizás se debe a que, en realidad, lleva durmiendo en el interior del aeropuerto lagunero durante este tiempo. Lo que es seguro es que ayer lo hacía hasta que alguien detectó su presencia en una furgoneta, la misma con la que se dio a la fuga por la pista y las carreteras colindantes, siempre dentro del perímetro del Tenerife Norte. La escasa presencia de guardias civiles a esas horas (cuatro y media de la madrugada, aproximadamente) no ayudó precisamente a su captura en una extensión de terreno tan amplia, de noche y con niebla. Acabó estrellando la furgoneta en una zona de tránsito de equipajes, para luego hacerse con otra propiedad de Binter.

Alarma y fuga

Los esforzados miembros del personal del aeropuerto seguían sin dar con el paradero del fugitivo cuando, a las seis de la madrugada, comenzó la rutina propia para la operatividad del Tenerife Norte. Al saber lo que pasaba, las aerolíneas ordenaron a sus empleados una revisión de los aviones, dada la posibilidad de un sabotaje, un daño casual o que anduviera por los mismos. Finalmente, alguien se percató de que en la valla correspondiente al acceso 4 había un destrozo. Fue por allí por donde escapó del aeropuerto, usando la nueva furgoneta para romper el perímetro.

Devuelto

Como si fuera invisible, el ladrón de Los Rodeos volvió cuando todavía no había terminado la mañana de ayer. Lo hizo para dejar la furgoneta sustraída (ni siquiera tiene matrículas) en los aparcamientos de pasajeros. Insólito colofón, pero apropiado para Rocambole. Hasta ahora.

Unos incidentes agravados por el lugar y la alerta antiterrorista

Si de por sí ya son graves el robo del taxi con el bebé, el de la cafetería y la de dos furgonetas ayer, el hecho de que todo tenga lugar en un aeropuerto español con la importancia del Tenerife Norte obliga a realzar la relevancia de lo acaecido. Que España siga en el nivel cuatro de alerta antiterrorista (el segundo más alto) y que, como es obvio, la seguridad en este tipo de instalaciones sea prioritaria tampoco ayuda a centrarse en lo anecdótico que resulta observar cómo logra el mismo delincuente burlar una y otra vez los controles, a pesar de haber sido identificado plenamente desde el episodio del taxi. Fuentes conocedoras del día a día en Los Rodeos señalan hacia la escasa dotación de la Guardia Civil en el recinto aeroportuario (que a buen seguro será aumentada tras lo acaecido en la madrugada de ayer) y a ciertas lagunas existentes a la hora de controlar de forma absoluta un perímetro tan considerable. Todo apunta a que habrá novedades desde los despachos.

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