Tacoronte

Devoción sin límites por el Cristo de los Dolores de Tacoronte

La imagen del Cristo de los Dolores de Tacoronte suscita un sentimiento en los vecinos difícil de explicar, no solo en el municipio sino también en otros de la Isla que se acentúa en estos días de fiesta

El Cristo de los Dolores pisa una calavera y un dragón, símbolo de la muerte y el pecado, respectivamente, que él logró vencer. DA

Aseguran los creyentes que es difícil escapar a su mirada. Los estudiosos, que la imagen está realizada de tal manera que es inevitable sentir culpa ante un Cristo resucitado que en lugar de estar feliz tiene cara de dolor y está lleno de sangre y heridas.

Lo cierto es que la devoción por la imagen del Cristo de los Dolores de Tacoronte suscita un sentimiento sin límites, difícil de explicar que se acentúa en septiembre con motivo de las fiestas que llevan su nombre. Tampoco conoce de fronteras, ya que además de Tacoronte otras localidades de la Isla como Güímar y Arafo sienten una especial devoción por su figura y prueba de ello es que el domingo, en la Infraoctava, decenas de peregrinos de ambos municipios llegan a Tacoronte para rendirle devoción, amén de aquellos que lo hacen en guagua. Allí serán recibidos a primera hora de la mañana por el cura párroco y miembros de la Hermandad.

La imagen no solo impacta en la gente sino también en los artistas. El poeta icodense Emeterio Gutiérrez Albelo, quien vivió y trabajó como maestro en el barrio de Aguagarcía, le dedicó varias loas. Las dos primeras ediciones de Cristo de Tacoronte fueron publicadas por el Instituto de Estudios Canarios de la Universidad de La Laguna. Uno de sus poemas es leído desde hace 11 años por el sacerdote de la parroquia de Santa Catalina, Carlos Arceniega, al finalizar la procesión y despedir a los cargadores. “Cómo quisiera fundirme, deshacerme, todo entero, en los brazos luminosos de tu sagrado madero”, reza una de sus estrofas.

Antonio Marrero Alberto, Doctor en Historia del Arte y natural de Tacoronte, cuenta que en la casa parroquial hay un cuadro pintado en Canarias cuyo dueño emigró a Venezuela y se lo llevó consigo. Le puso un marco de plata y el obispo de Cartagena, que era canario, le puso indulgencias debido a la profunda veneración religiosa que suscitaba.

A nivel iconográfico, Lázaro González Ocampo, uno de los grandes escultores canarios de la edad moderna “se inspira en el Cristo de Tacoronte, según Marrero, quien sostiene que su Cristo de la Salud de Arona es una copia iconográfica del de Tacoronte”.

La polémica imagen, llegada desde Madrid en 1661, tuvo que ser valorada por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición debido a una serie de factores polémicos. Es una figura controvertida debido a que tiene mucha sangre y cara de dolor, “algo que no tiene sentido al ser un Cristo resucitado”, explica el historiador. Además, en la espalda y en las rodillas tiene más llagas de lo que reconoce la Santa Biblia y “por lo tanto el artista tiene que haberse inspirado en libros que estaban prohibidos, como son los evangelios apócrifos”. Además, está prácticamente desnudo, “algo impúdico para la época”.

Su autoría tampoco está clara. Inicialmente ha sido asignada al escultor madrileño Domingo de la Rioja por la similitud encontrada con otra de sus obras, el Santísimo Cristo de la Victoria de Serradilla, en Badajoz. Sin embargo, Antonio Marrero la atribuye al escultor portugués Manuel Pereira, afincado en la capital española.

Actualmente es una de las tres imágenes cristológicas más veneradas de Canarias junto al Cristo de La Laguna y el de Telde.

Carlos Arceniega también expone de manera similar el sentimiento que provoca la imagen del crucificado “con las llagas y síntomas de la pasión, que lleva la cruz como un trofeo, un símbolo de la victoria, gracias al cual nos ha salvado a todos”. Tiene su mano derecha en el corazón, “como expresando que todo lo que ha hecho ha sido por amor”, explica el párroco, mientras que sus pies pisan una calavera y un dragón, símbolos de la muerte y del pecado, respectivamente, que él logró vencer.

Marrero destaca que es la figura de un hombre de 33 años, “anatómicamente casi perfecto”, y deduce que el escultor tiene que haber consultado manuales de anatomía. “Está hecha para impactar al espectador, las heridas de la espalda y de las rodillas son de cuero animal para darle realismo”, precisa.

Pero en lo que más coinciden el sacerdote y el historiador es en el poder de su mirada. Unos ojos “vivos” que se clavan desde cualquier ángulo que se mire y que parecen decir: ‘Esto es lo que yo he hecho por ustedes, ¿qué mas puedo hacer para salvaros?’

“Es una auténtica catequesis”

“La imagen del Cristo es una maravilla, una auténtica catequesis”, recalca el sacerdote, quien además añade que “llega al corazón y te hace reaccionar”.

Quizás por ello al pueblo de Tacoronte le genera mucha confianza y acude a él en momentos de dificultad, más allá de la creencia religiosa de cada vecino, subraya el alcalde, Álvaro Dávila. “Es una imagen a la que todos los tacoronteros le tienen devoción. El Cristo es el Cristo y ves gente que se santigua cuando la imagen pasa por delante de ellos y quizás sea la única vez que lo haga durante todo el año”, dice.

Este domingo las fiestas del Cristo viven su día grande con la acogida de los peregrinos venidos principalmente desde el Valle de Güímar. Ese día también es muy especial para la Hermandad del Santísimo Cristo de los Dolores de Tacoronte, una entidad que cumple 26 años y que se ocupa de enramar al Cristo, organiza diferentes actos culturales, colabora con la parroquia en los religiosos, prepara el recibimiento de los peregrinos, y acompaña a la imagen con los cargadores, que realizan una labor silenciosa pero indispensable para que el Cristo no sufra.

Elección de la Reina de la Vendimia y misa de los peregrinos

Las fiestas están llegando a su fin. Esta noche se celebra en la plaza la gala de elección de la Reina de la Vendimia con las actuaciones de la Agrupación Folclórica Magec, el humorista Maestro Florido y la parranda Chedey.

Mañana habrá una jornada de la salud y el deporte, fuegos artificiales y verbena popular en la plaza con la Maquinaria Band y Revelación. El domingo a las seis de la mañana se acogerá a los peregrinos en la iglesia de Santa Catalina con la posterior celebración de la misa, traslado del pendón y procesión.