economía

Canarias, el paraíso pobre

Mientras las Islas, potencia europea en turismo, reciben al año 15 millones de visitantes, el 44,6% de sus habitantes vive en riesgo de pobreza y exclusión

Hombre rebuscando en un contenedor. | FRAN PALLERO

Canarias lleva años a la cola de España en fracaso escolar, sanidad pública, aplicación de la Ley de Atención a la Dependencia, desempleo, pobreza y exclusión social, salarios, cuantía de las pensiones… y así en otros indicadores estadísticos en que también salimos muy mal parados. Por el contrario, el Archipiélago es una indudable potencia turística en Europa desde hace décadas. Cuando se dice que las islas son una tierra de contrastes, tal elogio a su variedad paisajística y climática encaja a también en esta paradoja: un paraíso turístico europeo con una realidad socioeconómica que no acaba de despegar pese a la caída del paro en los últimos años.

La precariedad laboral, con empleos de corta duración y bajos salarios, impedirá siempre salir a Canarias del vagón de cola, como ha concluido un estudio de la Universidad de La Laguna coordinado por David Padrón, por encargo del propio Gobierno autonómico en esta legislatura como diagnóstico para elaborar el segundo plan contra la pobreza (aún en elaboración). Y es que, por no haber, no hay ni plan contra el problema.

Dos cifras ilustran esta paradoja: mientras Canarias recibe más de 15 millones de turistas al año (récord absoluto batido en 2016, y la progresión continúa), el 44,6% de los canarios sufre pobreza y exclusión social o está en riesgo de caer en esas situaciones (cifra conocida hace apenas unas semanas, la llamada tasa Arope, en este caso referida a 2016 y elaborada con datos oficiales por una amplia red de organizaciones no gubernamentales, denominada EAPN en sus siglas en inglés).Las cifras dan escalofríos: más de 937.000 canarios están en riesgo de ser pobres o excluidos sociales (el porcentaje del 44,6% es el peor de España y el sexto peor entre las regiones de la Unión Europea, pues solo nos superan en Bulgaria y Rumanía). Un 35% de la población isleña vive ya con ingresos por debajo del umbral de la pobreza, y el 13,6% padece pobreza severa, el doble que la media nacional.

En esta tierra de contrastes, los datos macroeconómicos indican que Canarias ha salido de la crisis: la comunidad autónoma alcanzó el pasado año un volumen de riqueza medido en términos de producto interior bruto (PIB) que es igual al que tenía en 2008, cuando comenzó la recesión económica. En 2016, el PIB canario llegó a 42.607 millones de euros; en 2008, Canarias tenía 42.656 millones.

Con el 34,3% del PIB vinculado al turismo, Canarias es la segunda comunidad española cuya economía más depende del sector, por detrás solo de Baleares, que alcanza el 44,8%, y frente a una media española del 11,1%.

Costa Adeje. | DA

Claramente la economía canaria está desequilibrada hacia el monocultivo del turismo, y más tras la caída de la construcción, con el escaso peso del sector industrial y del que poseen la agricultura, ganadería y pesca, llamado sector primario, pero que, en Canarias, valga la expresión (ya que no es la correcta en terminología económica), es bastante secundario.

La patronal hotelera se defiende con que ha creado decenas de miles de empleos desde 2010, y que no se puede pretender que absorba todo el paro. También con que más del 60% de los canarios demandantes de trabajo en hostelería no tienen conocimiento de idiomas.

Predomina el argumento de que los bajos salarios se deben a que la economía canaria se basa en el sector servicios, que paga menos. Sin embargo, el referido estudio de economistas de la ULL contradice tal explicación, al atribuir a este factor solo un tercio de la responsabilidad de que estemos a la cola en sueldos, pues en Baleares, en la hostelería, son entre un 18% y un 20% superiores a los que en esa misma actividad se ganan aquí.