
Desirée González revivió el pasado día 15 de este mes, en fechas especiales por la cercanía de la Navidad, uno de los peores días de su vida. Hace un año le fue retirado el pequeño que tenía, junto al resto de su familia, en régimen de acogimiento por parte del Gobierno de Canarias. Pese a que este matrimonio, después de haber criado al menor durante más de dos años -cuando llegó a su casa contaba con pocos meses de vida-, había solicitado la adopción del pequeño, finalmente, este trámite no fue posible y el 15 de diciembre de 2016 tuvo que decir adiós al que consideraba como su hijo.
Doce meses después no ha sabido nada del pequeño, pero confiesa, en declaraciones a DIARIO DE AVISOS, que cada día se acuerda de él y que conserva sus fotografías más entrañables. Aunque en un primer momento, incluso antes de que fuera separada del niño, inició un trámite legal para poder asumir la adopción de este -pese a que no es lo habitual, en la norma se contemplan algunas excepciones-, finalmente desistió del intento hace algunos meses.
Desirée González señala que, dado que el juicio fue convocado para julio, y durante todo ese tiempo el niño se encontraba ya con su familia adoptiva, no quiso seguir adelante con el proceso judicial, pues en ningún momento quería provocar un daño al menor. Por ello, se llegó a un acuerdo previo para desestimar el procedimiento y ni siquiera se llegó a celebrar la vista judicial, según detalló.
Pasado este tiempo, y aún superando la ausencia del pequeño, esta madre ha querido escribir una carta en la que expresa todo lo que siente. Aunque sabe que es probable que no llegue a su conocimiento, piensa que es la única manera que tiene de ponerse en contacto con él.
La afectada ha mostrado su decepción con respecto al régimen de acogimiento regional y asegura que no ha vuelto a saber nada de los responsables de este sistema. Asimismo, sostiene que una de las peores cosas a las que ha tenido que hacer frente en todo este tiempo es no haber podido conocer el estado del pequeño, una vez que tuvo que dejar su casa.
“Yo le preparé todas sus cosas e incluso le escribí un cuaderno con todas sus vivencias en sus tres primeros años de vida, aunque me guardé algunas fotos de recuerdo”, revela. Insiste en que guarda la pequeña esperanza, como recoge en el texto, de que algún día pueda volver a saber algo del pequeño. Cabe recordar que al mes de que esta familia tuviera que despedirse para siempre del niño -en ese momento aún guardaban la esperanza de volver a verlo-, Desirée narró a DIARIO DE AVISOS su historia y cómo se había sentido en este proceso, que consideran injusto.
Este núcleo familiar llevaba varios años participando en el programa de acogimiento regional e incluso había tenido a dos menores a su cargo durante algún tiempo. Tras estas experiencias favorables, se hicieron cargo de otro caso más: un pequeño que llegaba con apenas tres meses de vida. No dudaron ni un momento y, poco a poco, le fueron construyendo un hogar.
Aunque el plazo máximo para el acogimiento está marcado en dos años, esta familia se ocupó del niño durante más de 24 meses y, debido a ese vínculo que existía, no dudaron en pedir la adopción, una vez que legalmente el bebé entró en este proceso. Sabían que el programa de acogida era incompatible con el de adopción, pero también eran conscientes de que la norma recogía algunas excepciones. Precisamente, se aferraron a esa posibilidad, avalada por el vínculo afectivo existente, pero finalmente no fue posible.





