
tinerfeño. Fran Pallero
Hace dos años captó el interés de las agencias espaciales estadounidense y europea (NASA y ESA, respectivamente) con su talentoso proyecto para habitar Marte, pero no escuchó los cantos de sirenas tan prestigiosas y aceptó la oferta de la universidad de Ravensbourne para dar clases e investigar en dicho centro londinense. En esta megalópolis exprime el reloj entre su vocación docente y el desempeño profesional, apurando los ratos de ocio con la práctica de otra de sus pasiones, el fútbol, del que disfruta tanto con las botas puestas como desde las gradas de cualquier estadio de la Premier. Recientemente, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) y la Embajada de España en Londres lo han elegido como “embajador para la ciencia” de nuestro país. Siempre se aprende algo con el arquitecto Alberto Villanueva (Santa Cruz de Tenerife, 1983).
-¿Qué hace un embajador de la ciencia española en Londres?
“Se trata de un programa de la Fecyt y el Gobierno de España que está en su segundo año y donde trabajamos con diplomáticos. En septiembre me lo propusieron y la verdad es que resulta muy interesante, tanto porque estoy aprendiendo mucho gracias a este contacto directo con la Embajada como por los actos a los que acudimos”.
-¿Le cambió la vida el proyecto para habitar Marte al abrirle definitivamente las puertas de Ravensbourne?
“Es verdad que cambiaron muchas cosas. Ahora en la universidad doy clases de varias disciplinas, como, por ejemplo, de Critical practice (Práctica crítica en traducción literal). Básicamente, se trata de que los estudiantes, al terminar sus investigaciones teóricas en esta asignatura, prueben a llevarlas a la práctica. Lo cierto es que el modelo británico es muy distinto al español. La flexibilidad de allí te da muchas opciones y, por ejemplo, en Ravensbourne se trabaja mucho con grupos reducidos y de forma transversal, lo que se traduce en que alumnos de cualquier disciplina o nivel acaben en mis clases. Llegan con sus respectivas tesis y yo soy el tutor final de las mismas”.
-¿Por qué la universidad?
“Me gusta mucho dar clases y estoy cómodo en Londres. Al acabar el máster donde desarrollé el proyecto de Marte, la universidad me hizo una oferta compatible con mi oficina profesional y acepté, aunque es verdad que el equilibrio no es fácil”.
-¿Por qué no la NASA, la ESA o incluso Norman Foster?
“Tampoco se cierra ninguna puerta. El mes pasado fui seleccionado como jurado del concurso internacional de arquitectura de Eleven Magazine en colaboración, precisamente, con miembros del jurado de la NASA y ESA. Al igual que ocurrió el año anterior con el concurso Moontopia. En cuanto al estudio de sir Norman Foster, también permanece el contacto. Curiosamente, la Fundación Telefónica exhibe desde el 7 de noviembre mi proyecto sobre la habitabilidad de Marte, Mars Utopia, y ha coincidido con su exhibición sobre la obra de Foster, quien también ha presentado un proyecto sobre la terraformación de Marte”.
-Mars Utopia, o cómo terraformar Marte con un hongo y una impresora 3D…
“[Sonríe] Simplificando, el proyecto era construir en una zona donde la NASA sabe que debajo hay hielo. En uno de esos cráteres creamos un primer núcleo de una torre con partículas metálicas que tiene el propio planeta, partículas férreas, y somos capaces, a través de un proceso de electromagnetismo, de transformar energía y fundir ese hielo. Ahora tendremos un lago, usando el cráter como un recipiente. Para recubrir el exterior, usamos el regolith o el basalto del propio planeta y lo mezclamos con resina y le introducimos un hongo, fungus mycelium, que se nutrirá del agua del lago para ir creciendo y tendrá la doble función de crecer orgánicamente y generar la torre y de convertir el alto contenido en CO2 del ambiente en oxígeno”.
-Por ahora, no hay planes de que vuelva a trabajar por aquí…
“Algún día, claro que sí”.
-¿Qué edificio canario de hoy en día le gusta particularmente?
“[Medita] La verdad es que me pone en un compromiso, porque siempre he estado algo desconectado de la arquitectura de aquí. Hay edificios clásicos que me llaman mucho la atención, pero me gusta el edificio de la Presidencia del Gobierno de Canarias en Santa Cruz de Tenerife, es muy interesante por dentro y por fuera”.
-¿Ve a su autor, Fernando Martín Menis, como un referente de la arquitectura isleña?
“Además, ha sabido comunicar en el exterior su obra, y eso es vital. Pero no lo voy a descubrir yo ahora, como a otros que son muy buenos también, como Urbano Yanes, Alberto Luengo, Antonio Álvarez..”.
-Como español en Londres, ¿cómo vive lo del brexit?
“Al principio, la verdad, fue bastante preocupante”.
-¿Se refiere al racismo, al odio al extranjero?
“No tanto, porque Londres es una ciudad multicultural. Es verdad que al principio tenía muchas dudas, pero gracias a los contactos de ahora con la Embajada tengo mucha información. Hasta marzo de 2019 las cosas continuarán como ahora”.
-¿Se arrepienten en el Reino Unido del brexit?
“La campaña fue muy dura, y generó un falso racismo, alimentado por los problemas económicos y sociales. Lo que sí se sabe, por repetidas encuestas, es que el resultado no se repetiría ahora”.





