
Un niño, una playa de Bahamas y unos invitados inesperados son los protagonistas de esta historia de suspense. Un dron fue el encargado de filmar el momento en el que un niño, ajeno totalmente a la situación, entra corriendo al agua para bañarse. Inmediatamente aparecen las siluetas de los escualos, que se acercan poco a poco hacia él. Milagrosamente, el chico sale a tiempo del agua y no hay que lamentar ninguna desgracia



