LIGA LEB

“Habrá quién piense que he dado un paso atrás, pero yo quiero entrenar y este es un gran sitio”

Quiere entrenar “sea cuál sea la categoría” porque es lo que más le gusta hacer. Por ello, cuando el Palencia Baloncesto llamó a su puerta no lo dudó, conocedor de que es uno de “los mejores clubes de LEB” del momento. El tinerfeño Alejandro Martínez vive el día a día, planificando el futuro y sin miedo a echar la vista atrás. Es honesto y con eso le basta.

– ¿Cómo se produce su rápido fichaje por el Chocolates Trapa Palencia?
“Había llegado un jueves de Estados Unidos y el lunes siguiente me comentaron del interés que existía. Yo le había dicho a mi agente que lo que quería entrenar, le insistí en eso. El martes estaba comiendo con unos amigos y, mientras tanto, estaba con el teléfono con mensajes y en medio de la comida me confirmaron que cerrábamos todo. Era lo que yo quería, entrenar, me daba bastante igual dónde fuera y, además, es un club de los más importantes de la LEB. El año pasado jugó la final y el anterior, como conseguimos con el Canarias hace unos años, subieron directamente. Tiene una directiva muy seria y la conozco bien porque siempre tuvieron buenas relaciones con Félix, Aniano y Cacho. Fue sencillo tomar la decisión”.

– Habrá quién diga que regresar a la LEB es dar un paso atrás…
“Habrá mucha gente que lo crea. A mí lo que me gusta es entrenar y me surgió la posibilidad de estar en un buen club y me gustaba el grupo de jugadores con los que contaba como Grimau, Miso, Sergi Pino o verme otra vez con Quique Garrido. No entro a valorar lo que se pueda pensar, porque hay de todo y no se suele ser objetivo en esas cosas. La gente que me conoce y sabe de verdad quién es Alejandro Martínez es consciente de que lo que quiero es entrenar y ahora me ha salido una muy buena oportunidad. Me podía haber quedado en mi casa, pero no: prefiero esto. Sitios mejores que estos en LEB, muy pocos, y la liga se recupera tras la crisis, seguramente porque ahora existe la posibilidad de ascender, algo que mejorará económicamente la competición”.

– ¿Lo toma como una reválida tras su despido del Real Betis?
“No. Las cosas no salieron como queríamos, tampoco hubo mucho tiempo porque la aventura duró más bien poco. Entiendo que las prisas por obtener resultados llevan a tomar decisiones como la que se tomó conmigo y es algo que respeto. Llevaba cuatro meses tratando de encontrar otro equipo pero, la verdad, las cosas que salieron, algunas en Europa y Sudamérica, no eran de mi agrado”.

– No le dio casi tiempo a estar en casa. Sale del Betis y empieza a viajar para ver baloncesto en Estados Unidos…
“Estuve también unos días en Vitoria, viendo entrenar a Baskonia; en Barcelona, con Joventut y FC Barcelona y no hice más cosas porque no daba tiempo, ya que también quise ver el torneo júnior del Unelco. Aprovechaba los fines de semanas tratando de poder ver el mayor número de cosas porque creo que es lo que hay que hacer cuando estás sin trabajo”.

– Llega a Palencia después de que se destituyera al anterior entrenador. ¿Qué se encuentra?
“Mi primera sensación es que llegas a un club que lleva muchos años haciéndolo bien y que este año, porque esto es deporte, porque no creo que haya otra explicación ni otras cuestiones, las cosas no les han salido como ellos querían. El cambio de pabellón mientras duraban las obras en el de siempre hizo que el equipo tuviera que ir a una localidad cercana y eso provocó que muchos aficionados no se desplazaran a ver los partidos. Los que hemos jugado en Palencia sabemos de las similitudes que pueda tener la afición palentina con la canarista, porque siempre anima y apoya y llena el pabellón, y eso generó algunas dudas que derivaron en un cambio de entrenador. Me he encontrado con un equipo con muy buena predisposición de todos los jugadores y con una directiva preocupada, pero que sigue trabajando”.

– ¿Qué se le pide? ¿Play-offs?
“Trabajar. Está claro que todos queremos play-offs y sí que se ha hablado de ese tema, de la idoneidad de poder disputarlos, aunque fuera en una posición baja en cuanto a clasificación final porque hay equipos con una ventaja muy importante, pero podríamos ser un rival incómodo para cualquiera”.

– Usted ya ha logrado ascender de manera brillante y ha dirigido en Liga Endesa. ¿Tiene por ello una responsabilidad añadida?
“Supongo que parte de que contactaran conmigo tiene que ver con eso, con la experiencia que pueda tener en LEB y porque haya ascendido en su momento, pero en el otro lado de la balanza está que llego en una situación incómoda y con un equipo que ya estaba hecho. De igual forma, asumo completamente las circunstancias en las que llego y el equipo que tengo, que creo que está muy bien porque son jugadores de mucho nivel y muy comprometidos”.

– Una curiosidad: ¿cuándo estaba en el CB Canarias se imaginó que luego saldría a Mexicali, Sevilla o Palencia?
“Antes o después el ciclo en el Canarias se habría acabado. No es muy usual en Europa estar 11 años en un banquillo como estuve yo. Eso desgasta, porque siempre hay años que las cosas no salen como tú quieres y siempre se tira a cambiar entrenador o jugadores. Una vez dejé la Isla tuve claro que quería seguir entrenando y desde que salió la primera opción, que fue la de Mexicali, fui encantado. Repito: me gusta entrenar y seguiré haciéndolo dónde quieran y me da igual si es en ACB, LEB Oro o Plata, categoría femenina o en el extranjero. Aunque algunos no lo comprendan, que están en su derecho, yo tengo claro lo que quiero hacer, por eso no entiendo de pasos atrás, solo de hacer lo que me gusta”.

– Con la perspectiva que da el tiempo: ¿le costó adaptarse a Mexicali?
“No, porque, la verdad, tuve mucha fortuna y me encontré una directiva con los pies en el suelo. Además, con el trabajo de Iván Déniz, es un club que posee mucho respeto por parte de rivales y agentes. Mexicali es una primera opción para jugadores y representantes. Es otra manera de competir, la liga es diferente, se entrena distinto a Europa, pero creo que tengo una capacidad de adaptación bastante rápida a cualquier circunstancia. No descarto volver en algún momento a México porque lo pasé muy bien y hay buen nivel de baloncesto en México”.

– Hablemos de la Copa del Rey: ¿cómo puede cambiar tanto un equipo tras sustituir al entrenador como el FC Barcelona?
“Puede parecer un tópico, pero ha sido una de las mejores ediciones de la Copa de los últimos años. Quedaron fuera en primera ronda equipos como Baskonia o Unicaja, que estaban muy bien, y se clasificaron los dos canarios, algo que me parece fantástico para nuestro baloncesto. Con la llegada de Pesic sabíamos que el equipo cambiaría, porque siempre es así, pero no que fuera tan radical. Era muy raro que esa plantilla no estuviera jugando a un mayor nivel. Me alegró mucho también lo sucedido en la MiniCopa, con el equipo de Fran Villar llegando a la final”.

– La Copa es el sitio donde quieren estar todos…
“Sí, así como jugar Europa. El Canarias lleva muchos años en Liga Endesa y disputar Copa y play-offs es el siguiente paso. El próximo sería ganar, pero es algo muy complicado. El club consiguió, por fin a la tercera, superar una ronda copera y creo que seguirá dando pasos. Igual el año que viene no se consigue entrar en ella, porque es ley del deporte y, por ejemplo, para entrar en Copa necesitas tener un buen calendario en la primera vuelta, no solo depende de factores deportivos. Este año se habló mucho de posible fracaso si no se clasificaba el equipo, pero fracaso es no intentarlo. El club lo logró por méritos propios, pero nunca hubiera sido un fracaso.

– ¿Le ha dado el tiempo la razón cuando decidió dar un paso al costado en el CB Canarias?
“Me la va dando poco a poco. Tomé la decisión que tomé en el momento que lo hice y nunca sabremos si con Alejandro Martínez se hubieran conseguido esos resultados, se hubieran fichado esos jugadores o se habría participado en la Champions. Cuando llegó Txus Vidorreta parecía que nunca se superaría lo logrado y, para empezar, Fotis Katsikaris se ha metido en semifinales de Copa. Al final todo es cuestión de trabajar. La estabilidad del club es lo más importante, lo que hace que haya esa buena sintonía, esos buenos vestuarios que se logran. Lo dije en su día y alguien se medio enfadó conmigo: el Canarias es un caramelo para cualquiera. No solo vivir en Tenerife, que es una maravilla, sino poder ir a un club religioso en los pagos, con una afición que llena todos los partidos… Cualquier entrenador de España querría entrenar al Iberostar Tenerife o al Granca”.

– ¿Se arrepiente de alguna decisión tomada?
“No. La vida son decisiones y hay que tomarlas y asumirlas. No soy de calentones, sino que cuando hago algo lo he meditado mucho antes, sobre todo lo que tiene que ver con cosas importantes. Dejar el Canarias fue una decisión que tomamos en casa Patricia, mi mujer, y yo. Decidimos que era lo mejor, lo mismo que cuando fuimos a Mexicali o al Betis, Patricia estaba justo conmigo en ese momento. Desde que dejé el Canarias también lo consulto con mi representante. No me arrepiento de nada de lo que he hecho, quizás sí de no haber hecho alguna cosa más”.