
Por Adrián Mesa
Montar un caballo es una acción que obviamente no cura enfermedades ni trastornos de ningún tipo, pero sí que puede favorecer el equilibrio, la autoestima o la concentración, funcionando como un complemento que puede mejorar la calidad de vida de personas enfermas. Es lo que se denominan terapias ecuestres. Entre las enfermedades o trastornos que pueden tratar estas terapias se encuentran la esclerosis múltiple, el autismo, el síndrome de Down o las enfermedades neurodegenerativas como el Párkinson. El Club Hípico Altoanna, situado en El Rosario, en Tenerife, es un de los pocos centros en Canarias que ofrece esta forma de terapia, basada en la equitación terapéutica, un tratamiento utilizado desde los tiempos de los antiguos griegos, que lo denominaron como hipoterapia.
Las sesiones precisan un presupuesto elevado. La Asociación Tinerfeña de Terapias Ecuestres (ATTE), presidida por Antonio Díaz González, fue creada hace ocho años con el fin de buscar financiación externa para hacer accesible este tratamiento a todo tipo de personas. Un dinero que en la actualidad procede en su totalidad de aportaciones privadas o de ONG, ante la falta de ayudas públicas. La asociación decidió elaborar un informe del proyecto dirigido a empresarios debido a que el acceso a las subvenciones públicas está cerrado de momento.
Nereyda Ramos, representante de la ATTE, declaró a DIARIO DE AVISOS que se han reunido con diferentes instituciones, pero sin resultados. El proyecto de terapias ecuestres se basa en la Ley de Dependencia 39/2006 del 14 de diciembre, lo que no impide que reciban dinero desde las entidades públicas. Pero falta voluntad. De hecho, en uno de esos encuentros, Ramos asegura que el consejero de una institución canaria les espetó: “No podemos dar dinero para que los niños se den paseítos en caballo”.
Actualmente, 25 personas acuden al centro Altoanna para recibir sus respectivas terapias, con una duración media de nueve meses, para las que tienen tres caballos, entrenados especialmente para ellas. Ramos explica que se necesita que el animal permanezca tranquilo durante la interacción con el usuario. En el club ofrecen distintas formas de equitación terapéutica, entre las que destaca la terapia ocupacional, que se encarga de la inserción de la persona en su vida diaria y laboral.





