
Es lo más gris que yo he visto. Después de los grises de Franco, que eran grises a rabiar, este político de la democracia tiene el perfil más gris -ya en otro tono- que se pueda imaginar. Más gris que el hombre de gris de las pelis. Más gris que un traje de solemnidad.
-¿Y por qué es usted tan gris?
“No sé”.
-¿Si le preguntan que a quién quiere más, si a Clavijo o a Pedro Martín, qué contesta?
“A Clavijo”.
-¿No será usted un poquito de Coalición Canaria?
“Le diría que sí. Simpatizo con CC”.
-¿Reformaría la Televisión Canaria?
“Lo que diga Fernando Clavijo”.
-¿Gobernaría con el PP, o con Podemos?
“¡Jamás con esos! Gobernaría con CC”.
-¿Cuál es su color preferido?
“No me atrevo…”.
-Dígalo, hombre, échele cojones.
“El gris, que le voy a hacer”.
-¿Dónde se siente más feliz?
“En la cola de Full Monty, haciendo de Gaz”.
-Gaz, por lo menos, era valiente.
“Tiene razón, en la cola de Full Monty, si me acompaña Fernando Clavijo. No sé estar solo”.
-¿Qué van a hacer en La Laguna?
“Lo que diga Clavijo”.
-Dígame algo de Patricia Hernández.
“Que se le murió la perrita”.
-Dígame algo de Pedro Martín, su colega -y subordinado- en Tenerife.
“Yo prefiero decir algo de Fernando Clavijo”.
-¿A eso se le llama amor?
“No sé”.
-Mire, no voy a sacar nada de esta entrevista.
“Es que de aquí hay poca materia que sacar”.
-¿Y la materia gris?
“Yo la tengo del color de la corbata de Carlos Alonso”.
-¿Es verdad que las encuestas no les dan mal a ustedes?
“Será por la inercia y por la crisis de Podemos, porque por otra cosa”.
-¿Quién le gustaría que ganara las elecciones en Canarias?
“Fernando Clavijo”.
-Pues va a ser que no. ¿No teme represalias de Pedro Sánchez por afirmar eso?
“Él está muy ocupado con la prisión permanente revisable, o algo así”.
-¿Habla con Pedro Sánchez frecuentemente?
“Lo vi el otro día en Ferraz, tras los líos del Parlamento, pero cuando lo llamo por teléfono no se me pone; me manda a Adriana Lastra”.
-Oiga, pues gana usted con el cambio.
“Ella también dice que soy gris”.
-Es como una persecución, ¿no?
“Bueno, en el fondo tienen razón. Yo mismo me lo noto”.
-¿Y se lo ha tratado?
“Sí, me lo está tratando Fernando Clavijo”.
-Pues que no le entreguen el Teide de Oro, porque todo el que lo recibe, casca. A los datos me remito.
“Gracias, hablaré con Clavijo para que se lo traslade a Lourdes Santana; creo que se llevan bien”.
-Ay





