
Se podría decir que fue el cine el que eligió a Guillermo Ríos (Tenerife, 1979) y no al contrario, como suele ocurrir. Hijo del cineasta Teodoro Ríos y sobrino de Santiago y Roberto Ríos (autores de referencia del cine canario con la trilogía sobre la emigración isleña Guarapo, Mambí, El Vuelo del Guirre), creció rodeado de artistas, cámaras e ideas creativas. “En casa teníamos siempre rodajes, de cine, publicidad,… Con dos añitos ya me cogieron para un anuncio en televisión. Todas las personas que se pasaban por casa para mí eran familia y pensaba que tenía una súper familia”, relata. Lleva desde 2003 desarrollando proyectos como productor, guionista y director, y su cortometraje Nasija fue preseleccionado para los Óscar. Director del Canary Islands International Film Market (CIIF Market), ahora mismo se encuentra preparando su primer largometraje.
-¿Recuerda la primera vez que realizó un corto o algún vídeo con intenciones artísticas?
“Sí, con 15 años, y y le hice un vídeo de homenaje a mi padre que cumplía 50 años. Un vídeo sobre su vida y a escondidas. Grababa proyecciones sobre la pared, fotos,… Benito Cabrera me hizo la música, porque en aquella época ellos crearon el villancico. Yo vi cómo se gestaba todo en casa. Un creativo, en este caso mi padre Teodoro Ríos, al que se le ocurre la idea de unir todas las islas y llama a Benito Cabrera y le dice “vamos a hacer Una sobre el mismo mar”, y empiezan a componer. Recuerdo que en esa etapa se vivieron momentos muy creativos en casa. Los recuerdo muy cercanos y como que fueron muy importantes. Los Sabandeños presentaban en casa el disco, Alfredo Kraus venía para una campaña con ellos y te lo encontrabas en casa. Era impresionante. Reuniones muy largas que empezaban en un almuerzo que se prolongaba hasta la madrugada para crear nuevas canciones, nuevos vídeos y nuevas aventuras. Aquellos momentos los viví con mucha intensidad y emoción. Ahí fue cuando tomé la decisión de dedicarme a esto. Porque ver a personas reunidas para crear algo me parecía mágico.
-Se fue a Madrid a estudiar. ¿Cómo fueron los primer pasos a nivel profesional?
“Con el esfuerzo de mis padres, haciendo números, pude irme a Madrid a estudiar en la Escuela de Cine. Yo sentía esa responsabilidad también. Me decía, “no puedes fallar”, así que me esforzaba en la escuela, echaba más horas, trataba de hacer contactos… Esa posibilidad no la tuvieron ellos. Los hermanos Ríos, Santiago y Teo, son autodidactas y vienen del cine amateur de los años 60 y 70. Irme a Madrid fue como dar otro pasito más en la profesión. Me gustaba de verdad contar historias y utilizar esa herramienta del cine para emocionar a la gente. Al principio me iba a quedar allí, pero hice un cortometraje en 2003 (Tatuaje). El guion lo estuve preparando mientras estudiaba para salir de la escuela ya con un proyecto. Un guion, una historia, unos presupuestos, contactos, me moví en Madrid con algunos actores. Conseguí a Unax Ugalde, que en aquellos momentos estaba triunfando en televisión con Periodistas y algunos largometrajes como Báilame el agua. Se unieron actores y actrices canarios como Carla Sánchez, Paola Bontempi y Carlos Quintana. Como te decía, nada más terminar la carrera, ese verano, rodé mi primer corto profesional en Tenerife y fue bien.
-¿Y el corto le abrió puertas?
“Sí, me sirvió como carta de presentación y además estuvo seleccionado al Festival de Clermont-Ferrand, uno de los más importantes de cortometrajes en Francia. Pues gracias al corto algunos creativos y publicistas de Canarias me llamaron para hacer publicidad. Además, entré ahí en esa época de ideas frescas, había nuevos medios y nuevas formas. Y se hizo publicidad de nivel en las islas. Al abrirme muchas puertas profesionales en Tenerife y Canarias, me fui quedando aquí, pero siempre he estado a caballo entre Madrid y la isla. Ahora vivimos un momento buenísimo además. Ahora mismo no nos podemos quejar. Hemos pasado por una etapa malísima de crisis y ahora hay miles de proyectos”.
-Es verdad hasta cierto punto. Muchas producciones nacionales e internacionales viene a rodar aquí, pero ¿qué pasa con las producciones locales?
“Sí, esa es la pata coja que hay. Tenemos una oportunidad buenísima porque vivimos un momento en el que toda España mira hacia Canarias para rodar y podemos hacer las películas. Ojo, porque tal y como está la ley y las ayudas, si no se buscan incentivos, las películas españolas no salen. Así de radical. No se hacen. El problema que tenemos aquí es que no salen producciones canarias potentes o el talento canario no emerge. Bueno, no teníamos ayudas tampoco, no teníamos músculo, pero tenemos que ser inteligentes y aprovechar este momento porque están viniendo productoras importantísimas nacionales e internacionales. Lo que hay que hacer de algún modo es conectarse con ellos, mostrarles tus proyectos, tus ideas y llegar a acuerdos con ellos. Y para eso está nuestro mercado, el CIIF Market, para conectar con esas productoras, que a nivel de festivales independientes son muy interesantes. Es cierto que hay que seguir empujando y buscar una vía en la que ese incentivo pueda beneficiar a un proyecto. Pero, de algún modo hay que encontrar un instrumento entre el Gobierno de Canarias, Hacienda y el Cabildo para que una parte de ese dinero vaya para el talento de aquí. Motivar o incentivar también a los que estamos aquí para que podamos sacar nuestros proyectos adelante”.

-¿Por qué muchos artistas canarios deciden emigrar a la Península? ¿Es complicado dedicarse al mundo audiovisual en Canarias?
“Es difícil en general. El arte, el cine es complejo y no siempre se llega al público. Son muy pocos los que salen a nivel nacional de otras comunidades también. Yo creo que los medios cada vez son más accesibles, más económicos, pero siempre manda la historia que estés contando. Los guiones y una buena historia es la esencia para que todo proyecto funcione. Y eso es difícil aquí, en Francia y en todo el mundo. Tal vez en las Islas el problema sea la ausencia de una escuela de cine en condiciones, y a lo mejor un instituto de cinematografía que regule. Que no haya un limbo en las ayudas que nos dan el Gobierno de Canarias y el Cabildo, sino que cada año estén bien estructuradas y puedan aportar para que ese talento salga adelante. Pero el momento que vivimos lo veo, en general, de manera positiva. Están viniendo muchos rodajes y nos sirve para conectar de forma directa con las productoras, que están dispuestas a encontrar talento aquí, a encontrar realizadores, guionistas, directores… Hay que aprovecharlo”.
-¿Qué sensaciones se lleva del CIIF Market 2018?
“En general, el mercado salió muy bien, y a todos se le abrieron puertas y nuevos caminos que no conocían, y se fueron ilusionados en que su proyecto camina. Este trabajo es muy duro, de continua constancia y estar buscando los contactos, el dinero, mejorando tu proyecto y creo que el CIIF hace eso. Es, además, un punto de información y sobre todo abres puertas. Ahora estamos haciendo el informe y la memoria económica, pero se están viendo resultados. Me están mandando mails diciendo que todos están encantados, que están en contacto con productores que vinieron y los proyectos están caminando. Vamos a ver si todos son capaces de llegar a buen puerto. De todas, esto no es tan rápido. Hay que pedir ayudas europeas, nacionales y locales, que van montando tu proyecto. Algunos saldrán más rápido porque ya tenían dinero, pero otros no, y no lo sabremos hasta dentro de uno año o dos”.
-Hace poco estrenó su documental El salto inicial, centrado en el mundo del baloncesto canario. ¿Cómo y por qué surgió este proyecto?
“El salto inicial fue por pura pasión, amor al basket. No había dinero, no encontré las ayudas suficientes. Financieramente tuve que decir, “mira, tiro para adelante y ya veo cómo consigo el dinero”. Como quería contar algo, sobre todo los valores del juego en equipo, pues me lancé cámara en mano y con un estilo más periodístico que cinematográfico. Hay partes de entrevistas, también hay partes recreadas que ahí sí se ve que detrás hay un director. Conseguimos una pequeña aportación del Real Club Náutico de Tenerife primero. Además, en el documental contamos el primer hito que consiguió este equipo, y queríamos conectarlo con el éxito de los dos representativos actuales de Canarias, el Gran Canaria y el Canarias. En el momento de filmar el documental estaban jugando la Copa del Rey juntos, justo 40 años después de que el Náutico jugara la Copa del Generalísimo. Se trataba de conectar ese pasado con este presente, que es muy bueno. Conectar esos dos tiempos, los años 60 y la actualidad. Y al final, pues estamos muy contentos porque salió adelante, gracias al apoyo de Tu Trébol, de la Federación Insular Canaria de Baloncesto, la tinerfeña y el Cabildo insular, que aportaron dinero a posteriori. Y luego también se consiguió un acuerdo de emisión con la RTVC.

-¿Y el futuro? ¿Tiene algún proyecto de largometraje?
“Pues sí, estoy preparando un largometraje. Estoy empezando a moverlo con un productor alemán y tengo un preacuerdo con un productor nacional. Estuvimos en la Berlinale con el proyecto, que está en primera fase de guion, pero ha tenido un buen tratamiento. Es sólido y ha gustado mucho. Sería una coproducción hispanoalemana. Se rodaría el 90 % aquí, en Canarias, y el 10% restante, en Alemania. Hay una guionista alemana y yo sería el director.
-¿Cómo surgió?
“Surgió de la experiencia personal. Una de las cosas que me preguntaban era, “pero bueno, tú en el 2007 que estuviste preseleccionado a los Óscar (con el corto Nasija), con 60 premios, conseguiste llegar a todos lados, 21 países, muchos premios de público, toda aquella ola que fue impresionante, ¿dónde te has metido?” Pues ocurrió que tuve un problema personal y debí elegir entre lo profesional y lo personal, y evidentemente, elegí lo personal. Afortunadamente, salió bien y de aquella experiencia surge esta película. Trata de aprender a vivir y aprender a morir. Es muy emocional, directa y pretendo darlo todo. Quizás haga tres, cuatro películas o solo una en mi vida, pero la que haga quiero que valga la pena, porque es tanto esfuerzo, tiempo y energía el que hay que dedicarle, que prefiero hacer menos películas pero que valga la pena. He rechazado algunos proyectos de género interesantes, de comedia o thriller, pero que no me terminaban de llenar y no tenía la suficiente energía para sacarlo adelante y empujarlo. Para hacer una película tienes que sentirlo dentro y ese momento ha llegado con este proyecto”.




