
Vecinos de Masca, en Buenavista del Norte, se oponen a la apertura apresurada del barranco sin las medidas de regulación acordadas con el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento: que todos los senderistas que llegan a recorrerlo lo hagan en transporte público para garantizar así que no dejen los coches en el caserío, y de forma paralela, que se dicte una ordenanza para regular el aparcamiento con un tiempo máximo de dos horas y media.
Así lo asegura el presidente de la asociación de vecinos de Masca, José Riquelme, tras el encuentro informal que mantuvo días atrás con la alcaldesa, Eva García, quien le trasladó esta posibilidad, al igual que lo hizo el jefe del área insular de Medio Ambiente. Fue la regidora local quien a finales de febrero decretó, por seguridad, el cierre de acceso al lugar tras el rescate de ocho turistas extranjeros que quedaron atrapados en plena alerta máxima por lluvia y viento.
La mandataria aclara que “no se ha tomado ninguna decisión ni se tiene fecha concreta de apertura” si bien es cierto que las obras del embarcadero de la playa de Masca, afectado por el temporal, se prevén comenzar en abril, pero las que atañen a la seguridad del barranco y como consecuencia, a su regulación, “tardarán más”, e incluso se pueden prolongar hasta después del verano. “Y hay empresas de turismo y naturaleza, tanto externas como internas del municipio, que han mostrado su preocupación porque se encuentran afectadas”, explica.
En cualquier caso, subraya que ni el Ayuntamiento ni el Cabildo han dejado de lado la iniciativa de regular el barranco ya que “esa sigue siendo la idea. Quizás, lo que hay que sopesar es que todas esas empresas que realizan una actividad en el barranco se están viendo perjudicadas”, sentencia García.
Los vecinos no están conformes con que se abra el barranco sin previa regulación ya que a su juicio se produciría una afección “muy grave en la zona”, que ya se encuentra expuesta “al vuelo de drones, robos cada vez más frecuentes en los coches, carteristas en las plazas, y la presencia de un helicóptero casi a diario”. A ello, añade Riquelme, se le suma una imagen “de contaminación acústica y visual que deja por el suelo al Parque Rural de Teno y al caserío de Masca, declarado Bien de Interés Cultural (BIC)”.
Con un proyecto de regulación “a las puertas de ser concluido y de fácil aplicación”, los habitantes de Masca no entienden “las prisas””por abrir el barranco sin aplicar la regulación que de urgencia requiere Masca. Sobre todo, añade el representante vecinal, cuando el Proyecto de adecuación, señalización y mejora de la seguridad en los senderos en el entorno del barranco Masca, dentro del Parque Rural de Teno, salió ayer a información pública en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP).
El documento, que tiene como objetivos principales reducir los riesgos en el camino, procurar el mantenimiento del sendero y favorecer el control de visitantes, permanecerá en información pública durante un plazo de 20 días con el fin de que los interesados puedan formular las alegaciones que estimen convenientes.
Reuniones
Por todo ello, los vecinos han solicitado una reunión con la alcaldesa que se celebrará el 4 de abril a las 19.30 horas en la sede de la asociación, para transmitirle que no están de acuerdo con que el barranco se abra al público sin aprobarse previamente su regulación.
“Seguro que las empresas interesadas en abrirlo entenderán que no estamos en contra de ellos. Por el contrario, intentamos que nadie pierda y que el acceso al barranco se regule coherentemente sin estrangular a nuestro pueblo y a nuestra naturaleza, que es al fin y al cabo quienes más están sufriendo”, subraya el portavoz vecinal.
El proyecto
El proyecto contempla las actuaciones necesarias para la puesta en funcionamiento del centro de visitantes para ofrecer información básica y controlar los accesos al barranco de Masca. Así, el Cabildo de Tenerife propone mejorar la accesibilidad a los distintos niveles del centro; instalar elementos para facilitar la seguridad de la visita; sustituir carpinterías y vidrios para mejorar la eficiencia energética y reducir la insolación; instalar elementos y módulos expositivos; y adecuar las instalaciones de telecomunicaciones y electricidad.





