
Por Benjamín Reyes
Los historiadores del cine Santos Zunzunegui y Manuel Vidal presentan el contenido de “Revolución 68”, ciclo troncal del 18º Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria inspirado en la celebración de los 50 años de los sucesos del mayo francés del 68.
El ciclo comprende 16 títulos de cineastas imprescindibles como Jean-Luc Godard, Gutiérrez Alea, Carlos Saura o Agnès Varda, cuya obra, además de recoger el pulso de un periodo convulso política, social y culturalmente, manifiesta claramente una ruptura formal con el cine realizado hasta la fecha.
“Siempre he pensado que los años sesenta concentran en el campo cinematográfico una dimensión de búsqueda y cuestionamiento de la manera habitual de hacer las cosas que no tiene parangón con ninguna otra época de la historia del cine”, afirmó Santos Zunzunegui.
“La radicalización teórica de la crítica cinematográfica fue previa a los acontecimientos de mayo del 68. No una consecuencia de estos acontecimientos. El hecho más importante que contribuyó a su desarrollo fue la irrupción del estructuralismo en el panorama del pensamiento. La primera revista que lo asumió de hoz y coz fue Cahiers du cinéma”, comentó Manuel Vidal.
Una mirada al pasado más necesaria que nunca en una sociedad que se caracteriza por su celeridad, por ser una “sociedad líquida”, que genera millones de imágenes vacuas que son instantáneamente olvidables. Sin embargo, un filme como Todo va bien, rodada hace 50 años, por Godard está más vigente ahora que hace cinco décadas. La escena de una gran superficie en la que todos los usuarios compran compulsivamente es un espejo de nuestra propia realidad. Sin lugar, a dudas, Godard sigue siendo el cineasta más moderno por muchos años que transcurre, más moderno, incluso que los que van de mordernos en la actualidad.

Igualmente epatante es revisitar Porcile (1972), de Pasolini, que presenta dos historias situadas en épocas diferentes que se alinean por su carga alegórica que quiere plasmar lo más abyecto del ser humano, capaz de cometer atroces crímenes de la forma más primigenia. Es la pocilga humana. El reciente caso del niño Gabriel lo ejemplifica bien a las claras. Poco hemos evolucionado los seres humanos.
El cine de este ciclo recupera el espíritu rupturista del mayo del 68. Como decía una pintada de La Sorbona: “Si lo que ven no es extraño, la visión es falsa”.





