economía

El tamaño de las empresas no es tan importante como la rapidez

La revista del DIARIO ‘La Gaveta Económica’ organiza un Foro sobre internacionalización que reúne a un centenar de empresarios de las Islas en el Club Oliver de la capital tinerfeña

Foro Gaveta Económica 2018
Antonio Pardo, emprendedor y creador de la marca Gin Mare que ya se distribuye en más de 70 países. ANDRÉS GUTIÉRREZ

“Cuando un empresario piensa en internacionalizar su empresa, lo primero en lo que piensa es en países, y esto es un error; en lo que hay que pensar es en ciudades”. Así comenzó ayer Antonio Pardo su ponencia en el primer foro sobre la internacionalización empresarial organizado por la revista La Gaveta Económica, que dirige el periodista Antonio Salazar y que publica DIARIO DE AVISOS.

Pardo, creador e impulsor de Gin Mare, una ginebra mediterránea que en apenas seis años ya está presente en más de 70 países, explicó su caso de éxito y abordó los retos a los que se tienen que enfrentar aquellos emprendedores que quieren lanzar su marca fuera del territorio español. Ante más de un centenar de empresarios de la Isla, Antonio Pardo explicó que el tamaño de las empresas no es importante, que hay que invertir mucho más en imaginación y creatividad, y que si la marca pretende competir solo por precio, al final caerá, porque “siempre habrá alguien que oferte ese mismo producto mucho más barato”.

Pardo inició su andadura justo con el comienzo de la crisis, en el año 2007, como distribuidor de productos premium, entre ellos la marca Givine. Más tarde, allá por 2014, la empresa comenzó a crear sus propias marcas, porque “ser distribuidor está muy bien”, declaró, “pero el peligro está en que la marca no es tuya y el dueño puede quitártela, y esto puede perturbar tu empresa. Esto fue justo lo que nos pasó con Givine, y fue un roto importante del que afortunadamente salimos bien”.

Tras contar su experiencia como emprendedor, Pardo explicó que fijarse en países cuando uno quiere exportar “no es bueno”, sino que hay que ir a segmentos concretos de públicos y a ciudades, no a países, porque son muy grandes. “Nosotros nos fijamos en Londres, Berlín, Ámsterdam… “La pregunta tiene que ser: ¿dónde está la pasta? Y a esas ciudades hay que ir”.
Asimismo, destacó que el emprendedor tiene que tener muy claro la apuesta por la imaginación y la creatividad. “Todas las empresas tienen que tener un pequeño departamento dedicado a esto y no hay que verlo como un gasto, sino como una inversión. Fuera solo se vive con imaginación y dándole a la marca valor añadido. No basta con competir en precio, a la larga siempre habrá un producto más barato, tenemos que ofrecer algo diferente que, aunque sea más caro, al cliente no le importe pagar. Una marca tiene que contar una historia”.
Pardo declaró, en este sentido, que un buen escaparate para enseñar los productos son los duty free de los aeropuertos, “por los que pasan millones de personas todos los días”. Como ejemplo, citó el tapón naranja con el que se vendió la ginebra el día nacional de Holanda, o la guagua que está recogiendo a gente en las ciudades más importantes de Europa para llevarlas de tapeo en un ambiente mediterráneo. La gente identificará la marca Gin Mare con la gastronomía y con esta acción”.

La empresa también distribuye una marca de agua determinada que solo se vende en restaurantes con estrella Michelin, lo que la hace exclusiva. “Se trata de ofrecer algo diferente, aunque se vaya en precio”.

Humildad

Este multiemprendedor afirma que existe un “empeño” en crecer, pero destacó que el tamaño de las empresas, a su juicio, no es “importante, sino la genialidad, es decir, cómo se genera el valor”. Actualmente, dijo, “son las pequeñas ideas las que se están comiendo al grande. Lo que importa es la rapidez, no el tamaño, porque las grandes empresas son mucho más lentas. No hay más que ver cómo grandes empresas, de todos conocidas, han quebrado”.

Pardo se mostró totalmente contrario a la estructura de empresa de jefe y empleados y apostó por el CEO y el equipo, “donde en una mesa de trabajo, el equipo no tenga ningún reparo en decirle al CEO que se equivoca”. Apuesta por la idea de la humildad y el trabajo en equipo: “Detrás de una marca hay personas, y hay que hacer que estas tengan brillo en los ojos, porque cuanto más motivados estén los trabajadores, serán mucho más creativos. Lo contrario genera aburrimiento y mediocridad”. “La idea de jefe”, prosiguió, “me parece inquisitorial”. Para Pardo, lo importante cuando se crea una empresa con la idea de internacionalizar la marca es la “perseverancia, innovar en cada momento y, sobre todo, estar mentalmente preparado a que muchas cosas te vayan a salir mal”. En este sentido, reconoció que en España “cuando uno tiene que cerrar una empresa o se equivoca, está señalado toda la vida; en cambio en países como EE.UU. eres un crack. Yo en mi empresa preferiría a alguien así que a una persona que nunca ha fallado, porque cuando lo haga no sé cómo va a reaccionar, no sabe lo que es perder dinero y continuar con la empresa”.

La marca

“Hay que orientar el producto siempre a las necesidades del cliente y darle valor añadido, y si para ello hay que cocrear con otras empresas, no hay que tener miedo a hacerlo. Tampoco hay que olvidar que lo más importante de una empresa es su capital humano y que hay que fomentar el talento y la creatividad para que el trabajo sea en equipo. Cuando el ego está por encima del talento -aseveró-, malo”. El equipo tiene que sentirse “orgulloso” de pertenecer a la empresa y “sentir admiración” por pertenecer al grupo. Pardo declaró que “los riesgos hay que correrlos todos los días”, pero puntualizó que con “prudencia”.

Además de Antonio Pardo, también intervinieron en el foro, José Manuel Fernández Sabugo, director de Cepsa en Canarias, que terminó convirtiendose en multinacional; Juan Ramsden, coordinador general de Binter, y Juan José Hernández, consejero delegado de Hospiten, entre muchos otros.

Durante su exposición pusieron de relieve la importancia de que las empresas canarias salgan al exterior sin tener miedo a un posible fracaso. Coincidieron en que en un mercado tan limitado como es el de las Islas, “lo esencial es salir al exterior para seguir creciendo”.

En este punto coincidieron con Pardo en que hay que correr riesgos, pero limitados. “Se acusa muchos a los bancos sobre las quiebras, pero al final la culpa es de quien se arriesga sabiendo que no podrá afrontar ese crecimiento. Los bancos pueden tener la culpa de no avisarnos de determinados productos, pero no de que arriesguemos”.
Por ello, Pardo se centró en que si las empresas salen al exterior y no tienen los conocimientos adecuados sobre cómo manejarse en otros mercados, que “busquen alianzas” no es malo, y aconsejó “mirar muy bien los contratos”, porque hay países, como por ejemplo Estados Unidos, que tienen una legislación diferente y “puedes firmar un contrato que te ata de por vida”.
Antonio Pardo finalizó su intervención alentando a los empresarios a que busquen mercado fuera de Canarias “sin complejos” y “sin miedo” a fracasar, pues “de los fracasos se aprende”, y señaló que “si hay ilusión y buenas ideas con marcas bien diseñadas y productos con alma, el éxito está asegurado. Siempre pensando”, prosiguió, “que detrás de una marca hay personas, y que estas tienen que estar motivadas para ser creativas y geniales”.