Candelaria

Las obras de Bajo la Cuesta, a la espera del acta de recepción para el realojo vecinal

El técnico municipal que supervisó la actuación en el primer talud ya dio el visto bueno y la alcaldesa levantará el precinto

Federico López del Amo, técnico municipal de Candelaria encargado de supervisar las obras realizadas en el primer talud de Bajo la Cuesta, propiedad de Endesa y una parte de Costas, dio el martes el visto bueno a la actuación allí realizada. Ahora se está a la espera del acta de recepción para que la alcaldesa, Mari Brito, levante el precinto de desalojo y al menos una docena de vecinos puedan regresar al barrio, después de 18 meses fuera de sus casas.

Todavía no hay una fecha señalada para ese regreso, al estar pendiente de la firma del acta, que tienen que realizar las partes implicadas en las obras de afianzamiento y seguridad del talud, que concluyeron el día 6 de este mes y que, tras las correspondientes revisiones, ha recibido el consentimiento de la Oficina Técnica municipal.

El acta de recepción tendrá que ser firmada, no obstante, por los técnicos de la empresa Endesa y de Costas, al ser los responsables del terreno, por el técnico de la obra, el técnico municipal y la alcaldesa, Mari Brito, que será quien finalmente podrá rubricar, a su vez, el decreto de realojo de las personas que ocupaban una docena de viviendas bajo ese talud.
Para asegurarlo ha sido necesaria una inversión que supera los 300.000 euros, que en gran medida ha sido sufragada, en el 80%, por Endesa, mientras que el resto, unos 1.050 metros cuadrados, en dominio público marítimo terrestre, le ha costado unos 60.000 euros al Ayuntamiento, más el canon de la concesión del mismo, de 30 años, que le ha dado Costas. Precisamente, esa concesión de Costas es la que piden los vecinos de Bajo la Cuesta para el otro talud, el más grande, en donde todavía quedarían por realojar los residentes en unas 40 viviendas. Sin embargo, el Ayuntamiento se muestra remiso a ello por su elevado coste (800.000 euros), más otros 400.000 a los que tendría que hacer frente en el terreno propiedad de Dani Ran, una empresa que no ha dado señales de vida y, por tanto, no ejecutará las obras.