
Tiene merecida fama de hombre afable, pero hay que oírle en un pleno o en una comisión cuando detecta que se antepone el partidismo al sentido común. Considerado desde hace años como un activo valioso para el Partido Popular tinerfeño a la hora de asumir responsabilidades públicas, este amante de la vela desde pequeño sabe navegar entre las procelosas aguas de la política sin perder las formas. Por su experiencia, conoce bien las administraciones públicas y hoy afronta tareas propias de la oposición en el Cabildo Insular de Tenerife. Tal y como sucede en la actualidad, lleva un par de lustros figurando en todas las quinielas de su partido por lo que se refiere al área metropolitana. Hasta el adversario más antagónico de Pedro Suárez (Santa Cruz de Tenerife, 1959) sabe que la puerta de su despacho está abierta.
-Le noto resfriado…
“Hacía fresco en los fuegos de Los Realejos, la verdad. Pero, si le digo la verdad, vaya mes de mayo que llevo…”.
-¿Santa Cruz de Tenerife o La Laguna?
“Yo nací en Santa Cruz de Tenerife, pero seguramente llevo ya más años viviendo en La Laguna que en Santa Cruz”.
-Siendo como es un hombre de la vela, ¿por qué se identifica más popularmente ese deporte con Las Palmas?
“De aquí han salido grandes deportistas en vela, pero es verdad que allí han surgido muchos campeones, familias enteras. Pero insisto en que, en Tenerife, hemos tenido hasta participantes en
las Olimpiadas. Y los seguimos teniendo”.
-¿Dónde empezó a navegar?
“En el Real Club Náutico de Tenerife, donde también empezaron mis hijos. Es más, a mi mujer la conocí navegando”.
-Será por la vela, pero su nombre suena desde hace meses para presidir la Autoridad Portuaria provincial.
“(Ríe) No creo”.
-Algo habrá, porque su nombre surgió a la vez que el de Juan José Cardona, que ya lo han nombrado en Las Palmas.
“No por eso no deja de ser un rumor en mi caso. ¿verdad?”.
-¿Le gustaría?
“Sí, porque siempre he estado muy vinculado al puerto. Mi padre fundó la Asociación Profesional de Trabajadores en el puerto de Santa Cruz de Tenerife y, la verdad, siempre me he sentido muy
cercano, muy vinculado al puerto”.
-¿Se lo han propuesto desde el partido?
“No. Pero es verdad que más de un amigo me ha preguntado por la calle”.
-¿Quién le enseñó a navegar en el mundo de la política?
“Era íntimo amigo del fallecido Pel Escuder [José Rafael Escuder, campeón mundial de Vela clase vaurien], hijo de Arturo Escuder, [Abogado y empresario tinerfeño, diputado estatal de Alianza Popular (1982-86) y eurodiputado desde el 87 al 92], quien fue el que nos animó a meternos en política. Entonces, Pel era el presidente de la Federación Tinerfeña de Vela, y yo el vicepresidente”.
-¿Aceptó?
“Me afilié y, la verdad, me fue entrando el gusanillo. Con el paso del tiempo, cada vez estaba más involucrado y, cuando me ofrecieron ir en la lista del Cabildo acepté, aunque no parecía que tuviera posibilidades de salir. Sin embargo, acabé de consejero. Fue en 1996”.
-¿Qué le ha llamado la atención de las administraciones?
“Si le digo la verdad, hasta 1996 solo las conocía desde el mostrador hacia fuera, y lo cierto es que mi primera impresión fue magnífica, porque el Cabildo de Tenerife funcionaba muy bien”.
-¿Mantiene esa visión de excelencia sobre las administraciones públicas canarias?
“La verdad es que no. Cuando conocí el Gobierno de Canarias se me cayó el mito. Venía del Cabildo de Tenerife, que con Adán Martín era un referente para todo el Archipiélago, pero, al llegar al Gobierno, me chocó bastante”.
-¿Por qué?
“Porque siendo dos administraciones que tampoco son tan distintas, allí era todo lo contrario que en el Cabildo”.
-Pero, ¿qué le decepcionó en el Gobierno de Canarias? ¿La improvisación, quizás?
(Medita unos segundos) “Quizás lo que más me sorprendió es que yo conocía mi entorno, la isla de Tenerife, y al pasar al Gobierno, me chocó comprobar que cada Isla era un mundo distinto. Claro que sabía que son diferentes, pero no hasta qué punto”.
-¿Me pone un ejemplo?
“A la hora de homogeneizar cosas. Por ejemplo, el periodo de rebajas. No parece tan difícil fijar, con un decreto, que las rebajas tengan lugar en las mismas fechas en toda Canarias, ¿verdad? Pues resultó imposible, cada isla iba a su aire”.
-Grosso modo, hay dos modos de construir Canarias: desde la isla a la región y viceversa. ¿Con cuál se queda, vista su experiencia en el Gobierno regional y en un Cabildo como el de Tenerife?
“Por mi experiencia, la región se debe construir desde la isla hacia lo general. El ejemplo que le acabo de poner sirve. Cada isla es un mundo, con sus costumbres, sus relaciones, su manera de hacer las cosas…”.
-O sea, ¿a la fuerza ahorcan?
“Si prefiere decirlo así…”.
-Si Canarias tuviera una sola capital, ¿sería La Laguna?
“(Sonríe abiertamente) Sin lugar a dudas. Siguiendo criterios históricos, podríamos llegar a un consenso entre las islas capitalinas. Además, es verdad que ningún canario se siente extraño en
La Laguna”.
-Y siendo La Laguna como es, Patrimonio de la Humanidad, universitaria, bella y acogedora, ¿no le causa bochorno que cuando su imagen sufre la causa proviene del Ayuntamiento?
“Es verdad que en este mandato se han multiplicado los escándalos. Yo fui el portavoz del PP lagunero en el anterior, con Fernando Clavijo de alcalde, y la imagen de la ciudad no era mala. Ahora somos referente de la bronca permanente, de judicialización de todos los días, involucrando a técnicos municipales… Como vecino, se nota en la calle el malestar”.
-Pero, ¿no vienen estos lodos de los polvos del mandato anterior, el de Clavijo como alcalde?
“Sí. Sin lugar a dudas. En el mandato anterior denuncié en muchísimas ocasiones la falta de claridad a la hora de gestionar. Es verdad que, de alguna manera, de aquellos polvos vienen estos lodos, pero también las instituciones necesitan estabilidad, y que hace falta un cambio importante, que se airee con las nuevas normativas de control y gestión municipal”.
-Precisamente, el Ayuntamiento de La Laguna está intervenido por Hacienda por el agujero de 100 millones de euros que dejaron Ana Oramas y Fernando Clavijo…
“Exactamente. Se le aplica el conocido decreto impulsado por el ministro Cristóbal Montoro para la sostenibilidad de las administraciones públicas. Y mire que recibimos críticas por aquel famoso préstamo, y del que salieron beneficiados todas las empresas laguneras que llevaban años sin cobrar sus facturas. Algunas no estaban ni reconocidas, porque la gestión dejaba mucho que desear”.
-¿Usted conoce bien el mundo empresarial aunque trabaja por cuenta ajena?
“La verdad es que sí. Seguramente es por mi etapa en la Cámara de Comercio. Aprendí mucho, y conocí, por los empresarios, la realidad del sector”.
-¿Conocerá, entonces, la mala imagen de las administraciones en el mundo empresarial?
“Precisamente, gracias a medidas como la del decreto de Montoro, las administraciones han mejorado en su relación con las empresas, ya que si no pagas las facturas, lo hace el Estado y luego te lo descuenta. Donde seguimos igual es en la amalgama de problemas que le ponen a cualquier empresario cuando pretende hacer cualquier cosa”.
-Antes hablaba de la estabilidad en las instituciones, pero encuestas en mano vamos hacia un tripartito en Canarias. ¿Cómo lo ve?
“No creo mucho en las encuestas, y más cuando estamos a un año vista, pero sí es verdad que hago mis números y, sí, parece que vamos a un Parlamento muy repartido”.
-¿Nos falta cultura democrática para gestionar correctamente este tipo de escenarios?
“Está claro que sí”.
-¿Usted se cree que en 2019 Coalición Canaria dejará el Gobierno, 25 años después?
“Habrá que verlo, pero da la sensación de que sí”.
-¿Es positivo que un partido permanezca tanto tiempo con el control de una administración?
“No, creo que no. Es positivo que haya alternativas, sobre todo en el área metropolitana de Tenerife. Porque, al final, da la sensación de que siempre es lo mismo. Desde luego, es lo que te dice todo el mundo por la calle. Hay sensación de hastío, y por eso cuesta convencer a muchos ciudadanos para que vayan a votar”.
-¿Se va a presentar a las próximas elecciones?
“Ni lo tengo decidido, ni lo decido yo. En todas las candidaturas donde he figurado fue porque me lo han ofrecido desde el comité electoral de mi partido”.
-Retornando a las elecciones del año que viene, ¿teme que el PP tinerfeño se vea afectado por escándalos como el de sus compañeros en Madrid o en otros puntos de la geografía nacional?
“Pudiera tener alguna consecuencia, pero las elecciones del año que viene son las locales y las autonómicas, fundamentalmente, y en esas elecciones normalmente, se vota a las personas. Y te lo dicen así. El otro día estaba en Los Realejos con una dirigente del PSOE y llegó un amigo al que se la presenté. Nos comentó que él era del PSOE de toda la vida, pero inmediatamente añadió que en Los Realejos él votaba a Manolo [Manuel Domínguez, alcalde de la localidad norteña desde 2011 hasta hoy en día]. En los municipios, sobre todo, se vota a la persona”.
-¿Teme el PP a Ciudadanos?
“No. Fíjese, en el caso de Ciudadanos, la gente votará a la marca fundamentalmente”.
-¿Me cuenta la poción mágica del PP tinerfeño que ha convertido Los Realejos en un feudo ‘popular’? Se lo pregunto porque tiene la pinta de que también la han echado, si me disculpa la broma,
en el agua del Puerto de la Cruz.
“(Ríe). Y en Santiago del Teide también, ¿eh? En realidad no hay secreto sino muchísimo trabajo. Si tiene la oportunidad de pasear con Manuel Domínguez allí donde le conocen comprobarán la cercanía que tiene con los vecinos y su capacidad para escucharles”.
-¿No es eso lo que hace la mediática alcaldesa de Güímar?
“Cierto. Un alcalde tiene que salir del despacho y pisar la calle, está claro. Y trabajan mucho. Lo hace Manolo Domínguez, como lo hace Lope Afonso. No todos lo hacen, porque en política también he conocido a algunos que, la verdad, no comprendo ni comparto ese endiosamiento”.
-Conoce el Cabildo y los ayuntamientos. ¿Qué le parece el enfrentamiento público en Santa Cruz por el patrimonio?
“Son conflictos entre administraciones, que los hay. Por supuesto, hay que proteger el patrimonio pero no hay que protegerlo todo, porque no todo tiene valor para ello. Tienen que ponerse de acuerdo”.





