
¿Cómo se despide una librería? En el caso de El Paso, en Santa Cruz de Tenerife, ofreciendo dos jornadas de mercadillo literario que ha reunido a ávidos lectores, amigos, clientes habituales y transeúntes que pasaban por allí, algo despistados, y que durante el día de ayer se enteraban de que esa librería ha echado el cierre por la maldita crisis. Y aunque sea “un parón momentáneo, para mirar las cosas con un poco de perspectiva, porque llega un momento en el que no estás viendo el conjunto. Y hay que alejarse un poco para ver si esto tiene futuro o no”, dice Nano, el encargado, detrás de la sonrisa de esperanza que se les queda a muchos no se puede evitar observar una mirada de tristeza.
El Paso abrió sus puertas en la calle de San Clemente allá por el año 2000, con otro propietario, Paco. Nano estuvo un tiempo trabajando con él hasta que en 2005 recogió el testigo y se puso al frente de una librería especializada en arte. “Vendíamos mucho de diseño y arquitectura. Dos profesiones que se vieron afectadas por la crisis, como todas, claro. Estos dos sectores fueron los que más nos afectaron en un primer momento por las características de la librería”, explica.
Pero otra virtud que destacaba de El Paso era su trabajo con editoriales independientes. Libros que no encontrabas (ni vas a encontrar a partir de ahora) en esos grandes almacenes, donde parece que los chicharreros han dirigido sus pasos a la hora de hacer sus compras. “Ahora mismo en Santa Cruz no sé qué ha pasado. Llevamos bastante tiempo con cierre de negocios continuos. Desde que empezó el 2018, en nuestra calle han cerrado como siete tiendas ya. Y tiene que ver con que la gente no está yendo al centro, porque son negocios que no tienen que ver unos con otros”, continúa Nano. La zona donde se encuentra la librería es la llamada Soho, acotada por las calles de Méndez Núñez, El Pilar y Castillo, donde los precios en los alquileres han subido estos años de manera constante. “Cada vez se vende menos, pero los gastos son más. Y luego se une el hecho de que en el centro de la ciudad no se puede aparcar; a la gente le está dando pereza venir teniendo sitios con aparcamientos gratuitos”, remarca Nano , quien añade “que tal vez también tiene que ver con el carácter de la gente, que está cambiando”. “Con el clima tan bueno que tenemos, como para estar metido en un centro comercial,¿no?”, apostilla, con humor.
El cierre de El Paso coincide con el 50 aniversario de la Librería Ifara. “Es impresionante. Son unos héroes y creo que a ellos les va bien. Trabajan también libros de texto y creo que eso ayuda. No sé si ellos han dado con el sitio o con el tema de la literatura que llevan, pero sí. Ahí están. Lo cual me alegra un montón. A ver si aguantan unas cuantas más, que es lo suyo”, afirma el librero.
Hoy seguirá el mercadillo, como ayer, como última oportunidad de visitar El Paso y darles las gracias a Nano y Xerach por sus recomendaciones y apuesta por una literatura diferente. Y también, por supuesto, comprar libros. “Tenemos de segunda mano que muchas veces nos han dejado algunos clientes, o libros que han salido tras hacer limpieza”, explica Nano. “Amenazamos con volver. Yo llevo toda mi vida trabajando en el sector y espero en algún momento poder retomarlo. A mí me encantaría morirme siendo un librero, de estos viejos”.









