Sucesos

Enjambre sísmico: de la falla al volcán

En el canal que transcurre entre Tenerife y Gran Canaria, allí donde el Involcan ha detectado 110 terremotos en 24 horas, se encuentra la mole de Enmedio y el fenómeno que dio lugar a Gran Canaria

La campaña Vulcana 2015, liderada por el Instituto Español de Oceanografía, supuso el primer estudio oficial en profundidad de esta formación geológica. DA
La campaña Vulcana 2015, liderada por el Instituto Español de Oceanografía, supuso el primer estudio oficial en profundidad de esta formación geológica. DA

Más de 110 terremotos localizados en las cerca de 24 horas que pasaron entre poco antes de las cuatro de la tarde del pasado domingo y las tres y media de ayer lunes. Son datos del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), que dirige Nemesio Pérez y que, desde hace ya demasiados años, viene a completar los que ofrece el Instituto Geográfico Nacional (IGN), donde solo se habla de 50 movimientos sísmicos en la zona, aunque únicamente hasta las diez y media de ayer.

Pero más allá de los resultados que, explica Pérez, difieren por “la metodología distinta”, hay dos datos que son inapelables: por un lado, está que se trata de terremotos de baja magnitud, ninguno por encima de 2,5 grados en la escala Richter; por otro, la localización es el canal atlántico que separa Tenerife y Gran Canaria. Dicha zona, recuerda Nemesio Pérez, es la de mayor actividad sísmica de Canarias, y los motivos geológicos se antojan evidentes. Dos de ellos son harto elocuentes: el llamado Volcán de Enmedio y la falla que, tal y como parece probado, dio lugar hace unos 20 millones de años a la propia Gran Canaria.

Enmedio

El Volcán de Enmedio está más cerca de Tenerife que de Gran Canaria. Concretamente a unos 25 kilómetros del Faro de Abona y a unos 36 del Puerto de La Aldea de San Nicolás de Tolentino. Hablamos de un coloso con una base de casi tres kilómetros de diámetro que, en la actualidad no presenta actividad eruptiva alguna. Al menos, esos son los datos recogidos por un estudio liderado por el Instituto Español de Oceanografía en 2015, que contó con la colaboración de las dos universidades públicas canarias y el Museo de la Naturaleza y el Hombre. Ahora se sabe que sus coordenadas son 28º 05′ 24” N y 16º 10′ 1.4” W, prácticamente el punto central donde el Instituto Geográfico Nacional situó el epicentro del temblor de 5,3 grados Richter del año 89 y de la treintena de réplicas que se sucedieron entre la madrugada del 9 de mayo a la mañana del 10. “En la base del Volcán de Enmedio caben 539 campos de fútbol”, ejemplificaba el responsable de Vulcana 2015, Eugenio Fraile, científico del Oceanográfico. En resumen, es un edificio volcánico que presenta un rango de profundidades de 1.630 metros en su cima y de 2.100 metros en su base, con una altura máxima de 470 metros. Sería imposible que, en caso de erupción, se notase en la superficie.

La falla

La existencia de una falla entre Tenerife y Gran Canaria con orientación nordeste-suroeste ya fue propuesta por primera vez en 1970 por los investigadores británicos Bosshard y MacFarlane, pero fue en enero pasado cuando los investigadores Isabel Blanco Montenegro (Universidad de Burgos), Fuensanta G. Montesinos y José Arnoso, de la Complutense de Madrid y el CSIC publicaron en Scientific Reports, del grupo Nature, un trabajo en el que proponen que una gran falla submarina entre Gran Canaria y Tenerife condicionó la formación de Gran Canaria en las fases iniciales de su crecimiento, en un trabajo realizado gracias a los datos magnéticos medidos en el Archipiélago canario por el IGN en los años noventa.

¿Son el Volcán de Enmedio y la falla los causantes de este nuevo enjambre sísmico? No se sabe, como aclara Nemesio Pérez, pero, obviamente, “son eventos geológicos que lo pueden explicar”.