
El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) dio por finalizado el enjambre sísmico que comenzó el pasado domingo en la franja marítima existente entre Tenerife y Gran Canaria ante el notable descenso registrado ayer, dado que durante la jornada apenas se detectaron dos pequeños terremotos, tal y como informó el organismo que dirige el especialista tinerfeño Nemesio Pérez, dado que esos dos temblores “entran dentro de la actividad de fondo de la región”.
“Se puede afirmar que el enjambre sísmico que comenzó el pasado día 29 ha llegado a su fin”, anunciaron los expertos de Involcan, después de que durante seis días se apreciaran más de 250 terremotos localizados en dicha zona del Archipiélago que, por otra parte, es la que mayor actividad sísmica genera en las Islas. No en balde, tal y como recordó el propio Nemesio Pérez, allí se encuentran dos fenómenos geológicos que bien pueden estar en el origen de estos temblores, como son el llamado Volcán de Enmedio y una falla que, en enero pasado, se consideró probado que hace 16 millones de años ayudó a la formación de lo que hoy es la isla de Gran Canaria.
El balance de lo acaecido desde el pasado domingo hasta ayer es notable por la cantidad que suponen esos más de 250 terremotos, pero no por la magnitud de los mismos, ya que la máxima registrada fue de 2,5 grados en la escala Richter, si bien la inmensa mayoría no superó los dos grados. De los detectados, los medidores adscritos a la Red Sísmica Canaria localizaron con exactitud un total de 167 terremotos,dado que esa baja magnitud dificulta precisar el punto donde se producen.
Cabe recordar que fue en esta franja marítima donde se localizó el movimiento sísmico de mayor magnitud registrado en Canarias en la era actual, cuando en 1989 se alcanzaron los 5,2 grados Richter en un temblor percibido por miles de vecinos en localidades como Santa Cruz de Tenerife y Candelaria, a pesar de que el fenómeno tuvo lugar bien avanzada la madrugada.
El notable eco que produjo aquel terremoto en la sociedad isleña aumentó el interés por la actividad sísmica en la zona, lo que desembocó en un estudio liderado por el Instituto Oceanográfico sobre el citado Volcán de Enmedio, en cuya cima se localizó dicho sismo.
Gracias al trabajo realizado entonces, ahora se sabe que dicho volcán se eleva cerca de medio kilómetro desde el lecho marino, así como que su cima está a más de 1.600 metros de la superficie por lo que, en caso de una hipotética erupción, difícilmente tendrá consecuencias apreciables.





