Sociedad

La revista ‘Forbes’ se rinde a los “extraños” viñedos y “elegantes” vinos canarios

Un periodista de esta prestigiosa publicación estadounidense ha visitado recientemente Tenerife y Lanzarote y, a juzgar por su artículo, ha quedado encantado con los caldos isleños

Viñedos en Vilaflor, Tenerife. DA

La prestigiosa revista estadounidense Forbes, especializada en noticias del ámbito económico, ha puesto sus ojos en las Islas Canarias. Más concretamente, en Tenerife y en Lanzarote. Y más concretamente aún, en sus vinos.

El periodista Tom Mullen, especializado en gastronomía, cultura y estilos de vida, ha viajado recientemente a estas dos islas y como, resultado de su periplo por los paisajes canarios, ha escrito un reportaje para Forbes. Bajo el título Why The Vines And Wines Of The Canary Islands Will Twist Your Head With Surprise (que podría traducirse como “Por qué las viñas y los vinos de las islas Canarias te sorprenderán”), Mullen comienza explicando las condiciones climatológicas y orográficas que conceden a estas islas sus particulares microclimas y, de ahí, su gran variedad de paisajes. Son esos paisajes volcánicos los que, cuenta Mullen, confieren a las Canarias unos frutos de la vid tan peculiares.

“Pasaron años antes de que los agricultores se dieran cuenta de que la ceniza era una bendición para los viñedos en la árida Lanzarote. Su recubrimiento sobre la tierra retiene la humedad, protege los suelos enterrados de la erosión, inhibe la evaporación y atrapa la entrada solar antes de volver a irradiarla como calor a la vegetación adyacente”, explica.

“Los lugareños cavaron a través de este picón unos pocos metros para encontrar el suelo original. Luego plantaron vides y construyeron muros semicirculares (construidos con abundante roca de basalto) para proteger a los retoños de los vientos dominantes. Cavaron estos agujeros durante siglos, estableciendo los viñedos extrañamente negros y hermosos de Lanzarote. Parcialmente anilladas por paredes de piedra con forma de almendra en suelos oscuros como el alquitrán, estas matrices de vid parecen inquietantemente hermosas”, describe.

Las islas de los viñedos “extraños”

El periodista explica que su viaje a Canarias fue en abril, y que en él pudo visitar “viñedos extraños y hermosos antes de probar añadas inusualmente elegantes” en ambas islas.

Respecto a Tenerife, Mullen narra que “durante los siglos pasados, los lugareños (…) establecieron su propia presencia vitícola mediante la creación de un sistema de vides trenzadas horizontales, cada una conocida como ‘el cordón trenzado'”. El periodista continúa describiendo las condiciones únicas de los paisajes isleños, asegurando que “aunque estos viñedos se parecen a escenas de una secuela de Dune o de algún paisaje de Tolkien, también producen frutas únicas debido a la historia y al clima”.

Mullen explica la presencia en las islas de vides desaparecidas hace tiempo en el continente europeo, como los blancos Gual y Marmajuelo y los rojos Listán Negro y Vijariego Negro.

El periodista describe a continuación cómo son los vinos canarios, unos caldos que ya fueron muy conocidos y exportados a Estados Unidos y Reino Unido desde el siglo XV, explica. “Los blancos predominan en Canarias y a menudo son opulentos, a veces con una precisión cítrica. Los rojos a menudo tienen un peso borgoñón de pimienta y una oscuridad compleja: cuero, moca, fruta negra, caramelo e incluso diésel. Algunos rojos te abren los ojos por su hermoso poder ahumado”, describe.

Después de su visita a ambas islas, de probar distintas variedades y de visitar viñedos tinerfeños, Mullen concluye: “Cuando se considera las pocas vides plantadas, las dificultades de excavar en las cenizas o tejer viñedos para establecer las plantaciones, estas añadas, compradas localmente, son generalmente una ganga”.

Viñedos en Lanzarote. / EP
Viñedos en Lanzarote. / EP