CUARTO ESPACIO: INNOVACIÓN SANITARIA

“Habrá que buscar fórmulas de ‘retiro a la carta’ tras la jubilación”

Licenciado en Medicina y Cirugía, Joaquín Grande Baos es especialista en innovación sanitaria. Precisamente, este es el ámbito principal de su aportación como colaborador en el proyecto Cuarto Espacio, liderado por el doctor Manuel Maynar

Joaquín Grande Baos
Joaquín Grande Baos, licenciado en Medicina y Cirugía. / SERGIO MÉNDEZ

Licenciado en Medicina y Cirugía, Joaquín Grande Baos es especialista en innovación sanitaria. Precisamente, este es el ámbito principal de su aportación como colaborador en el proyecto Cuarto Espacio, liderado por el doctor Manuel Maynar, en el que se ahonda sobre los nuevos modelos derivados del incremento paulatino de la esperanza de vida y los cambios que se han de aplicar en la sociedad a consecuencia de ello.

-¿Cómo se inició su colaboración con el proyecto Cuarto Espacio del doctor Manuel Maynar? ¿En qué consiste?

“Conozco al doctor Maynar desde hace muchos años. Ya antes nos habíamos reunido para hablar de oportunidades de innovación colaborativa en el marco de la RIS3 (Estrategia Canaria de Especialización Inteligente de la Investigación). Al tener conocimiento, por una referencia de prensa, del Proyecto Cuarto Espacio me puse inmediatamente en contacto con él, para ofrecer mi colaboración, a título individual, sin representar a ninguna institución y de forma altruista”.

-¿Qué considera que puede aportar esta iniciativa a la sociedad?

“Los cambios sociales acelerados demandan nuevas respuestas si pretendemos que la mayoría de la población se sienta satisfecha. Además, los individuos son más plurales en sus gustos y circunstancias, por lo que, sin romper el principio de equidad, deberemos buscar soluciones flexibles. La longevidad y la forma de contemplarla son claros ejemplos de esto. Superar los 85 años antes se consideraba algo extraordinario, mientras que ahora constituye una realidad para muchos y una meta razonable para casi todos los que seguimos estilos de vida saludables. Así que hay que pensar cómo organizarse con ese plus que hemos ganado”.

-¿Y qué soluciones propone?

“Los problemas complejos no tienen soluciones simples o, si las tienen, son falsas. Yo propongo cinco claves: formación continuada, innovación, empatía, empoderamiento y personalización. Los profesionales ya nos estamos acostumbrando a que la formación continúa casi hasta la jubilación. Ahora se trata de que prosiga más allá de la jubilación, orientada tanto al cultivo de aficiones, a promocionar estilos de vida saludables y a devolver a la sociedad parte de los conocimientos y habilidades adquiridos. Eso requerirá modelos organizativos novedosos, innovadores y flexibles que permita a quien lo desee, seguir aportando a la sociedad después de la edad oficial de jubilación que ya no se justifica por la incapacidad. Con opciones personalizadas, diseñadas empáticamente, compartiendo los sentimientos y aspiraciones de cada uno. Y con pleno conocimiento de las posibles ventajas y desventajas de cada alternativa y con capacidad tanto de elegirlas como de rechazarlas cuando lo deseen, es decir, empoderados. Creo que habrá que buscar fórmulas de retiro a la carta”.

-Desde el punto de vista de la innovación sanitaria, ¿qué modificaciones hacen falta en el sistema sanitario nacional y canario?

“En línea con la anterior respuesta, creo que también habrá que incorporar más opciones a la asistencia, especialmente dando facilidades al ciudadano para que participe en la recogida de datos relacionados con su estado de salud y sus hábitos de vida condicionantes de salud, incluso los facilitados por los dispositivos móviles como los relojes inteligentes, y en la toma de decisiones. Proyectos como la autoanamnesis o el recién estrenado Symptom checker del servicio británico de salud, van en esa línea y son muy esperanzadores”.

-¿Está el sistema sanitario preparado para hacer frente al envejecimiento de la población?

“El sistema sanitario se organiza con planes de salud que se estudian y aprueban sucesivamente y, desde luego, contemplan el proceso de envejecimiento de la población. Otra cosa es que algunos cambios haya que acelerarlos para adaptarlos a una realidad social que también, se modifica con bastante celeridad. Creo que los profesionales, los políticos y los ciudadanos debemos ir de la mano para que estos cambios mejoren la eficiencia y la calidad y nadie se sienta perjudicado por ellos”.

-¿Hace falta incorporar un mejor sistema para crónicos?

“El paciente crónico, por lo general, conoce mejor su patología y se implica más, por lo que tendría más opciones de participar en la recogida de datos y en la toma de decisiones. Por otra parte, existe una nueva teoría llamada management for value o gestión por valor, que concede más importancia a los resultados en salud. Creo que habrá que tener más en cuenta los resultados percibidos por el paciente en su propia salud y no solo la cantidad de servicios prestados”.

-¿La hospitalización domiciliaria puede ser una alternativa?

“La hospitalización domiciliaria es la opción de elección en ciertos casos y podría serlo en más. A las ventajas de menor ruptura biográfica (mejor conexión con el entorno familiar y comunitario) se suman ahora las funcionalidades telemáticas y los nuevos sensores, mucho más sensibles y económicos. Pienso que cada vez va a ser más recomendada por los profesionales y más demandada por los usuarios”.

-Además de en tratamientos, ¿se debe trabajar más y hacer más hincapié en concienciar a la población en prevención?

“Aunque hace más de dos mil años, Hipócrates ya hablaba de la importancia del estilo de vida, hoy disponemos de datos muy precisos sobre el impacto tremendo de los buenos o malos hábitos no solo en la duración de la vida, sino también en su calidad. En Japón, en algunas comunidades rurales muchos padres octogenarios y nonagenarios -que realizan trabajo físico en el campo, no fuman y se alimentan de forma saludable- están enterrando a sus hijos que fallecen en la ciudad, entre los 50 y los 60, víctimas de infartos y otras patologías asociadas al estrés, el tabaco y el sedentarismo. En el Reino Unido acaban de crear una Secretaría de Estado para atención a la soledad, otro de los males de nuestro tiempo que puede provocar, acelerar o agravar muchas patologías”.

-Canarias lidera tasas de diabetes, sobrepeso o de accidentes cardiovasculares. ¿A qué cree que se debe que la salud de los isleños no sea la más adecuada?

“Hoy todo el mundo sabe que fumar mata, pues lo pone en las cajetillas, y que la comida basura no es saludable como su propia denominación indica; pero además de saber hay que querer; de hecho, incluso existen algunos médicos fumadores y obesos. Actualmente se están estudiando los comportamientos relacionados con la capacidad de esperar un premio mayor, pero diferido y a la inversa, la procrastinación o aplazar una y otra vez un esfuerzo necesario. Creo que habrá que profundizar por esa vía. Además, la medicina ha avanzado mucho en tratamientos sintomáticos que silencian los primeros avisos de los malos hábitos. Antes, si un fumador padecía gastritis tenía que dejar de fumar y prevenía el infarto. Hoy es muy fácil curar la gastritis con antiH2, la persona sigue fumando y el siguiente episodio puede ser el infarto o el cáncer de pulmón. Probablemente una combinación de big data, marketing social y psicología contribuyan a mejorar el cambio de hábitos de forma no intrusiva, es decir, que no se viva como una imposición, sino como una decisión libre”.

-¿Qué nos ofrecen las nuevas tecnologías en el ámbito sanitario?

“Los estilos de vida saludables se adquieren mejor de forma colectiva que individual. Además, debe procurarse que elegir la opción más sana no suponga un sobrecoste ni una dificultad añadida. Todos debemos facilitar que esto sea así, que quien quiera hacer ejercicio encuentre un lugar próximo acondicionado y pueda coincidir con otro con el que compartir motivación y amenidad; y, también que cuando acuda a un restaurante halle un menú saludable al mismo precio que la comida basura. En una ciudad americana, el alcalde llegó a un acuerdo con las principales cadenas de comida rápida para que así fuese, y además, en la puerta del Ayuntamiento instaló un marcador de libras perdidas hasta llegar a un millón en menos de un año. Las TIC nos lo ponen más fácil, debemos sumar el empeño de todos, profesionales, administraciones, medios de comunicación y, por supuesto, el de cada uno que se va a beneficiar o perjudicar según lo que coma, se mueva o fume”.

-¿Nos ayudarán a seguir aumentando la esperanza de vida o al menos a llegar en las mejores condiciones a nuestros últimos años?

“Por supuesto, yo creo que el horizonte de los 90 es realista para todos con la tecnología actual. Para generalizar los centenarios, probablemente haya que esperar nuevos avances, como, por ejemplo, un mejor conocimiento y regulación de las telomerasas”.

-Ya por último, ¿cuál cree que es el mejor avance tecnológico en materia de la salud?

“El abaratamiento de la lectura de los genomas (desde millones de dólares el primero a mil dólares o euros actualmente) abrirá muchas posibilidades, según vayamos cruzando esos datos con el resto de los relacionados con la salud. Por eso me refería antes a la importancia de implicar al ciudadano en la incorporación de datos; y también contará la interoperabilidad de estos para que no haya una asimetría entre datos genómicos y datos subjetivos y objetivos de salud. Pero hay muchas más tecnologías con avances exponenciales que van a darnos grandes ventajas para atender las patologías de forma más eficiente.