
Son muchos los que imaginan la playa perfecta de arena blanca y aguas cristalinas. Un anhelo por descansar en estos lugares paradisíacos que lleva, incluso, a la considerable inversión que supone cruzar el charco para poder tomarse un coco en el citado entorno.
Sin embargo, existe una playa volcánica en el archipiélago canario que nada tiene que envidiar al litoral caribeño. Se trata de la playa de Nogales, situada en el municipio de Puntallana, al noroeste de La Palma.
Una costa de arena negra y gruesa con un entorno salvaje que invita al disfrute de todo aquel que consigue llegar al lugar. Y es que, según recoge el portal traveler.es, para acceder es necesario bordear el acantilado en un trayecto a pie de unos 15 minutos aproximadamente.
La playa de Nogales se aleja de toda civilización, por lo que es una zona virgen y salvaje que vale la pena visitar si lo que busca el viajero es paz y contacto pleno con la naturaleza.
De hecho, resulta bastante complicado no rendirse al intenso contraste de la arena negra, la frondosa vegetación del acantilado y el intenso azul del mar Atlántico que ofrece la Isla Bonita.





