sanidad

Antonio Sierra, catedrático de Microbiología de la ULL: “El brote de ‘Acinobacter’ ha sido reducido gracias a los esfuerzos del HUC”

Antonio Sierra, Catedrático de Microbiología y Medicina Preventiva de la ULL

En las últimas décadas hay una serie de bacterias que se están volviendo multirresistentes a los antibióticos e incluso algunas, a todos. Ello se ha convertido en un problema muy serio para los países occidentales, porque cada vez hay más enfermos que requieren ingresos y son sometidos a muchas hospitalizaciones y tratamientos antibióticos y se van seleccionado bacterias que no circulan únicamente en los grandes hospitales sino en los de menor tamaño y en la comunidad en general. Hace unos 17 años, cuando Antonio Sierra dirigía el departamento de Microbiología y Medicina Preventiva del Hospital Universitario de Canarias (HUC) se encontró con el primer caso de Acinetobacter baumanni, un microorganismo que en 2006 sembró la alarma en el Hospital Doce de Octubre de Madrid donde fallecieron 18 personas y que desde marzo de este año se encuentra controlada, aunque no erradicada, en la Unidad de Vigilancia Intensiva (UVI) del citado hospital.

-¿Es normal la presencia de la Acinobacter en la UVI del HUC?
“Desde que esta bacteria se hizo resistente ha ido creciendo igual que otras y en esta última década ha ido inundando los hospitales. Lo que sucedió en el HUC está sucediendo en casi todos los hospitales de tercer nivel, donde siempre hay casos aislados y de vez en cuando se forman brotes. Gracias a los esfuerzos que se han hecho se ha minimizado el número de casos”.

-¿Considera que son adecuados los recursos de la UVI?
“No voy a entrar en esa cuestión. En mi época sí lo eran. En cualquier caso, los recursos del servicio de Microbiología y Medicina Preventiva son de los mejor dotados. Yo siempre tuve el apoyo de la gerencia y la dirección médica y la persona que actualmente lo dirige ha continuado, y por lo tanto, se han reforzado las medidas. Todos los pacientes que ingresan en la UVI y hay enfermeros que se dedican a revisar expresamente este aspecto, son explorados para detectar si llevan bacterias a nivel del aparato intestinal o respiratorio. Si no se hubieran tenido estos recursos de prevención, hubiera habido más contagios. El brote por Acinobacter baumannii ha sido no deseable pero reducido gracias a los esfuerzos, no al contrario. Tenemos que estar pendientes de detectar estos virus, de tomar medidas de aislamiento muy rigurosas, y cumplir los cuidados de higiene y asepsia, pero las bacterias tienen también sus recursos para escapar”.

-¿Puede constatar que continúa esa vigilancia permanente?

“Sí, incluso se ha reforzado, y gracias a esa actividad y control no hubieron más casos”.

-¿No es un riesgo tener en UVI las mismas camas hace 18 años?
“Creo que ya deberían quitarlas aunque son sometidas a un sistema de limpieza y desinfección intenso, pero no es mi tema. Tampoco entro en aspectos de plantilla, sí digo que el departamento de Microbiología tiene más recursos que cualquier otro hospital nacional en prevención de infecciones”.

-¿En el protocolo se establece cuántas personas tiene que haber en plantilla para hacer frente a un brote?

“Si, pero le puedo decir para Microbiología, que era el servicio en el que yo estaba. Allí tenemos una enfermera por cada 100/110, que supone el doble de recursos que tienen otros hospitales. Cada vez somos más exigentes en recursos”.

-¿Cómo se establece un protocolo para erradicar una bacteria?

“Son de carácter universal. Hay unos que todos aceptamos, los que provienen del CDC de Atlanta, porque son muy rigurosos. Establecen las medidas y los criterios que hay que aplicar, que son supervisadas por el personal de Microbiología. El caso de la Acinetobacter tiene la particularidad de que tiene una supervivencia alta y hay que estar muy detrás de ella”.

-¿Los pacientes crónicos son un problema?
“Sí, por eso este tipo de infecciones también se suele dar en las residencias de ancianos, que acogen a pacientes crónicos. Muchas veces en los hospitales de agudos tenemos la dificultad para darles el alta porque no hay hospitales de media y larga estancia y tienen que permanecer más tiempo del que necesitan en atención hospitalaria y con el riesgo que conllevan. Porque en un paciente colonizado con Acinobacter no tenemos recursos para quitarle esa colonización, como en otros microorganimos, como el estafilococo, que se aplican unas cremas nasales, por ejemplo. Por eso hay que ver en cada centro los recursos que se tienen, qué sistema de control de enfermedades hospitalarias, los datos de su presencia en pacientes y en la búsqueda de portadores. Hay que establecer medidas a diario para que no difunda dentro del hospital”.

-¿Contar con hospitales de media y larga estancia es fundamental para prevenir el contagio, sobre todo para una población envejecida como la nuestra?
“Sí, no lo diría solo para este tema sino para una atención continua. Estos recursos cumplen las necesidades con costos menores y con una atención absolutamente necesaria y permiten dejar las camas de alto coste para cuando es necesario. En general, tenemos una carencia de este tipo de camas y una población muy envejecida que va en aumento porque aumenta la calidad de vida. Y muchas veces, las personas mayores no tendrían que ocupar estas camas sino tener una hospitalización asistida. Cuando envejece una población hay aspectos del modelo sanitario que hay que adecuar”.

-¿Es normal que la bacteria siga en el mismo sitio durante más de seis meses?
“Hay muchos pacientes que son portadores y la van difundiendo. Sabemos que un portador a nivel intestinal de cualquier bacteria puede estar más de un año con ella. Por eso en el caso de la Acinobacter no se puede dejar de colonizar”.

-¿Cómo se da cuenta que un paciente ha sido contagiado o es portador de la ‘Acinobacter’?
“De dos formas. Cuando penetra en la UVI se hacen tomas rectales y de secreción respiratoria en la que se detectan tanto ésta como otros microorganismos. No tengo ningún indicador de qué paciente o persona sana la lleva, tengo que ir buscarla por estas vías. Otra cosa es cuando ya ha hecho una infección. El paciente no tiene ningún síntoma”.

-La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2017 su primera lista de patógenos prioritarios resistentes a los antibióticos, en la que se incluyen las 12 familias de bacterias más peligrosas para la salud humana y la ‘Acinobacter’ está como prioridad crítica…
“Si yo tuviera que priorizar, elegiría esta bacteria porque es la que más se extiende y por eso manejo tres o cuatro antibióticos frente a ella. Sin embargo, la que puede presentar más problemas de antibióticos es la Klebsiella pneumoniae, que es una amenaza creciente pero que difunde menos y con una resistencia brutal a los fármacos. Pero como problema cuantitativo, la Acinobacter tiene una mayor presencia”.

-¿Pero se trata con fármacos?

“Sí, pero tengo tres o cuatro antibióticos mientras que con la Klebsiella me manejo con uno. Son muy limitados y lo cierto es que hasta que microbiología da el informe de qué bacteria es y su antibiograma, pueden pasar casi dos días y se puede estar proporcionando un antibiótico que no es el adecuado. La identificación tiene su tiempo, y aunque hay protocolos para tratar las infecciones no sé con lo que me voy a encontrar. Los antibióticos dependen del estado en el que se encuentre cada paciente”.

-¿Una bacteria como ésta puede complicar el cuadro clínico de un paciente hasta provocar la muerte?
“Sistemáticamente se está produciendo eso en todos los países y en todos los hospitales del mundo, sobre todo en pacientes críticos y posoperados y provocar un cuadro de psepsis. Aunque vivamos en el mundo de los antibióticos, las infecciones nosocomiales se dan. De ahí que haya que hay que llevar una política de antibióticos para utilizarlos cuando es necesario y de una forma muy precisa, ya que éstos no hace resistente a una bacteria sino que seleccionan, porque es la ley del más fuerte. El HUC, por ejemplo, tiene un Comité de Infecciones, Profilaxis y Política de Antibióticos”.

-¿No es un dato preocupante que en 2017 Canarias haya liderado el ranking de infecciones hospitalarias según el Estudio de Prevalencia de las Infecciones Nosocomiales en España (Epine)?
“No lo he revisado porque además yo soy contrario al Epine, porque estudia cuántas infecciones hay en un hospital durante unos días, es lo que se denomina un estudio de prevalencia, pero no sigue durante todo el año. Por eso nunca me ceñí a este informe, porque lo que hay que hacer es estudios desde el primer día, es decir de casos, y el Epine hace una foto de unos pocos días y las situaciones nosocomiales varían mucho durante todo el año. En mi opinión, no sirve para valorar, por eso nosotros comparamos con otros estudios”.

-En su opinión, ¿hay que informar de este tipo de brote o es asustar a la población?
“Soy partidario de dar la información y centrarla, para que la población entienda que forma parte de la vida de cualquier hospital y que la preocupación por erradicarla ha llegado a niveles de la OMS, de la Unión Europea y de las Naciones Unidas”.

-¿La llegada de migrantes puede contribuir a la proliferación de nuevas bacterias o enfermedades?
“En este caso no. Es más, en Canarias los migrantes nunca han constituido un problema de enfermedades infecciosas. A mí me tocó estudiar algunos casos pero no pesa para nada en aumentar ni en hacer aparecer nuevas enfermedades o bacterias. Estas bacterias se han empezado a manejar en países desarrollados y en hospitales de tercer nivel y muchas veces esas personas no tienen capacidad de acudir a este tipo de centros”.

-¿Es cierto que el virus de la gripe es más resistente que la ‘Acinobacter’?
“No, eso va por otro conducto. En el virus de la gripe es muy importante vacunar seporque muchas veces se evitaría que personas mueran por una gripe, que se padece poco pero que tiene capacidad de matar, sobre todo en personas mayores o con problemas cardiorespiratorios. La Acinetobacter es un demonio que se cuela”.

-¿Los antivacunas sí son un problema?
“No están consiguiendo casi nada porque la única enfermedad que ha desaparecido en el mundo es la viruela, y se han eliminado algunas como la poliomelitis. No sé qué es lo que quieren hacer los antivacunas. Más allá de los que tienen un posicionamiento religioso, son pseudocientíficos que rechazan las vacunas porque sí. Pero las vacunas como la del Papiloma Virus, que previene en un 65% la posibilidad de contraer distintos tipos de cáncer, puede reducir altamente el porcentaje de sufrir la enfermedad. Evidentemente, los resultados en medicina preventiva se ven después de muchos años”.

TE PUEDE INTERESAR