día mundial del cáncer de mama

El cruel cáncer de mama de Carmen que acabó en mastectomía: “Necesitaba seguir aquí por mis hijas”

Durante el proceso, esta vecina de Santa Cruz engordó unos 27 kilos, sufrió tres trombosis, perdió el pelo, las uñas e, incluso, la vista
Carmen sufrió en 2009 un duro cáncer de mama y, de forma voluntaria, se sometió a una mastectomía del otro pecho. | FOTO: DA

La historia de María del Carmen Maldonado es de esas que dejan el nudo en la garganta. Y no solo por la dureza de la misma, sino por la fuerza con que la protagonista cuenta cómo superó la durísima enfermedad que se cruzó en su vida en 2009. Esta vecina de Ofra (Santa Cruz de Tenerife) se había volcado de lleno en la salud de sus dos hijas, que padecen graves enfermedades. Lo hacía (y hace) sola, sin ayuda, por lo que estuvo tres años sin acudir a la recomendada revisión anual de su ginecólogo. Un día, probablemente el menos pensado, descubrió que el pezón de su pecho derecho se había retraído y desprendía un líquido blanquecino. Fue entonces cuando comenzó la lucha más difícil para Carmen: un cáncer de mama.

“Tiene usted un cáncer maligno en estadio III”. Esas fueron las palabras con las que le comunicaron a la afectada los resultados de la biopsia que los médicos habían realizado de urgencia. Además, en un examen de palpación, el doctor especialista descubrió que el tumor era casi del tamaño de la mama. “Me dijeron que me tenían que dar quimioterapia porque el tumor era demasiado grande para operar”, ha contado esta valiente a DIARIO DE AVISOS en el Día Mundial del Cáncer de Mama.

Durante el proceso, que se prolongó más de lo previsto -hasta 2015-, Carmen engordó unos 27 kilos, sufrió tres trombosis, perdió el pelo, las uñas e, incluso, la vista, de la que tuvo que operarse posteriormente. “Mi caso fue bastante fuerte porque el tratamiento de quimioterapia me sentó fatal”, ha explicado. Por lo que en 2012, decidió someterse de forma voluntaria a una mastectomía con el firme respaldo de sus médicos. La tinerfeña carecía de antecedentes familiares, pero su propósito era disminuir notablemente la probabilidad de volver a pasar por el mismo calvario y “me quité el otro pecho”.

Imagen de Carmen durante el periodo en que recibió quimioterapia. | FOTO: DA

Carmen era consciente de que la reconstrucción sería dolorosa, ya que continuaba con el tratamiento del tumor mamario, pero después de un procedimiento tan duro necesitaba mejorar su autoestima. “Me veía amputada y no podía mirarme en el enorme espejo que tenía en mi habitación; me agachaba cada vez que me quitaba la camisa para no verme”, ha reconocido Carmen, que sintió verdaderas ansias por volver a verse pecho. Aunque cuando acude como invitada a charlas para contar su experiencia alaba a aquellas mujeres que se niegan a la reconstrucción: “No dejamos de ser mujeres porque nos falte un pecho”.

Ahora, la tinerfeña tiene un nuevo aliciente en su vida: su nieta de casi dos años, que se ha convertido en el motor de su día a día. Sin embargo, no duda en dedicar su tiempo a asistir también a los encuentros que organiza la Asociación de Cáncer de Mama de Tenerife (Ámate) para compartir sus vivencias y aportar optimismo a las afectadas por el cáncer de mama. “Salgo satisfecha cuando doy esperanza a mujeres que están viviendo lo mismo que yo viví en su momento”, ha declarado. Y es que Carmen, después de seis años luchando contra un despiadado cáncer, se considera un auténtico milagro: “Sabía que necesitaba seguir aquí por mis hijas”. Y ahora, también por su nieta.

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