
Pedro Curbelo, uno de los pescadores profesionales de la Cofradía de Candelaria, pescó ayer un tiburón de dos metros y cuarenta centímetros de largo y unos 200 kilos, cuando se dispuso a recoger las nasas a una milla náutica de Playa la Viuda, en el mismo municipio de Candelaria.
Según él, las nasas estaban situadas a 105 metros de profundidad y el escualo penetró en las mismas siguiendo a los besugos que ya estaban entre las redes. Cuando Pedro Curbelo comenzó a recoger se le iluminaron los ojos ante la posibilidad de haber obtenido la pesca de su vida, pero se encontró con la sorpresa de un gran tiburón gris, también llamado marrajo, que llegó al barco con vida, aunque tuvo que matarlo para poder sacarlo de entre las redes y subirlo con una cuerda, posteriormente, sobre las diez de la mañana, con un toro mecánico a tierra, ante la expectación de sus compañeros de faena en el muelle de Candelaria.
Pedro Curbelo, todavía con cara de asombro, relató que “es la primera vez que saco un bicho de estos”, tras comprobar que su acción de extraerlo de las redes y matarlo estaba avalada por la bióloga del refugio pesquero. El pescador también dejó claro que “no hay que alarmar a la población, porque estos tiburones no se acercan a la costa y además estaba a más de cien metros de profundidad”.








