
Un octogenario -no tiene 97 años, como se ha dicho en redes sociales- lleva casi dos meses viviendo en una furgoneta que aparca habitualmente en la zona costera de Candelaria, después de haber vivido un tiempo en El Sobradillo.
A pesar de la alarma social que se ha levantado en las redes sociales tras la publicación ayer de la historia de este anciano, lo cierto es que no se trata de ninguna persona discapacitada ni física ni mentalmente, ni tampoco de ningún indigente, sin entrar en más datos que están sujetos, en estos casos a la protección de datos.
Ante los comentarios aparecidos en Facebook, en los que se afirma que se le ha negado la ayuda desde el Ayuntamiento en repetidas ocasiones, desde Servicios Sociales de Candelaria, dentro de los límites de confidencialidad de estos casos, se afirma que a Domingo M.G. se le ha ofrecido ayuda alojativa, pero siempre la ha negado, aunque ayer mismo se sintió más receptivo a una propuesta de alquiler.
Hasta ahora, señalan desde el consistorio, el octogenario ha declinado una vivienda en Araya y en otro lugar, así como cualquier recurso alojativo ya sea privado o público. Además, Servicios Sociales lleva tiempo realizando un seguimiento a esta persona y está en contacto permanente con su familia, en contra de los comentarios vertidos en redes sociales, donde califican la postura del Ayuntamiento, en el mejor de los casos, de inhumana y vergonzosa.

Gente Solidaria
Ante los comentarios surgidos, el grupo Gente Solidaria de Candelaria quiso salir al paso y exponer algunas de las causas que componen tan singular historia: “Solo diré, que hace más de 15 dias, uno de los miembros de Gente Solidaria de Candelaria habló con él, sabemos que mentalmente está bien, sabemos que tiene familia, sabemos que viene o que tiene un recorrido hasta llegar a Candelaria de dos pueblos limítrofes (…) Sabemos, que se le ha ofrecido una vivienda, incluso compartirla para no estar solo, en las medianías de Araya.
Sabemos que él lo que quiere es vivir en la zona por donde está, sabemos la historia del coche donde está, sabemos que no pasa hambre…pero como no voy a contar nada más, por respeto a este señor y a su familia y porque esto no es un Sálvame Deluxe, ya le gustarían a muchos mayores tener los recursos que tiene este señor. Si una persona está en sus plenas facultades mentales y quiere vivir en su coche ¿Qué hay que hacer, ? Quitarle sus derechos? escribe Antonio Ordóñez, de Gente Solidaria de Candelaria.





