Puerto de la Cruz

El Norte no tiene quien lo salve

Veinte años atrás una plataforma cívica conformada por alcaldes y representantes de sectores empresariales y sociales reivindicaba soluciones a los mismos problemas que sufren en la actualidad los vecinos de la comarca

Dos décadas atrás los dirigentes políticos ya demandaban la mejora de las carreteras del Norte de la Isla. DA

El 19 de febrero de 1997 la Casa de la Cultura de Los Realejos fue el escenario elegido para dar nacimiento a la Plataforma para la Defensa Cívica del Norte de la Isla de Tenerife, aunque los movimientos para reivindicar acciones específicas comenzaron varios años antes.

Se gestó como un ente apartidista que aglutinó a dirigentes políticos y representantes de distintos sectores económicos y sociales unidos por un objetivo común: reivindicar soluciones para los mismos problemas que sufren en la actualidad los vecinos de la comarca: el deficiente estado de las carreteras, la necesidad de cerrar el anillo insular, la falta de un puerto deportivo-comercial y pesquero en el Puerto de la Cruz como motor de la economía y la ausencia de un verdadero hospital.

También demandaban la potenciación del aeropuerto de Los Rodeos, un plan especial de empleo, otro de ayuda a las medianías, y uno de lucha contra las drogas. “Si estas actuaciones no se llevan a cabo, el Norte va a tener serias dificultades”, advirtió en ese momento el exalcalde realejero y presidente de la Mancomunidad del Norte, José Vicente González (PSOE), promotor del encuentro.

Según recoge la prensa de la época, hubo presentes que no dudaron en calificar el acto como “histórico” pese a que no asistió ninguno de los regidores y altos cargos de ATI y PP, lo que les valió duras críticas y ser acusados de “boicot” por no acudir a una cita tan importante.

La iniciativa surgió de Jorge Violán, representante de la Asociación de Empresarios de Los Realejos y fue respaldada por los alcaldes socialistas de La Matanza de Acentejo (Ignacio Rodríguez), Buenavista del Norte (Aurelio Abreu), El Tanque (Pablo Estévez), La Guancha (José Grillo) e Icod de los Vinos (Juan José Dorta).

También la apoyaron Coplaca, Ashotel, Fepeco, Asaga, los consejos reguladores de las denominaciones de origen de Tacoronte-Acentejo, Valle de La Orotava e Ycoden Daute Isora, Apymecod, Apymevo, Cepyme Los Realejos, el CIT de Icod de los Vinos, la Asociación Norte de Tenerife de Atención a las Drogodependencias (ANTAD), la Asociación de Turismo Rural de la Ciudad del Drago, además de cámaras agrarias locales, pequeñas y medianas empresas de la construcción, empresarios de diferentes sectores, y agricultores y ganaderos de la comarca.

Desequilibrio latente
Ya en ese momento el sector empresarial remarcó “el desequilibro latente en la Isla” con un aumento del Sur “que era desproporcionado al descenso del Norte”. Pese a que aclararon que no se trataba de plantear una lucha entre ambos sino acercarlos y unirlos, las diferencias eran evidentes y en el caso del Norte, estaban provocando un estancamiento económico y social del que era necesario salir.

La plataforma tenía como objetivo “unir al Norte” y conseguir de las administraciones “una inversión pública importante que arrastrara a la privada” al efecto de propiciar “el relanzamiento de una comarca que está mal pero tiene futuro”.

Para lograrlo, no dudaron en invitar y pedir ayuda a entidades y colectivos, tanto públicos como privados. Lo primero que hicieron fue enviar una carta de invitación al entonces consejero de Obras Públicas, Vivienda y Agua del Gobierno de Canarias para exponerle la necesidad de que se acometiera con la mayor urgencia posible el cierre del Anillo Insular.

Las carreteras tuvieron un papel destacado en la lucha de esta plataforma. DIARIO DE AVISOS reflejó en ese momento “la absoluta coincidencia” entre los asistentes sobre la importancia que tenían las mejoras de las comunicaciones para esta zona de la Isla. “Se trata de la mayor prioridad”, aunque todos apuntaron que debía hacerse con respeto hacia la agricultura y el entorno natural. Incluso, hubo quien consideró que “con mejores carreteras habrá más trabajo y menos droga”, un problema que comenzaba a volverse cada vez más acuciante.

A esta primera reunión le sucedieron otras en el Casino Taoro de Puerto de la Cruz, donde la plataforma eligió su órgano de gobierno y constituyó las seis comisiones de trabajo: medianías, aeropuertos, turismo, plan sanitario, puerto comercial y carreteras. Pese a que cada vez obtenía más apoyos en sus reuniones y de sectores diversos, como la del club Hindostámico y del Rotary Club, fue acusada de politización y no superó los dos años de vida.

Sin embargo, muchos de sus promotores se negaban a darse por vencidos ante la parálisis que sufría el Norte por la falta de inversiones para los grandes proyectos y de soluciones efectivas para sus problemas, y empezaron a gestar nuevos movimientos con el fin de movilizar a agentes sociales y económicos.

Así, la Mancomunidad (formada en su mayoría por ayuntamientos gobernados por el PSOE) convocó a una reunión el 10 de noviembre de 1998 en la Casa de la Cultura de Los Realejos bajo el lema ‘Salvar el Norte’, y editó una serie de carteles que fueron colocados en los escaparates de los establecimientos.

En esa ocasión también se reunieron un centenar de asistentes, incluidos los diputados regionales Emilio Fresco (PSOE) y José Antonio García Déniz, quienes se comprometieron a elevar las peticiones al Parlamento regional, como finalmente hicieron a través de una Proposición No de Ley (PNL).
“Los ciudadanos del Norte derecho a vivir en el Norte. Que no tengamos que emigrar para poder vivir”, manifestó José Vicente González, quien al finalizar realizó un llamamiento, sin éxito, a la unidad de todos los partidos y agentes sociales.

Veinte años después de esa convocatoria y más allá de las siglas políticas, el Norte de Tenerife sigue enfrentándose a los mismos problemas, pendiente de una salvación que nunca llega y de promesas y planes que se acumulan en las gavetas de una decena de despachos.

Ciudadanía

“Yo creo que el Norte sí tiene quien lo salve, tiene a los ciudadanos, que tienen la oportunidad de cambiar la situación que padecen día tras día, con la falta de centros sanitarios, infraestructuras de transporte inadecuadas, y atascos permanentes que les quitan años de vida”, sostiene Ignacio Rodríguez, el único sobreviviente político municipal de aquella época, quien constata de que los problemas citados perduran en la actualidad.

A su juicio, “ello es consecuencia de las políticas de ATI-CC, apoyadas en algunos momentos por el PP, que no ha hecho más que prometer y prometer, además de mentir y engañar en lugar de desarrollar los proyectos previstos”.

Lejos de mostrarse pesimista, el histórico dirigente socialista cree que “el Norte tiene que recuperar la dignidad como pueblo” y la única manera de hacerlo es cambiar las siglas políticas que lo han conducido a esta situación “de desastre y total dependencia porque vienen con una ocurrencia diferente cada día”. Y eso, está claro, se consigue en las urnas.