
Miles de güimareros, muchos menos que en la tradicional Bajada de septiembre, acompañaron ayer a la Virgen de El Socorro durante su su segunda Peregrinación Lustral, que se realiza para que la imagen pase por el sitio histórico de la cueva de Chinguaro, su primera morada tras la aparición hace seiscientos años a los guanches.
La imagen abandonó la Iglesia San Pedro, después de la homilía, a las cinco de la tarde para dirigirse al caserío de El Socorro, donde permanecerá hasta el viernes por la tarde en la que visite Chinguaro donde dormirá para partir el sábado de regreso a Güímar.
La Virgen estuvo todo el tiempo acompañada de su camarero, Pedro Campos, así como de la alcaldesa de Güímar, Carmen Luisa Castro, y casi toda la Corporación local. Además, se activó un amplio dispositivo de seguridad, siendo notable la presencia de público en la plaza de San Pedro, que fue disminuyendo, al contrario de lo que ocurre con la tradicional Bajada, a medida que la comitiva se acercaba a la costa, a donde llegó pasada las nueve de la noche.
El repique de campanas recibió a los peregrinos y a la Virgen de El Socorro en el Monasterio que lleva el mismo nombre, siendo uno de los momentos más emotivos de la jornada, tras su primera parada en El Calvario.
Igualmente emotivo fue la bendición del denominado banco del peregrino, construido cerca del puente que cruza la autopista para el descanso de los peregrinos y para el recuerdo para los que ya no están, con 400 mosaicos con los nombres de personas ya fallecidas, a las que sus familias quieren que se les recuerde.
Esta tarde, los niños guanches recrearán la ceremonia de la aparición de la Virgen en la Cruz de Tea y luego Los Sabandeños ofrecerán un concierto.










