la laguna

Desahuciarán a cinco familias de Taco en cuanto pasen las Navidades

Entre los afectados hay cinco menores y dos adultos discapacitados que llevan viviendo en el inmueble de la calle México entre 5 y 7 años; la sentencia que los condena al desalojo ya es firme

Son cinco familias que llevan viviendo en un edificio de la calle México, en el popular barrio de Taco (La Laguna), desde hace siete años, la que más, y cinco años, la que menos. Llegaron al inmueble cuando este ya había sido desvalijado hasta límites sorprendentes por los amigos de lo ajeno, quienes actuaron amparados por el abandono propio de una construcción inacabada a cuenta de la enésima crisis de un promotor inmobiliario durante los años duros.

Aunque no había ni ventanas en los pisos cuando estas familias se vieron forzados por la necesidad a buscar refugio bajo esos techos, poco a poco han logrado dotar de lo imprescindible a unos hogares dignos de recibir tal nombre. Incluso, hace dos años consiguieron que el Ayuntamiento les facilitara el acceso al agua.

Ahora CaixaBank ejerce su legítimo derecho como propietario de un inmueble (y correspondiente solar) con evidentes posibilidades de resultar rentable para sus intereses y, tras ejercer las oportunas acciones, el Juzgado de Primera Instancia Número 4 de La Laguna dictó esta semana una sentencia que ya es firme y por la que se ordena el desahucio de todos los moradores de un edificio que, ni siquiera, llegó a tener nombre, y por eso se le conoce como el número 7 de la calle de México.

Fuentes judiciales han confirmado a los afectados que, en cuanto pasen las inminentes Navidades (a buen seguro, las más angustiosas de su vida), se pondrá fecha al lanzamiento. Es decir, en enero se verán en la calle.

Para remediarlo, el concejal de Unid@s se puede en la Ciudad de los Adelantados, Rubens Ascanio, se prestó a ejercer como puntual portavoz de estas cinco familias con el afán de que la publicidad del caso facilite dar con una solución para este drama social en el que, no lo olvidemos, hay que tener en cuenta que se ven involucrados al menos cinco menores de edad y dos personas discapacitadas, una de ellas sordomuda y la otra aquejada de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Que no los separen

Junto a Ascanio, ayer comparecieron ante la prensa algunos de estos afectados (en total, entre 15 y 20 personas) como Fátima, Jose, Ehedey o Nidia, quien describió a DIARIO DE AVISOS el drama al que se ven sometidos “desde hace muchos años, porque cuando llegamos teníamos que poner mantas en las ventanas y, poco a poco, hemos ido luchando para tener un hogar que, si nadie no lo remedia, vamos a perder. Entre nosotros hay niños y personas enfermas, pero la solución que nos ha ofrecido alguna vez el Ayuntamiento, que es alojar a mujeres y niños y que los hombres se busquen la vida, no podemos aceptarla”, lamentó, para a continuación apostillar que “es injusto que en enero nos tengamos que ver en la calle”.

Estas cinco familias son conscientes de que no son sus casas (“no teníamos a dónde ir”, recordaba ayer uno de los afectados), pero saben que tienen todo el derecho a una vivienda digna, como se recoge en la Constitución española.

Ayer fueron recibidos por la concejala de Asuntos Sociales lagunera, Flora Marrero, quien les citó para este lunes tras prometerles que consultará a los servicios jurídicos municipales sobre cómo podrán ayudarles a, cuando menos, frenar los desalojos mientras se logra una solución satisfactoria que no rompa estas cinco familias de Taco.

“Es duro saber que con los Reyes te va a llegar la orden de desalojo”

“Es duro saber que con los Reyes te va a llegar la orden para tu desalojo”, describía ayer sus sentimientos Ehedey, uno de los afectados por el posible desahucio de cinco familias que habitan desde hace más de un lustro en el número 7 de la calle de México, en Taco (La Laguna). “Llevo años con el tema de la okupación, y la verdad que cansa escuchar en los despachos a quienes poco menos que te acusan de vivir así para ahorrarte dinero, cuando te has pasado años cargando garrafas de agua y alumbrando a tus hijos con velas. Hay que vivirlo, no se lo deseo a nadie”, añadía Ehedey, quien lamentó que se les niegue “hasta ayudas de alimentos por el hecho de ser okupa, cuando si estamos aquí es porque no nos queda otro remedio”.

Por su parte, el concejal de Unid@s se puede, Rubens Ascanio, fue claro al afirmar que “no puede ser que esta gente se vaya a la calle en un municipio con 15.000 viviendas desocupadas”.

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