
No existe una ciudad en Canarias que haya sabido tejer un relato a través de los hitos que han jalonado su historia como Santa Cruz de La Palma. Una narrativa que ahora, con la celebración del 525 aniversario del nacimiento de la capital palmera ha quedado plasmada en la exposición Cinco mitos para cinco siglos, que ha abierto sus puertas en el Museo Insular, promovida por el Cabildo.
La muestra recorre los ya más de cinco siglos de historia, subrayando el carácter distintivo de cada uno de ellos, cuya naturaleza acabó adquiriendo en cierta forma una categoría mítica que “trasciende el significado circunstancial que tuvo en una época determinada para pasar a formar parte de un patrimonio de estima universal, perenne en el imaginario local”, como sostienen los autores de la muestra.
La exposición comienza bajo el signo del tercer puerto del Atlántico para singularizar el siglo XVI, que da cuenta del desarrollo alcanzado por la ciudad gracias a la posición estratégica que disfrutaba en las rutas atlánticas. Además sobresalió por la agricultura de exportación de la caña de azúcar y el vino a “las principales plazas andaluzas, flamencas e indianas”. No es extraño, por tanto, que fuera la primera delegación en Canarias del Juzgado de Indias. Entre los objetos expuestos de la época, destacan un plano inédito de la Hacienda de Arriba de Los Sauces, varios portulanos, formas de rapaduras en barro o la escultura flamenca de Santa Ana.
El siglo XVII, bajo el título de Aires insulares, recoge la creación de “un estilo propiamente palmero” en el ámbito artístico y cultural, como indica Víctor Hernández Correa, uno de los responsables de la exposición. Este siglo vio surgir las primeras sagas de artistas locales que “supieron crear unas maneras propias que por su continuidad terminarían convirtiéndose en señas de identidad”. Entre los documentos expuestos figuran textos de Poggio Monteverde, de Pedro Álvarez de Lugo Usodemar o un texto musical de Juan Antonio Vélez y Guisla de una notable singularidad sobre “el modo de templar un laúd”.
El siglo XVIII tiene como epicentro el pleito de los regidores perpetuos y se denomina Primera democracia. La sentencia de 1771 marcó el acceso al poder por votación, adelantándose de alguna manera a la democracia que “la Constitución de las Cortes de Cádiz traerá a España en 1812”. Santa Cruz de La Palma se convierte así “en una de las ciudades más avanzadas y liberales de su época”. Entre los objetos mostrados de la época, se encuentras documentos relacionados con el conflicto promovido por Dionisio O’Daly y Anselmo Pérez de Brito, así como la Nobilissima Palmaria Civitas, de La Cosmológica.
El XIX o Siglo de Oro de La Palma viene marcado por el progreso social alcanzado en esa época, mediante el fomento de la educación, la sanidad y el desarrollo de diversas actividades industriales, como la construcción naval. Una iniciativa privada que convirtió a la ciudad en la primera de Canarias en disponer de alumbrado eléctrico de Canarias. En este apartado de la exposición se pueden contemplar, entre otros motivos, la proliferación de cabeceras de periódicos, entre los que se encuentra un ejemplar de DIARIO DE AVISOS, fundado en 1890.
La muestra cierra con el siglo XX, concentrando la singularidad del patrimonio festivo de la capital palmera con expresiones tan genuinas como la Bajada de Virgen o Los Indianos.









