
El estado del consultorio médico de Las Galletas continúa generando una oleada de quejas entre los usuarios del núcleo costero aronero. Desde que este periódico se hiciera eco el pasado 12 de diciembre del malestar vecinal, las críticas se multiplican con el paso de los días.
“Es un cuchitril, con todas las letras, una vergüenza”, aseguró ayer a DIARIO DE AVISOS una de las afectadas, Rosa, que no dudó en calificar las instalaciones de un “lugar infrahumano”, con falta de espacio, sin asientos suficientes ni aire acondicionado, con biombos rotos para separar a los pacientes que reciben atención, cortinas medio caídas, mobiliario obsoleto y con lavabos “de la época de María Castaña, donde puedes coger cualquier infección”.
La denuncia de Rosa se suma a las de numerosos habitantes de este popular núcleo sureño en el que residen cerca de 9.000 personas. Después de toda una mañana montando guardia a la entrada del consultorio, situado en la avenida Príncipe Felipe, este periódico fue testigo del deterioro de las dependencias y del descontento vecinal. Una de las señales más evidentes se aprecia desde la propia acera, con las cortinas rotas y desprendidas del riel, junto a un viejo biombo de plástico, como se aprecia en la imagen que publicamos.
En el interior, a medida que avanza la mañana los asientos se van ocupando y a mediodía los usuarios que llegan se ven obligados a esperar de pie para ser atendidos, entre ellos un grupo de ciudadanos italianos.
María, una turista de Barcelona, sale con cara de pocos amigos. “¿Que cómo funciona? Pues mal, tengo que volver esta tarde para que le receten un antiobiótico a mi marido que está malo desde ayer”, aunque las quejas por el tratamiento de los médicos y enfermeros son las menos frecuentes. Incluso, varios vecinos coincidieron en señalar que la atención que reciben es “buena”.

“no pedimos lujos”
La Asociación de Vecinos de Las Galletas exige un nuevo centro de salud y mientras tanto un consultorio en mejor estado “con instalaciones y servicios del siglo XXI”. Además, recuerda que “si te pasa algo después de las 7 de la tarde tienes que ir a Los Cristianos”. “No pedimos lujos, pero sí un mínimo de condiciones, que para eso pagamos nuestros impuestos”, insisten sus portavoces, al tiempo que piden a los políticos que “se dejen de pasar la pelota unos a otros y resuelvan de una vez el problema”.
Días atrás los representantes vecinales denunciaban en este medio la falta de seguridad y uno de ellos relataba cómo un chico entró a robar mientras una paciente estaba con oxígeno. “Cualquiera de la calle entra al baño a hacer sus necesidades, no hay ningún control”, aseguraba.
El diputado del Común ya ha tomado cartas en el asunto. A raíz de las informaciones publicadas por este periódico, Rafael Yanes se ha interesado por el estado del consultorio médico y ha iniciado una investigación de oficio.




