icod de los vinos

Cinco días de ‘tortura’ esperando por una prueba para poder operarse

Jennifer León ingresó el domingo al HUC por los dolores pero antes de ser intervenida de la vesícula necesita una endoscopia porque tiene el conducto colédoco obstruido
Jennifer León lleva desde el domingo ocupando una cama de maternidad esperando por una prueba. DA

Jennifer León León vive en Icod de los Vinos, tiene 39 años y una paciencia que ayer llegó a su fin, como escribió en su perfil de Facebook tras cinco días de espera por una prueba para poder ser operada de la vesícula.

Esta mujer acudió el sábado al Hospital del Norte, ubicado en el núcleo de Buen Paso, por los dolores que tenía. Allí solo le hicieron un test de orina y la enviaron nuevamente para su casa. “Ni siquiera me tomaron la tensión”. asegura.

El domingo de madrugada continuaba con los dolores así que ingresó por Urgencias en el Hospital Universitario de Canarias (HUC), “donde había un colapso terrible y estuvieron dos horas para poderme ver, pero eso es lo de menos”, cuenta.

A Jennifer le tienen que quitar la vesícula pero tiene obstruido el conducto colédoco, que es el que transporta la bilis desde el hígado y la vesícula biliar a través del páncreas y hasta el duodeno, la parte superior del intestino delgado. No le pueden dar el alta y ni operarla hasta no saber el grado de obstrucción porque es muy peligroso y corre el riesgo de que surjan problemas en el páncreas.

Le hicieron una ecografía y una radiografía pero es necesario una resonancia, ya que es una prueba que permitiría comprobar con mayor exactitud cómo el estado en el que se encuentra el conducto afectado. Sin saberlo, no la pueden intervenir, le trasladaron los médicos.

Ese mismo domingo la subieron a planta, donde ocupa desde entonces una cama de maternidad, con la promesa de que al día siguiente le hacían la resonancia. Así pasaron cinco días, tiempo en el cual le dijeron que barajaban la posibilidad de hacerle una eco endoscopia, pero esta última también tarda porque “al parecer, uno de los dos aparatos que hay en el HUC están averiados”.

Esta vecina de la Ciudad del Drago está desesperada porque a día de hoy no le han dicho cuando le harán la prueba. Afirma que los viernes en el HUC solo se hacen resonancias hasta el mediodía y teme que tenga que pasar allí todo el fin de semana. Algo inexplicable cuando incluso le han ido adelantando las preoperatorias para su intervención.

Coste diario

Lo que ayer colmó su paciencia fue enterarse por un trabajador del centro hospitalario que el coste diario por ocupar una cama asciende a 669 euros, que en su caso, por el tiempo que lleva ingresada, se elevan a 3.345 euros pagados con dinero público.

Jennifer tiene picores, malestar general, falta de apetito, náuseas y otros añadidos, como la preocupación de tener que buscar con quien dejar a sus cuatro hijos -la más pequeña de 7 años- ya que su pareja “hace malabares” para ir a trabajar, atender a la familia y desplazarse hasta el HUC por las tardes a verla.

Esta mujer de 39 años ha puesto una reclamación solicitando que le efectúen la prueba en otro centro y después la vuelvan a ingresar en el HUC para agilizar el procedimiento. Pero la respuesta a su petición fue negativa, ya que le contestaron que “eso no se suele hacer”.

“¿A qué están esperando? ¿A que me entre una bacteria como mi suegra, que falleció el año pasado por una que cogió en este hospital?”, se pregunta.
En lo que respecta a la atención recibida, esta vecina de la Ciudad del Drago no tiene ninguna queja, por el contrario, “el personal de planta es maravilloso”, subraya.

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