puerto de la cruz

El museo arqueológico lleva 18 meses cerrado por un problema de humedad

El Ayuntamiento no ejecutó en 2018 la partida prevista de 120.000 euros para la parte expositiva, conformada por seis salas que albergan una de las colecciones más importantes de cerámica guanche
Las vitrinas que albergan una de las colecciones de cerámica guanche más importante de Canarias datan del año 1993. Fran Pallero

“No tiene sentido un museo si no se enseña la colección que atesora, guarda, conserva e investiga, que es su núcleo central”, subraya la directora del Museo Arqueológico del Puerto de la Cruz, Juana Hernández, quien confirma que la instalación, que alberga una de las colecciones de cerámica aborigen más importantes de Canarias, lleva cerrada al público desde junio de 2017 por un problema de humedades que a día de hoy no se ha solucionado.

Fue la Asamblea Ciudadana Portuense (ACP) quien semanas atrás dio la voz de alarma y reclamó al grupo de gobierno (PP-CC) su apertura en el plazo más breve posible y le recriminó no haber ejecutado ni un solo euro de los 120.000 previstos en el presupuesto del pasado año para el arreglo de vitrinas y el interior del inmueble.

En junio de 2017, mientras se realizaba un trabajo de reconstrucción 3D de 20 piezas para exponerlas en el museo virtual, el personal se percató que había una humedad oculta en la fachada exterior “debido a que alguna compañía telefónica picó el desagüe del climatizador del depósito de los fondos arqueológicos”, explica la directora. Por la estructura de la vivienda, construida con piedra, barro y madera, la humedad se fue filtrando y terminó por romper el fondo de una vitrina, que correspondía a las vasijas dedicadas al almacenaje, unas piezas de gran tamaño.

Por fortuna no hubo daños pero se comprobó que el problema de humedades en esa sala continuaba en las otras, y sobre la marcha, Hernández tomó la decisión de sacar todas las piezas de los espacios 3, 4 y 5, que eran los afectados, y devolverlas a los depósitos de los fondos, donde se encuentran en condiciones de conservación adecuadas.

Desde entonces, la parte expositiva, conformada por seis salas dedicadas a la cerámica guanche, se encuentra cerrada al público, aunque no el museo, que sigue realizando actividades de forma permanente. De hecho, hoy comienza la segunda edición del proyecto Redes con el Museo Westerdahl.
La cerámica es una parte muy importante de la cultura guanche, porque está presente a lo largo de toda la vida aborigen pero también después de su muerte, en el ajuar funerario, dado que los guanches creían en el más allá y dotaban a sus muertos de lo que los elementos que necesitaban para el largo viaje que emprendían.

Ese año el Ayuntamiento portuense no contaba con los recursos económicos para acometer la renovación integral de las vitrinas, que datan del año 1993, pese a que desde el centro se llevaba tiempo reclamando su sustitución por unas adecuadas.

Una reforma que se dejó para 2018 y se contempló para ello 120.000 euros en los presupuestos, de acuerdo a la documentación necesaria que se recabó desde el museo, sobre el costo de unas unidades adecuadas a la normativa, con climatización interna independiente, y que se pudieran reutilizar cualquiera fuera el movimiento de las piezas. Pese a que la parte técnica “está hecha, la administrativa, que depende del Ayuntamiento, nunca se llegó a concretar”, dice.

Llegado final de año, la concejal de Hacienda y presidenta del patronato del museo, Sandra Rodríguez, le comentó que “como no daba tiempo de elaborar el pliego de condiciones administrativas, ese dinero pasaba al área de Cultura para que no se perdiera y en 2019 se dotaría al recinto de la misma partida para ejecutar la obra”.

La versión de Sandra Rodríguez es diferente. En su caso, expone que “cuando se remitieron todos los expedientes para tramitarlos, el secretario municipal, quien a su vez lo es del museo, consideró que tenía que informar la Comisión Insular de Patrimonio, y eso provocó un retraso, ya que fue necesario remitirlo al área de Urbanismo a la espera de que ésta informe”.

No obstante, Rodríguez asegura que la directora del museo ha hecho gestiones en el citado departamento insular, que finalmente estimó que no es necesario ese informe “y por eso el importe se va a incluir nuevamente en las cuentasn este año”, que está previsto aprobarse entre finales de este mes y comienzos del próximo. “Lo que vamos a hacer es encargar la redacción de los pliegos para sacar a concurso la ejecución de esta obra”, insiste. A ello se suman otros problemas, como la nueva ley de contratos y la falta de personal jurídico en el museo, añade.

El Museo Arqueológico del Puerto de la Cruz es de los primeros de España que hace acción cultural, trabaja con personas con diversidad funcional para que su inclusión sea efectiva, y con acciones determinadas para cada colectivo.

Aunque su parte expositiva se encuenta cerrada al público, de puertas adentro, y gracias a la implicación de los usuarios, la institución está más viva que nunca y prueba de ello es que este último año ha gestado nuevos proyectos que a final de mes verán la luz, como la plataforma de teleformación Amalgama, consistente en dos aulas virtuales que permiten ver en directo cómo es el proceso de restauración de las piezas que hay en el museo, fundamentalmente, vasijas de cerámica.

“Remontar este bache nos va costar”

La directora del Museo Arqueológico, Juana Hernández, confiesa su preocupación y la del personal por la situación, ya que el ritmo de afluencia de público que tenía, tanto del que acude por su cuenta como las visitas concertadas (colegios, centros de adultos, excursiones, asociaciones de vecinos, viajes de fin de curso de otras provincias) se rompe. “Hemos perdido clientela, dinero y fidelidad. Es cierto que hacemos otras actividades, pero un punto importante es ofrecer al público nuestra colección”, dice.

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