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El nuevo Tenerife que ya está aquí

Mayor calidad individual y poder asociativo, más movilidad en sus referentes ofensivos y una idea futbolística definida: esas son ahora las características del equipo de Oltra

El CD Tenerife dibujó el pasado domingo un camino muy distinto al que había mostrado hasta ahora. La rutilante aparición de Uros Racic y de Borja Lasso, amén de la soberbia actuación coral del colectivo, dibujan en el imaginario del aficionado birria un futuro mucho más esperanzador. ¿Pero qué ha cambiado?

Básicamente la calidad individual de los fichajes ha subido el nivel del grupo que entrena José Luis Oltra. Y no solo se trata de que Racic y Lasso sean jugadores extraordinarios para la categoría, sino que además hacen mejores a sus compañeros. Los que rodean a estos dos, se atreven a hacer más cosas y con mayor confianza. Un detalle en este sentido: Racic acabó el partido el domingo con un 77% de precisión, Lasso con un 85% y Luis Milla con un 87%. Los nuevos juegan y hacen jugar al resto.

Otra cuestión importante. Si un equipo juega como entrena, el Tenerife está entrenando mejor. El nivel de las sesiones preparatorias se ha elevado debido a la competencia y ahora está “mucho más cerca a lo que requiere esta competición. Esto es lo que enaltece a la categoría. Para nosotros es fundamental que existan 20 jugadores con opciones de ser titular”, dijo ayer el director deportivo Víctor Moreno.

Más detalles que marcan la diferencia. El domingo vimos a jugadores de ataque con más movilidad y con un mayor poder de asociación, lo que permite llegar al marco contrario con efectivos suficientes como para originar numerosas ocasión de gol, como se demostró ante el cuadro tarraconense.

Pero ahí no queda la cosa. Hubo más. A muchos espectadores se quedaron sorprendidos por ver a su equipo jugar con identidad propia, con un estilo definido, que sabía a lo que jugar y como ejecutar a teoría. Probablemente desde la época de Álvaro Cervera no ha habido un grupo con estas características. Es verdad que el Tenerife del actual preparador del Cádiz jugaba a otra cosa, pero sabía a lo que jugaba. Con este nuevo Tenerife parece que también va a pasar lo mismo.

No obstante, para llegar esto que se vio el domingo, Oltra ha tenido que moldear y dar mil vueltas a su idea de juego. No hay que olvidar que el entrenador valenciano empezó alineando a cinco defensas, luego pasó a fortalecer el mediocentro, pero ahora, con el salto de calidad que se ha producido, ha llegado el momento de que surgiese el verdadero estilo de Oltra.

Con este paisaje dibujado, no cabe duda de que estamos ante un nuevo Tenerife, uno con clase, potente, magia y criterio. Dotado de unos futbolistas con talento, calidad, hambre y ambición.

Es cierto que es solo un partido, y encima ante el Nástic, pero vislumbra un futuro mucho más positivo para un Tenerife que está obligado a construir un futuro mucho más esperanzador.

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