san juan de la rambla

‘Embarcada’ en su mejor proyecto

Una maestra del CEIP Ángel Guimerá es parte de la tripulación que cruzará el Atlántico, una experiencia que trabajará con sus alumnos para fomentar los valores que ha tenido y tiene el mar en Canarias
Pilar se lleva una manilla de plátanos para compartir con sus compañeros de Copérnico Doblón. DA

Nació en Santa Úrsula, tiene 42 años, le gusta el mar, navegar, es maestra de infantil y se acaba de embarcar en su mejor proyecto educativo. O al menos, el más ambicioso hasta ahora.

Pilar Gutiérrez es una de las ocho tripulantes de Copérnico Doblón, el velero al que se subió el viernes y en el que viajará durante un mes junto a Gustavo Beltrame, Paula Gonzalvo, Pedro Jiménez, Javier del Caño, Enrique Serrano, Leandro de Santiago y Javier Lahoz, hasta la Antártida. En su caso llegará hasta Brasil ya que por motivos laborales tiene que volver a Tenerife y en concreto, al CEIP Ángel Guimerá, en San Juan de la Rambla, donde la esperan sus alumnos de Infantil.

La idea surgió cuando conoció a Paula, que desde hace años viaja de velero en velero como tripulante, haciendo barcostop, y comenzó a seguirla en su blog Allende Los Mares. Ésta a su vez se unió a Pedro para navegar juntos en su velero Copérnico Doblón y pedían tripulación para iniciar una nueva aventura, la travesía oceánica desde Tenerife hasta Brasil, donde recorrerán la costa del país y el interior, como la isla Fernando de Noronha, una reserva natural a la que solo entra un número determinado de personas al día.

Pilar regresa pero la intención del resto es navegar durante todo el año, bajar hasta la Antártida y de allí seguir hasta Uruguay y Argentina. Desde este último punto, partirán en diciembre a Cabo de Hornos coincidiendo con el 500 centenario de la vuelta al mundo de Fernando de Magallanes.

Pilar contactó con ambos para hacer el cruce, pero además de navegar quería aprovechar la experiencia como parte de su trabajo, así que decidió presentar un proyecto a la convocatoria Enseñas, de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. Sus objetivos encajaban a la perfección con los que ella quería trabajar con sus pequeños alumnos a la vuelta del que, presiente, “será el viaje de su vida”. Mientras esté en alta mar, irá informando y enviando pequeños vídeos cada vez que pueda en una especie de clase invertida – donde se combina la enseñanza presencial y virtual- a través las redes sociales, principalmente, de su cuenta de Instagram @piliteacher. Para ello cuenta con la autorización de las familias, un requisito fundamental al ser menores de edad.

Así, pretende enseñar y fomentarles el valor histórico, económico y cultural que ha tenido el mar en Canarias y la navegación, como parte de su patrimonio desde los tiempos de la Conquista hasta la actualidad. En su viaje, hará hincapié en la historia ya que la tripulación hará la ruta que en su día realizó el explorador español Vicente Yanez Pinzón, el primer navegante europeo que llegó a Brasil. Navegó junto con Cristóbal Colón en su primer viaje al Nuevo Mundo, en 1492, como capitán de la carabela La Niña y descubrió las costas del extremo norte del país suramericano en enero de 1500, una hazaña que quiere emular la tripulación de Copérnico Doblón.

También quiere dar a conocer cómo se vive en el mar, teniendo en cuenta pueblos como los vikingos, que eran muy buenos navegantes, el significado de la palabra estibar, y la importancia de los vientos alisios. “Son la autopista para alcanzar las costas del continente americano desde Canarias”, señala Pilar, al tiempo que añade que los meses de enero y febrero son los mejores para navegar porque están más establecidos, son más potentes, y dan lugar a travesías más cortas. Por eso no es casualidad que hayan elegido partir el viernes.

A esta entusiasta docente le gusta darle valor al entorno. Y si bien Tenerife está rodeada de lugares maravillosos, eligió llevarse a alta mar un “trocito” de su lugar de trabajo. San Juan de la Rambla ha sido tradicionalmente un municipio agrícola y por eso cargó una manilla de plátanos para compartir con sus compañeros.

La motivación, el emprendimiento, la convivencia, y las actitudes positivas, son valores que trabajará con el alumnado, puesto que considera que en cualquier travesía de la vida lo más importante es saber convivir con personas que no sean del mismo entorno, como ella experimentará en su viaje.

Tiene claro que en el futuro sus alumnos deberán relacionarse en un mundo en el que van a encontrar personas diversas y para ello es importante dotarlos de las herramientas adecuadas que les permitan gestionar sus emociones, trabajar en la tolerancia, y aprender a respetar las distintas razas, religiones, opciones sexuales, opiniones y capacidades de cada uno. En definitiva, asumir que cada persona es diferente y en la diferencia radica la riqueza.

Pilar está convencida de que su proyecto integra los valores que se deben fomentar desde la infancia para poder afrontar los retos que la vida les va a deparar en el futuro y a aprender a recuperarse de las adversidades.

El mejor ejemplo

Su propia experiencia les servirá a los pequeños de ejemplo, ya que deberá convivir con personas que acaba de conocer, hacer frente al sacrificio que supone estar en altar mar, ser flexible en situaciones difíciles, y respetar los turnos de cocina, limpieza y guardias asignados, ya que no es únicamente un crucero para disfrutar sino que es un equipo de trabajo en el que cada uno tiene sus responsabilidades porque, caso contrario, no llegan a buen puerto.

Otro punto que desarrollará en clase es que hombres y mujeres pueden hacer las mismas tareas, ya que los estereotipos impiden vivir con libertad y crear una sociedad equitativa e igualitaria. Así, la navegación, que históricamente era una actividad exclusiva del género masculino, puede ser ejercida también por mujeres y nadie mejor que ella para demostrarlo.

Contar con una tripulación mixta fue una apuesta desde el comienzo, aunque finalmente solo son dos mujeres contra seis hombres, porque se iba a sumar una tercera que al final no pudo por motivos laborales.

Pilar Gutiérrez ya se embarcado en su proyecto más ambicioso. Ahora espera que a su vuelta sea bien recibido y además, tenga proyección de futuro.

Hacer barcostop es lo mismo que autostop pero en el mar. Pero no solo es trasladarse de un lugar a otro pidiendo transporte gratis o compartiendo el gasto en gasolina sino viajar a cambio de trabajo. Cocinar, limpiar o hacer guardias, la persona que está a cargo del velero indica el tipo de ayuda que se necesita. Según Paula Gonzalvo, no es necesario saber navegar, pero recomienda siempre pensar muy bien este tipo de viajes porque tiene contras importantes, ya que desaparece el confort que hay en tierra, se convive en un espacio reducido las 24 horas, y cuando la meteorología no ayuda la experiencia puede resultar fatal.

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