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El Tenerife provoca vergüenza en Cádiz

Los blanquiazules ni atacan ni defienden ante el equipo amarillo, que vapuleó a unos jugadores sin intensidad ni amor propio

Sonrojante derrota la encajada por el CD Tenerife en el campo del Cádiz. El equipo amarillo se impuso con claridad a los blanquiazules, que siguen sin ganar fuera de casa en lo que va de temporada y ya suman cuatro partidos en los ni siquiera marcan. El duelo se resolvió en la segunda parte, cuando los fallos defensivos visitantes desnivelaron la balanza para que marcasen Edu Ramos y el tinerfeño Jairo.

La principal novedad en el once inicial de José Luis Oltra fue la entrada del delantero argentino Fernando Coniglio, quien jugó en la punta del ataque blanquiazul. Por este motivo Malbasic se fue al carril zurdo ofensivo. Además reapareció en la medular Milla, a quien acompañó Racic.

El duelo comenzó con una clara ocasión blanquiazul. Apenas se habían jugado 30 segundos cuando Suso tuvo la ocasión de plantarse solo ante Cifuentes, quien logró desviar el balón a córner.

Esa fue la primera ocasión de verdadero peligro tinerfeño. A partir de ahí, tomó el control del juego el cuadro local, que encontró en su carril derecho un camino para llegar a la meta defendida por Dani Hernández. El conjunto gaditano puso en aprietos a los de Oltra y, encima, se vieron favorecidos por un par de decisiones caseras del colegiado de la contienda. Por ejemplo, Suso fue amonestado en el minuto 15 por un leve contacto con Machís. Más grave, sin duda, fue la falta de Milla en el minuto 24, que estuvo a punto de costarle la tarjeta roja.

Dos minutos después, Lekic dispuso de la ocasión más clara de la primera parte para su equipo. En un contragolpe, remató picado abajo un balón que se marchó muy cerca de la portería del meta hispano-venezolano.

Con el paso de los minutos, el duelo se equilibró y no hubo acciones de excesivo peligro, salvo una caída de Machís en el área tinerfeña que el público del Cádiz reclamó como penalti.

La segunda parte arrancó con un fallo garrafal de Dani Hernández que le costó a su equipo el primer gol de la tarde. Edu Ramos puso un centro chut desde la banda derecha que se fue envenenando y cogió a contrapié al guardameta blanquiazul, quien no pudo evitar que el balón entrase en su portería para asombro de todo el Carranza.

El tanto a favor le dio alas al equipo amarillo, que pasó a dominar por completo el duelo. Tanto que con el paso de los minutos los jugadores de Cervera vapulearon a los de Oltra. El Tenerife fue una caricatura en manos de un Cádiz que se limitó a aprovechar los numerosos errores defensivos que cometió su adversario. En uno de ellos llegó el 2-0 con el que se acabaría el partido. El tinerfeño Jairo recibió una pelota en el área pequeña y, libre de marca por completo, disparó a gol. Dos defensa blanquiazules lograron evitar el gol en primera instancia, pero el rechace le benefició nuevamente al exblanquiazul, que no perdonó en la segunda oportunidad que tuvo. Jairo celebró el tanto con efusividad.

A partir de ahí, el Tenerife fue un muñeco de trapo, sin alma, sin corazón y sin amor propio que llegó a producir vergüenza ajena.

Precisamente vergüenza produjo ver como se autoexpulsaba José Naranjo, quien primero fue amonestado por protestarle a un asistente y luego vio la segunda amarilla por propinarle una patada sin sentido a un jugador del Cádiz. Roja que no le dejará jugar el próximo viernes antes el Mallorca.

El Cádiz dispuso de un buen número se ocasiones para marcar el 3-0, pero en todas escaseó la puntería. Salvo en una acción en la que Machís se plantó solo ante Dani Hernández y el meta resolvió con acierto. Finalmente el duelo acabó con una ventaja clara para un Cádiz muy superior, especialmente en la segunda parte.

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