
La Ordenanza de Paisaje Urbano de Santa Cruz de Tenerife incluye en su articulado una disposición que permite la ubicación de terrazas contiguas a las fachadas, algo que es ilegal por cuanto sigue vigente una orden ministerial que prohíbe taxativamente tal circunstancia, por cuanto impide a las personas invidentes caminar por una acera tomando como referencia, precisamente, la fachada.
Respecto a la ordenanza tinerfeña, se trata de una normativa municipal aprobada el 6 de junio de 2014, si bien es en una modificación aprobada en abril del año pasado donde, literalmente, se comprueba que en la capital tinerfeña se permiten esas prácticas, tal y como puede comprobarse en el Boletín Provincial Provincial 49/2018 del 23/4/2018.
Esta disposición es ilegal, por cuanto no puede contradecir una norma de rango superior como es la Orden Ministerial 561/2010, donde se prohíbe esa ubicación de las terrazas junto a las fachadas.
Precisamente, hace una semana que el Tribunal Supremo hizo pública una sentencia relacionada con una denuncia presentada en Elche donde se recuerda que la referida orden ministerial se encuentra plenamente vigente. “Ninguna duda debe ofrecer que la ocupación del espacio inmediato a esa línea de fachada o de la correspondiente a ese elemento horizontal supone un obstáculo para quien siendo invidente no puede tomar como referencia la línea de fachada o elemento horizontal y, en definitiva, una limitación de su derecho de movilidad por los espacios públicos cuales son las aceras”, explicaba dicha sentencia del alto tribunal estatal.
Por su parte, la presidenta de Queremos Movernos, Ana Mengíbar, expresó ayer a DIARIO DE AVISOS la “impaciencia” de los miembros de dicha organización ante lo que consideran “pasividad municipal ante este tipo de asuntos, especialmente la del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife”.
Para Mengíbar, quien celebró la oportunidad de la sentencia del Supremo anteriormente reseñada, “no se entiende la falta de humanidad y de conciencia que percibimos en los responsables municipales”, a la par que recordó que, “además de los invidentes, este tipo de obstáculos suponen un serio impedimento para otras personas con discapacidades, además de un peligro para mayores y niños”.





