día de canarias

Gran Canaria: la historia como valor añadido

A sus magníficas playas, la isla vecina suma su amor por el patrimonio, tanto histórico como etnográfico, con una cuidada apuesta por la promoción de los atractivos culturales
Catedral de Las Palmas de Gran Canaria. Google
Catedral de Las Palmas de Gran Canaria. Google
Catedral de Las Palmas de Gran Canaria. Google

Las dunas de Maspalomas, el barrio de Vegueta, una naturaleza que se ha merecido el sello de Reserva de la Biosfera o la puesta en valor de su patrimonio arqueológico, envidia de muchas islas, hacen a Gran Canaria un territorio insular único entre los ocho que componen el archipiélago canario, que hoy festeja su singularidad. Con una superficie de 1.560 kilómetros cuadrados y una altitud de 1.956 metros en el Pico de Las Nieves, es la tercera isla del Archipiélago en extensión y altitud. Con respecto a su población, es la segunda más poblada, por detrás de Tenerife, aunque su capital, Las Palmas de Gran Canaria, es la que más habitantes tiene de toda Canarias, con más de 380.000 vecinos. La mezcla entre el reclamo de sol y playa con la promoción de su patrimonio histórico y etnográfico la convierten en un lugar para el disfrute de los sentidos.

En este recorrido por Gran Canaria, una parada obligada es la de Las Canteras, una de las mejores playas urbanas de España. Una larga lengua de arena, de varios kilómetros, se extiende por la bahía, flanqueada por el auditorio Alfredo Kraus y por la zona de terrazas de La Puntilla. La playa cambiante, como la definen los grancanarios, además cuenta con una peculiaridad, la denominada barra, una larga formación rocosa que se levanta no lejos de la arena y que protege de las mareas gran parte de la playa.

Aunque no solo Las Canteras hacen a Gran Canaria única, porque si hay algo de lo que puede presumir la isla vecina es de los magníficos espacios de baño, de arena rubia o negra, que son refugios para el descanso y el disfrute. Lo es el Puerto de Mogán, pero también Playa del Inglés, que, junto a Maspalomas, conforman un litoral en el que perderse, con espacio para el deporte, el nudismo y la diversión. En Maspalomas, el faro, que se levantó en 1890, ha visto la llegada de los primeros turistas. Las playas de San Agustín, Amadores y Puerto Rico completan una oferta de alta calidad.

Pero no solo de sol vive el hombre y el turista, y en Gran Canaria la cumbre guarda tesoros que también son únicos. Uno de ellos es el paisaje que compone la zona del Roque de Bentayga, considerado el eje espiritual del mundo aborigen en Gran Canaria. El centro de interpretación que se sitúa a los pies del Roque Bentayga permite conocer de cerca este espacio, que aún guarda los lugares de culto, enterramiento y arte rupestre de los primeros habitantes de la Isla. Todo esto en plena Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, en la que se extiende un paisaje revestido de cierto halo mágico.

Y si de magia se trata, eso es lo que destilan las paredes de la Cueva Pintada. Tras muchísimos años de excavaciones, este lugar y el poblado prehispánico situado en Gáldar son un punto de obligada visita. El Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada es el resultado de más de 24 años de trabajos de excavación y conservación de un enorme conjunto arqueológico. El edificio del museo se ha levantado sobre los restos de un poblado aborigen canario y es un testimonio excepcional de la cultura de los antiguos habitantes de la Isla, cuya colonización se llevó a cabo en 1483. El conjunto ofrece al visitante la posibilidad de conocer con detalle las casas y cuevas indígenas, observando los trabajos de excavación desde una gran pasarela que rodea al poblado. La importancia de estas pinturas, como memoria del pasado de Gran Canaria, supuso en el año 1972 su declaración como Monumento Histórico Artístico. Se trata de una cueva artificial excavada en la toba volcánica y cuyas paredes aparecen decoradas con frisos de motivos geométricos. A este espectacular espacio se suman otros, como el parque arqueológico de Maipés en Agaete, la necrópolis de Arteara, la Cañada de los Gatos o La Fortaleza.

Junto a los valores etnográficos, el patrimonio histórico también ocupa una posición preponderante si se tiene en cuenta que la Unesco así lo ha reconocido, concediendo el título de Patrimonio de la Humanidad al barrio de Vegueta, en la capital de Gran Canaria, un barrio nacido en el siglo XV, que hoy se retuerce hasta llegar a los pies de piedra de la Catedral de la capital, la Basílica de Santa Ana. Más allá de Las Palmas de Gran Canaria, las ermitas de los pueblos cumbreros o las iglesias como la de Arucas, ofrecen una experiencia distinta a los visitantes. En todos estos lugares se alzan los estilos arquitectónicos más variados y que permiten bucear entre los siglos de historia que atesora la isla.

Las fiestas populares son otros de los atractivos, algo que comparte con el resto del Archipiélago. Sin duda, el Carnaval es una de las que atraen a miles de personas, pero no solo los de Las Palmas de Gran Canaria, también el de Maspalomas. Mención aparte merece la Gala Drag, que se ha convertido en elemento diferenciador de esta fiesta en Gran Canaria. La fiesta del Pino, en Teror, o la Rama, en Agaete, completan este recorrido.

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