Sociedad

Irma Bautista: “El primer barrio de Santo Domingo lo fundaron familias de Tenerife”

Irma Bautista, cónsul de República Dominicana en Canarias, destaca los lazos históricos de su país con las Islas y subraya el aumento de familias isleñas que van a trabajar al Caribe

Irma Bautista Rosario (centro), junto a Juan Pablo Carlos Barett y María de los Ángeles Lorenzo Cáceres, de la asociación Villa Feliz. DA
Irma Bautista Rosario (centro), junto a Juan Pablo Carlos Barett y María de los Ángeles Lorenzo Cáceres, de la asociación Villa Feliz. DA

Se confiesa una enamorada de Canarias, comunidad en la que ejerce de cónsul de República Dominicana desde 2009. “Estaré aquí hasta que me digan lo contrario, pero espero coger mi cartera y regresar a mi país el próximo año y no será porque no quiera quedarme, sino porque mi marido, que es mayor, no se adapta”, afirma nada más recibirnos en su despacho de la calle Villalba Hervás, en pleno corazón de la capital tinerfeña.

Irma Bautista se siente en Canarias como en su casa. Asegura que es una “enamorada” de las Islas. “Siempre he admirado la cultura del isleño, el respeto por el otro, por los animales, por el medio ambiente… Aquí se cuida hasta las ramas de un árbol”, sostiene. Afirma que la actitud “bonachona, de cierta pasividad y a veces un poco condolida de los canarios con los demás también es muy propia del dominicano”.

De sus 10 años al frente del consulado extrae una conclusión: “A ser canario no se aprende, se es canario”.

¿Y cómo está República Dominicana?, le preguntamos. “Tiene una buena situación económica ahora mismo, aunque siempre ha habido y habrá pobreza. Los datos dicen que no estamos tan mal, con un crecimiento del PIB por encima de los siete puntos y una tasa de desempleo de más de cinco”. Una realidad basada, explica, en la estabilidad política y en la productividad de sectores como el agrícola, con especial protagonismo para los cultivos de café, tabaco, cacao y caña de azúcar. “Allá tiras una semilla en cualquier sitio y germina una planta, es una tierra muy fértil”, explica. El turismo y la minería son los otros dos pilares que sostienen la economía.

Este crecimiento lo corrobora el consulado en su día a día, con trámites cada vez más frecuentes. “En los últimos tres años vienen más españoles a buscar visa para irse allá a trabajar que al revés. Estamos visando a familias enteras que se van a trabajar a la industria hotelera, que está en pleno desarrollo, sobre todo en Samaná”. Pero el número de dominicanos que retornan también aumenta. “Muchos regresan porque aquí no consiguen trabajo y allí es más fácil”. Además de despachar visados, las principales gestiones de las que se ocupa el Consulado son trámites relacionados con los pasaportes, certificaciones, poderes y papeleos para casarse. “En general, todo lo que necesita un dominicano para regularizar su situación aquí”, resume Irma Bautista. Actualmente, se calcula que son más de 5.000 ciudadanos de esta nacionalidad los que residen en el Archipiélago, “aunque serán más, porque no se inscriben en el cuerpo consular hasta que les surge una necesidad”.

La cónsul subraya los lazos históricos ancestrales entre su país y el Archipiélago, y el decisivo papel que asumieron los canarios en el origen de la capital dominicana. “El primer barrio que se creó en Santo Domingo, cuando se fundó la ciudad entre 1505 y 1506, fue el barrio de San Carlos, creado por familias de Tenerife. Ahí están todavía los vestigios, la iglesia de San Carlos de Borromeo o las casas con tejas y pintadas de blanco. Hoy hay canarios por todo el país: en Santo Domingo, en Puerto Plata, en Samaná, en Ocoa… La huella es muy significativa”.

En un país de 10,7 millones de habitantes y en plena explosión demográfica (“allí la natalidad no es como la de Europa, las familias tienen más de cuatro hijos y muchas veces superan la decena; por eso las escuelas están llenas”), los colegios están al límite de su capacidad.

Irma Bautista se deshace en elogios tras la iniciativa de la asociación tinerfeña Villa Feliz, que ha cedido el uso de una guagua escolar adquirida por este colectivo para crear la primera ruta de transporte escolar para alumnos de la zona de Sección Acosta, en Samaná. De esta manera, los niños y niñas pueden ser transportados a la escuela rural de forma gratuita y segura.

“Villa Feliz no sabe el alcance que tiene lo que ha hecho. María de los Ángeles Lorenzo Cáceres (artífice y madrina del proyecto) y Juan Pablo Carlos Barett (presidente de la asociación) no tienen conciencia del beneficio que significa para esa gente. Es un gran logro para una zona tan deprimida”. Precisamente, DIARIO DE AVISOS fue testigo de la firma del convenio entre Villa Feliz y el Consulado por el que la representación diplomática se hará cargo del gasto del combustible del vehículo en Samaná con una aportación de 150 euros mensuales.

“Vamos a colaborar para que siga creciendo el hermoso proyecto de Villa Feliz en Samaná”, concluye.

La asociación tinerfeña enviará próximamente a Samaná 280 kilos de ayuda humanitaria, incluyendo material deportivo y escolar.