
Esta es la historia de Vanesa, Toni y Dailos, tres amigos; tres canaristas y tres amantes del baloncesto que han logrado, uniendo dos de sus pasiones, los colores amarillo y negro y viajar, estar presentes en todas las grandes citas de su equipo desde el retorno a la ACB. Pero esta narración de amistad y baloncesto solo se explica conociendo a cada uno de ellos.
Dailos era un asiduo al CB Canarias desde hace años, muchos años. Quizás por eso, ahora, cuando se viven momentos dulces, admite que su peor recuerdo fue aquella Fase de Ascenso en Gijón, en 1995, cuando el Canarias, que partía como favorito, se quedó sin la élite. “Yo tenía 15 años y mis padres me dejaron viajar. Todo iba bien en la primera parte y, tras el descanso, todo se torció. Allí comenzaron los años malos”. Pero él, lejos de seguir viendo a su equipo, fidelizó a un amigo para que lo acompañara.
Toni era un habitual en los partidos del Tenerife Baloncesto, pero Jakim Donaldson hizo que cambiara de acera. “Recuerdo que en mi barrio me decían que era un traidor”, rememora con una sonrisa en los labios, pero la realidad es que acudir a un partido en el Ríos Tejera lo convirtió en fiel canarista: “Me sorprendió que se jugara por la noche un viernes, porque estaba acostumbrado a la ACB del Tenerife, y fue un partido contra el Melilla. Jakim, al acabar el partido, se acercó a la Peña San Benito y se puso un gorro de gallo y empezó a tocar el tambor. Fue casi como un flechazo todo aquello”. Mismo flechazo que sintió cuando conoció a Vanesa, su actual mujer, a la que conoció, como no podía ser de otra manera, en um derbi ante el Gran Canaria en el Santiago Martín: “Había ido ella porque su hermana no podía y recuerdo que, tras ganar, me giré para felicitarla y vi que era ella. El flechazo fue instantáneo”.
Vanesa lo mira y le sonríe cuando dice estas palabras en la azotea de un grupo de apartamentos del centro de Amberes moderno y elegante. Lo ha buscado ella, porque organizar los viajes es una de sus funciones dentro de este grupo. “Yo, quizás, soy más novelera, no me gusta tanto el baloncesto como a ellos, pero claro que me gusta”, señala antes de que Toni añada que “siempre” es ella la que se encarga de los desplazamientos que llevan a cabo.
Los recuerdos
Coinciden en que su mejor momento en un torneo acompañando al Canarias lo vivieron en Gran Canaria, en la edición de la Copa del año pasado, como admite Dailos: “Fue un poco por todo: habíamos cambiado de entrenador, jugábamos contra el Valencia y contra Txus y, sobre todo, conseguimos clasificarnos por primera vez para semifinales”. Toni, junto a él, asiente y añade que ganar al Granca, la vez que, con Txus Vidorreta se logró por primera vez como visitante, es algo inolvidable: “Ir allí era sinónimo de perder y logramos cambiarlo. Yo que soy futbolero tengo siempre ese pique con el derbi, por eso aquella felicidad”. Él mismo reconoce que la competición continental les trajo algún sinsabor, como el pasado curso con la eliminación con el UCAM Murcia: “Lo tiramos por la borda en la ida, con aquellos triples de Benite. Fue una pena, tengo muy mal recuerdo, también de la actitud con el público de Augusto Lima, que se portó muy mal”.
Por suerte, hoy, ante la Virtus, tienen la oportunidad de tener un buen recuerdo que guardar, una nueva vivencia para compartir y, otra vez, tachar otra ciudad conocida gracias al baloncesto. Ahora le toca al Iberostar Tenerife hacer el resto.
Buenas sensaciones para el partido de esta tarde
Dailos cree que, tras ganar a Hapoel, el Canarias es favorito de cara a lograr el título en esta Final Four: “Se lo dije a Toni, que, después de aquello, íbamos a tener que venir a Bélgica para ver, otra vez, ganar a nuestro equipo”. Toni coincide con su amigo, porque también consideraba a los israelíes como uno de los grandes favoritos para hacerse con la Champions: “Ya que estamos aquí habrá que ir a ganarla. Eliminar al Hapoel fue un paso muy importante”. Hoy ellos jugarán desde la grada n




