
El cáncer de próstata es el tumor más frecuente que afecta a los varones de todo el Mundo. Se estima que al año se detectan 1.600 nuevos casos en Canarias. Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Próstata, que se celebra hoy, hay que insistir a la población masculina en la necesidad de someterse a revisiones a partir de los 45 años para diagnosticar precozmente esta patología. Los profesionales del servicio de Urología del Hospital Universitario de Canarias (HUC), que recientemente comenzaron las intervenciones quirúrgicas con el robot Da Vinci para tratar el cáncer de próstata, llevan varios años trabajando en la investigación de este tumor. Dirigidos por el jefe de Urología, Tomás Concepción, la uróloga Ana Plata Bello lideró un ensayo clínico entre los años 2015 y 2018 en el que se evaluó el potencial de la resonancia magnética como una prueba de diagnóstico inicial en pacientes con sospecha de cáncer de próstata, evitando así cribados innecesarios. Este estudio logró el Premio al Mejor Trabajo de Diagnóstico de Cáncer de Próstata en el Congreso Americano de Urología celebrado en San Francisco, ante 16.000 especialistas de todo el Mundo.
-El cáncer de próstata es el más frecuente. ¿Cómo sabemos si podemos padecerlo?
“Principalmente hay que acudir a las revisiones rutinarias, que deben comenzar a partir de los 45 años, o de los 40 si tienen antecedentes familiares de este tumor. Estas revisiones rutinarias se basan en una exploración física del tacto rectal que nos permite palpar si existen anomalías en el entorno de la próstata y una analítica completa incluyendo los marcadores prostáticos (PSA). Simplemente a través de esas revisiones rutinarias se puede detectar qué pacientes pueden tener un mayor riesgo de tener o desarrollar este cáncer”.
-¿La detección precoz es la mejor manera de prevenirlo?
“Al igual que las mujeres ya tenemos asimilado que tenemos que ir a nuestras revisiones rutinarias, el varón debe concienciarse de que tiene que hacer lo mismo. Los varones tienen la ventaja de que, mientras los cánceres ginecológicos no tienen ningún marcador tumoral de alerta, en el caso de la próstata el PSA nos alerta de que algo está pasando, por lo que ya criba a los pacientes. El PSA ha salvado muchas vidas y ha conseguido cambiar completamente la historia natural del cáncer de próstata, pues antes morían el 80% de los pacientes y ahora fallece el 15%, un dato que sigue siendo alto ya que es el tumor más frecuente, y la tercera causa de mortalidad, solo por detrás del cáncer colorrectal y el de pulmón”.
-¿Cómo están los avances en los tratamientos? ¿Se puede hacer una vida sexual normal?
“Si el cáncer de próstata está bien localizado y se diagnostica de una manera precoz, en el 99% de los casos es curable. Por tanto, la supervivencia va a variar dependiendo del estadio del diagnóstico, por eso es importante una evaluación precoz que es lo que más vidas salva. Dependiendo del estadio de la enfermedad actualmente con los tratamientos quirúrgicos y mínimamente invasivos (laparoscopia robótica) y las técnicas actuales de radioterapia, a día de hoy un paciente puede realizar una vida normal. En el sexo es relativo, dependerá del estadio tumoral, cuando más precoz se pueda coger, menos consecuencias negativas podrá tener en su supervivencia y en sus resultados funcionales a largo plazo”.
-¿La edad es determinante en esta patología?
“A mayor edad, hay un mayor riesgo de padecer un cáncer de próstata. Por eso dicen que es un fenómeno ‘edad dependiente’. Lo normal es que sea un tumor que entre los 60 y 80 años esté su franja de máxima incidencia. Pero es verdad que cuando se da el cáncer de próstata en pacientes jóvenes suelen ser tumores bastantes más agresivos. Tras la exploración física y la analítica que nos permite ver si los niveles o marcadores prostáticos PSA, si existe sospecha por parte del urólogo que de podría haber un cáncer de próstata, la siguiente prueba quizás sería una biopsia de próstata. Una técnica rutinaria pero a la vez invasiva”.
-Un estudio de los servicios de Urología y de Radiodiagnóstico del HUC, Imetisa y el Segai de la Universidad de La Laguna ha comprobado que puede diagnosticarse el cáncer de próstata a través de una resonancia…
“Llevamos desde finales de 2014 trabajando en este proyecto que surge porque el cáncer de próstata era el único tumor cuyo diagnóstico no se basaba en una prueba de imagen. En el cáncer de próstata se hacían ecografías, tactos rectales, mirábamos el PCA de la analítica y, cuando teníamos sospechas hacíamos una biopsia, por vía rectal con un ecógrafo, para sacar muestras de diferentes partes de la próstata. Sin embargo, podía ser que cogiéramos de donde no estuviera el tumor. Hasta un 40% de las biopsias que hacemos son negativas, y no significa que el paciente no tenga cáncer. De esta manera, pasamos a una biopsia localizada a la zona sospechosa”.
-¿Esto cambia totalmente el diagnóstico de este cáncer?
“La resonancia magnética es capaz de visualizar los cánceres de próstata que son relevantes y nos sirve para cribar qué pacientes tienen riesgo y, por tanto, quién necesita hacerse una biopsia, porque cuando la resonancia nos dice que hay muy baja probabilidad, por experiencia no tiene un tumor significativo. La segunda conclusión es que no solo permite saber a qué paciente hay que biopsiar sino que además localiza la zonas sospechosas en la próstata y, por tanto nos permite aumentar la precisión. Es como si nos quitaran la venda de los ojos y podamos focalizarnos en la zona donde podría estar. El resultado es indiscutible y cambia el paradigma del diagnóstico del cáncer de próstata. Antes, los niveles irregulares de PSA te indicaban una biopsia y ahora no podría ser necesario. Los resultados, además de ser equiparables al resto del Mundo, aportan un nuevo concepto a la hora de diagnosticar este tumor”.
-¿Esto supone un ahorro de tiempo en el diagnostico y económico de pruebas a realizar?
“Supone un ahorro de biopsias innecesarias, sobre todo a los pacientes que por sospecha del PSA deberían hacerles una prueba y ahora solo habría que llevar un seguimiento pues es de bajo riesgo. También es un ahorro económico al descender el número de biopsias. Además supone una mayor precisión en el diagnóstico, lo que al final va a ir de la mano de un mejor tratamiento y mejores resultados en la salud del paciente, al acortar los plazos del diagnostico y ser éste más preciso”.
-¿Qué otros proyectos se abren tras este estudio?
“En el HUC tenemos abierta una línea de medicina de precisión o individualización del tratamiento del cáncer de próstata de la mano del servicio de farmacia y oncología médica, en el que vemos cuál es el mejor fármaco para cada paciente. Además, pondremos en marcha un nuevo estudio sobre la utilización de biomarcadores genéticos para identificar si son más efectivos que la resonancia o si pueden ayudar a la prueba de imagen a identificar el tumor en esos pacientes”.





